EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

viernes, octubre 30, 2026

LA DIVERSIDAD DE ENCASTES SÍ FUNCIONA EN ACHO, PERO......


Afirmación a la que se llega, luego de constatar la gran acogida y los comentarios favorables que generó la tercera corrida del abono de Acho, en la que se corrieron "novillos-toros" de la Ganaderia de Victorino Martín, con la particularidad de que no se cortaron apéndices, lo que demuestra que el baremo del éxito de una corrida no está necesariamente ligado al número de trofeos concedidos, sino a la presencia del toro o novillo encastado y la emoción que su lidia genera, que en definitiva es lo que queda grabado en la retina de todo buen aficionado.

Pero, claro, no basta la presentación de ganado de encastes diversos al monoencaste Domecq, sino que hace falta además que los TOROS tengan el peso, la edad y el TRAPIO propios de los encastes a los que representan. 

Como estos dos ejemplares de soberbios trapios, en el tipo de sus respectivos encastes (Albaserrada y Santa Coloma) y propios de una PLAZA DE PRIMERA CATEGORIA, que todo AFICIONADO que se precie de serlo, debería EXIGIR que también salten al ruedo de ACHO.

"Director" de Victorino Martín, lidiado por Emilio de Justo en Las Ventas, el 4 de junio de 2023

"Navarro" de Valdellán, lidiado por Fernando Robleño en Las Ventas, el 9 de setiembre de 2018

 Fuente: La Voz de la Afición, números 53 y 60 (Boletines de la Asociación El Toro de Madrid)

martes, octubre 27, 2026

ALBACERRA-TAS de VICTORINO MARTÍN en ACHO


Foto: Jorge González Angulo. Peña Taurina "El Clavel"

En Acho, como en la mayor parte de plazas del planeta taurino, los AFICIONADOS no somos los depositarios de los carteles que se confeccionan, dado que las empresas nos consideran prescindibles; no obstante, en esta ocasión parece que sí atendieron nuestros constantes requerimientos y apostaron por ofrecer una corrida, "sobre el papel" de corte TORISTA de la cuerda de los llamados encastes minoritarios, concretamente la A coronada de Victorino Martín (que debutaba en este bicentenario coso), y vaya que SÍ hubo respuesta en los tendidos logrando casí un poco más que 3/4 de entrada.   

Decíamos que "sobre el papel" era una corrida de corte TORISTA, ya que en los hechos nos colaron un encierro en escalera, con ejemplares que eran unas ratitas anovilladas, aunque 3 de ellas (2do, 4to y 5to) tuvieron comportamientos encastados y correosos, que nos recordaron a las alimañas a las que aludía en su tiempo Paco Ruiz Miguel, a las que se les tenía que poder por bajo y si fuera necesario con faenas breves de aliño. Pero, también confirmaron nuestras sospechas de la Domecq-sticación por la que transita esta vacada, logrando embestidas chochonas y en modo de los saltillos mexicanos, lo que parece será finalmente su derrotero. (ojalá nos equivoquemos).  

Tercera corrida del abono, celebrada el domingo 25 de octubre de 2026, en la que comparecieron los matadores Morenito de Aranda, Román Collado y Joaquín Galdós, a la que nos abocamos en corto y por derecho: 

Morenito de Aranda, se topó con el lote más potable. En su primero montó el numerito del tio vivo con un "toreo" mayormente al hilo del piton, abusando del pico y sacando mucho culo. Lidia vistosa, con pases de castigo antes de entrar a matar equivocándose en la suerte contraria y pinchando, para luego ejecutar una buena estocada, en la suerte natural, lo que corrobora que se equivocó en el primer intento. Vuelta al ruedo dividida. 

El ruedo, prácticamente convertido en un herradero

Morenito, tomando muchas precauciones 

Despidiendo al toro hacia el rio Rimac

Codilleando, sacando pompis y escondiendo la pierna


Entrando a matar en la suerte contraria, tapando la cara a un toro entero y nada aplomado

Otro telonazo, en la suerte natural y espada caída   
                 

El su segundo (4to de la tarde), toma 2 varas con prontitud y descubre a un pica escaso de recursos, constatándose una vez más que la suerte de varas es un mero trámite. Inicio de faena en los medios con el mismo libreto poncista (al hilo del pitón), desarmes que callan la música, algunos naturales aceptables corriendo la mano tras los cuales es prendido por el encastado gris. Entra a matar en la suerte natural, pinchando en tres oportunidades...
 
Vamos despacio, que las prisas son para los malhechores 

Rematando por delante de la cadera sin trazar un arco

Natural al hilo del pitón, en modo poncista.

Toreando con la panza de la muleta, pero al hilo del pitón, lo que le obliga a sacar el poto



Inicio de tanda de naturales con el pico, que terminan en un tarantatán



Desplante, que es jaleado por el respetable


Extenuado, tras sufrir la voltereta y pinchar 3 veces 

A Morenito, ultimamente lo hemos visto en 2 oportunidades en VIC FEZENSAC frente a los de Baltasar Iban, y la verdad nos dejó satisfechos con su toreo  pundonoroso y honesto. En Acho, parece que esta vez vino de vacaciones y nos quiso vender la moto.

Román Collado, su primero (2do de la tarde), un toro con dificultades, pero no por ello NO lidiable, al que no lo quiso ver ni en pintura. Tercio de varas desastrozo en el que se pica hasta en la paletilla. La lidia que hubiera correspondido, es una faena de aliño, torearlo de pitón a pitón con macheteo incluido, pero se nos privó de ese espectaculo, que también es lidia y no solo exigir pases imposibles y monótonos. Lo cazó con un sablazo que salió por el costillar opuesto. 

Asesinado en varas y aún así cundió el pánico
                                   
Su segundo (5to de la tarde), el más encastado de la tarde (no de esos con nobleza bobalicona y carente de riesgo), típico Victorino pronto y repetidor con el que la emoción llegó a los tendidos, llevándolo por la calle de la amargura y al que sólo pudo pegarle pases con el pico de la muleta, toreándolo en línea, perdiéndole los pasos y sacando mucho poto. Aunque siendo honestos, no sabría qué torero del escalafón le habría podido a este bichito. Se perfila en la suerte natural y casi se clava en el albero. Vuelve a intentar y pincha y así varias veces, una escabechina. 


Maromas de un pica en aprietos, acostumbrado al monopuyazo o los picotazos

Encastado y pronto, al que Román no termina de ganarle la pelea

Contorsiones y fatiguillas del colorado

Toreo retorcido y de expulsión, donde el toro se va sin ser sometido


El toro le hace un extraño, que lo hace trastabillar saliendo bién librado


Joaquín Galdós, por ahora el único torero peruano que podrá ufanarse de haber estado presente en la terna de matadores que se enfrentó a los Victorinos en Acho, y en presencia (aunque sólo sea en los tendidos) del Número 1 del Escalafón de figurines actual y también de los despachos, el tal Roca Rey. Su primero (3ro de la tarde), un toro bién presentado pero falto de fuerzas, pastueño y más parecido al saltillo mexicano. Se dobla en los muletazos de tanteo, de ahi para adelante practica un toreo perfilero, pico a destajo, sin mando, y aprovechando las embestidas, un recital de aburrimiento. Entra a matar en la suerte natural, sus alucinaciones le hacen pensar que podría obtener algún premio, pero el puntillero revive al Saltillo Mexicano, perdón al Albecerra-ta. En su segundo y último de la tarde, nada que comentar, un toreo sin planteamientos, desbordado, sin poder pararse, practicamente se la pasó caminando y tentando al toro, que dicho sea de paso, no se comía a nadie.

Preferible estos pases de tanteo, que los pases cambiados del paisa number one del escalafón 


Toreo de alivio, "gustándose"  (Natural, desnaturalizado). Véase de dónde coge el estaquillador

También por la derecha, aliviándose con el pico. 

No está demás llamar la atención por la mala ubicación y actuación de los subalternos durante la lidia, en las que el ruedo parece un herradero, lo cual debería ser supervisado por el director de la lidia (roll que en esta ocasión recaía en Morenito de Aranda), pero al parecer se olvidan que están en la plaza de más abolengo de América e importante del Perú (aunque eso sea nada más que un alagador recuerdo) y creen que están por los ruedos de Dios del interior del pais, donde los espectáculos taurinos no son reglados y todo es una pachanga (lo cual no tiene nada de malo, pues responde a su idiosincracia).

Otro aspecto, que debe señalarse es la necesidad de rescatar el Tercio de Varas, Eje Fundamental de la Lidia y que el taurineo predominantemente bodeguero nos quiere robar por completo para convertirlo en un mero trámite (ya que los toros del encaste mayoritario, no necesitan que se los pique porque "ya salen picados al ruedo". En Acho, plaza que se precia ser de primera categoria, el reglamento obliga como mínimo 2 puyazos, cosa que en esta corrida solo se cumplió en el 4to toro. Por ello, nos parece loable la iniciativa del Centro Taurino de Lima, que en su misión de docencia taurina, repartió afiches que grafican y explican la importancia del primer tercio de la lidia, oleeé por ellos. 

                                            

Esperemos, que la apuesta por la diversidad de encastes se siga dando en Acho, (auque una sola golondrina no hace verano), puesto que es la única manera de evitar su extinción y que la fiesta perviva; seguir apostando solo por el monoencaste, es privar a otro tipo de aficionados, que como este servidor, gustan de la diversidad de encastes y si además salen bravos y encastados, miel sobre hojuelas, como diría don Joaquín Vidal Vizcarro.

Dos ejemplares con soberbio trapio, propios de sus respectivos encastes (Albaserrada y Santa Coloma), que todo AFICIONADO que se precie de serlo, debería aspirar a que se presenten en ACHO:

"Director" de la ganadería de Victorino Martín 

"Navarro" de la ganadería de Valdellán

Las cosas bonitas de la fiesta, como lo es el reencuentro con amigos aficionados al TORO TORO, en esta ocasión con Roberto "Yayo" Cerdeña, miembro del Club Taurino 3 Puyazos de España, a quien Dios mediante esperamos verlo el próximo año en la Feria del Aficionado del 2027, que próximamente anunciará sus carteles.

En el cartel, Roberto Cedeña, Pocho Paccini y Freddy Sagástegui. 


Pocho Paccini Bustos, abonado resucitado de Acho, gracias al mini abono.

ACRÓNIMOS:
ALBASERRADAS : Toros de Victorino padre.
ALBASERRA-TAS : Novillos Toros de Victorino hijo.

domingo, octubre 25, 2026

EL TOREO CLÁSICO : ANTONIO ORDÓÑEZ (Capítulo II)

¿Qué es torear para Antonio Ordóñez? : ESTÉTICA (el sentimiento espiritual del torero)  y  TÉCNICA (el dominio absoluto sobre el toro).Torero de arrolladora personalidad, de excepcional lucidez para sentir, interpretar y esclarecer las normas clásicas, centenarias, de un arte inmutable en su esencia.

                              

LA LARGA CAMBIADA

¿Que se ha hecho del toreo a una mano? Alguien llegó a decir que si en la época moderna surgiese un torero que practicase las suertes variadas y bellas del antiguo toreo de capa, no hubiera hallado ni toro ni público que las comprendiese. Aquí está Antonio Ordóñez para desmentir la rotunda afirmación. Antonio, juvenil, cuadrado en la rectitud del toro, con el capote ante sí, cogido a una mano para dar una larga. ¿Natural? ¿Cambiada? Lo explicaré, porque a los espectadores de hoy hay que explicarles muchas cosas, y Ordóñez es buen profesor. Si el espada —cuando el toro se arranque— sigue cuadrado, mueve el brazo derecho en su viaje natural y da salida al toro por los adentros, la larga es natural, porque el cuerpo del torero no se mueve y se cita con el capote en la mano derecha para torear por el lado derecho del toro.


Si, por el contrario, el cuerpo gira y el brazo que torea es el opuesto al del lado por el que pasa el toro, la larga es cambiada. Veamos a Antonio. Ha citado de frente —como en la foto anterior—, pero con el capote en la izquierda. Al entrar el toro en jurisdicción ha girado y con el brazo izquierdo cambia los terrenos y, sin perder el suyo, señala la salida al toro por el lado derecho, por los adentros» por el costado derecho de la res. Esta es la larga cambiada. Una bellísima suerte para correr los toros cuando están muy levantados. ¡Labor de subalternos!, dicen algunos toreros de hoy. ¿De subalternos? Que se lo pregunten al «Guerra», que fue el fenómeno de su tiempo. Sin ir tan lejos: que lo pregunten a quienes vieron y vivieron el momento de la foto.


Tal vez este otro lance no necesita tanta explicación, porque la larga cambiada afarolada de rodillas es suerte que se practica con frecuencia y está en uso. Pero definiremos. Larga: porque el capote es corrido en toda su extensión y a una mano. Cambiada: puesto que el capote en la mano derecha lleva y da salida al toro por el lado izquierdo. Afarolada: porque el camino no se consigue con un giro del cuerpo —como en la foto anterior—, sino pasando el brazo por encima de la cabeza. De rodillas: a la vista salta. Aunque esto de torear de rodillas, si tiene mucho mérito cuando la suerte sale limpia y bella, quita muchas posibilidades estéticas al toreo..., aunque Marcial Lalanda, solía decir que si se ponía de rodillas siempre que le entraban unas ganas locas de huir, para no hacerlo. Volviendo a la larga de rodillas: la hemos visto como un gran barullo infinitas veces. La hemos visto con esta rara precisión geométrica —templando el vuelo del borde del capote— muy pocas. A casi nadie.


AL COSTADO POR DETRÁS

Citar al toro con un brazo cruzado por la espalda y el otro extendido, mostrando el capote por detrás del cuerpo, es gallarda manera de citar. Pero un gran capeador da más belleza a la suerte si el primer lance —en el quite— lo engendra como verónica o farol para poner el capote a la espalda. Antonio Ordóñez, en la foto, inicia el lance como verónica; casa al fin de la misma la mano Izquierda suelta el capote —que sigue su vuelo natural— y pasa por la espalda a recogerlo nuevamente por la esclavina y ligar el nuevo lance, éste ya al costado por detrás.

Esta suerte tiene en el rondeño una peculiar y exacta interpretación, dentro ya del toreo de perfil. Torea con los pies juntos y sobre las puntas de los mismo, atiende más a la belleza del momento que al dominio del toro en la suerte; y sin embargo, véase cómo el toro va toreado, siguiendo la onda del vuelo del capote hasta la terminación de la suerte; con lo que Antonio habrá conseguido el milagro de dar este arriesgado lance, apenas con base de sustentación y sin tener necesidad de enmendarse para buscar mejor terreno en el capotazo siguiente.


LA CHICUELINA

Ya hemos dicho que Antonio Ordóñez ha sido un torero con personalidad definida. Una de las manifestaciones de esta personalidad fue el haber sabido interpretar todas las suertes clásicas y no haber incorporado a su toreo ningún lance extraño, ninguna —o casi ninguna— «ina». Le vemos, sin embargo, en la chicuelina, la graciosa y sevillanísima variante de la navarra. El diestro ha citado como para la verónica, con el capote un tanto ceñido; deja que el vuelo del engaño haga pasar al toro mientras, pausadamente, con los dos pies pisando fuerte, gira en sentido contrario, para repetir la suerte. Lance de adorno, tangencial —como el molinete—, pero que cuando se da así, cuando el toro pasa —y no cuando pasa el torero— tiene una positiva elegancia.


EL GALLEO A LA MARIPOSA

Antonio Ordóñez es torero tan clásico como variado; intenso, pero largo. Escapa a esa regla inexacta —que algunos toman por axioma— de que la intensidad acorta el toreo. Y Antonio, que da la verónica como ningún contemporáneo suyo la ha dado, no elude cuanto en el tercio inicial sea eficaz o, simplemente, bello. A veces, no con la frecuencia que hubiéramos querido, ampliaba su repertorio habitual con la esencia de suertes que fueron y ya no son; por ejemplo, los galleos. ¿Qué son los galleos?, oigo preguntar a los nuevos aficionados. Pues... eran. Eran suertes que se ejecutaban andando con el capote delante del toro —sin que éste pasara— y adornándose en su ejecución. El más moderno de ellos fue el de la mariposa, actualizado y perfeccionado por Marcial Lalanda, y que Antonio Ordóñez ejecuta en este momento de la lidia. Es la más bella de cuantas suertes se pueden ejecutar al toro por la cara; con el capote a la espalda, aleteante como las alas de mariposa, la cabeza del toro pendulea en una alternativa embestida, que el torero elude andando con gracia hacia atrás, y rematando con una alegría, una airosa vueltecilla, un desplante; eso que no es «na» y que arma un terremoto en el tendido.


LOS REMATES

Hemos hablado hasta ahora, casi exclusivamente, del clasicismo de Antonio Ordónez. Vamos a hablar ahora de su sevillanía. Para mí es -sobre todo- la gracia necesaria para irse de la cara del toro de forma bella. Como hace Antonio en esta serie de remates, que presentamos en su Tauromaquia. Remates que no son de adorno, de puro adorno. ¿Hay quién dude de la eficacia de ese capote, diestramente llevado a una mano, ayudado con una flexión de rodilla -siempre en ángulo recto, geometría del buen toreo, para fijar la serie inicial de verónicas?


Pero ese mismo capote —que dibuja a una mano un recorte de hierro para calmarlos nervios de un torito picante— es flor desmayada que levemente adorna una serie de lances, cuando el toro no necesita quebranto.En el momento anterior, el recorte —con su efectividad— era un magnífico exponente del toreo defensivo. Sí, he escrito defensivo, no medroso; son cosas totalmente distintas. Toreo defensivo, porque tiende directamente a quebrantar al toro, a quitarle agresividad. En este lance, la figura erguida, el brazo flamenco, el pliegue reposado del capote nos dicen solamente una cosa: belleza...


Y preludian el giro gitano, el paso garboso, la gracia sevillanísima con que Dios premia a aquellos buenos toreos que saben hacer toreo, según su sentir y dentro de las regias. Saber estar en el toro necesita un valor incomparable. Saber irse del toro... En eso no hay Tauromaquia que encuentre regla precisa, porque la inspiración no tiene norma fija, no se ajusta a moldes, es una llamarada que vive un leve segundo en la imaginación y se realiza si la imaginación cuenta con reflejos rápidos, instintivos, muy hondos, muy raciales.

Ese irse de Antonio —llevándose el crujido de gozo del tendido, ese crujir que parece el de la corteza del pan caliente— no se ha ensayado, no se ha previsto. Para explicarlo habría que acudir al estudio de la veta de sangre gitana de su estirpe.


LA REVOLERA

Torero grande es aquel que sabe que el toreo, en esencia, es el dominio sobre el toro, pero lo practica como si fuese un arte puro, un alegre divertimiento, una incruenta creación estética. Es aquel en el cual, el arte, se crea por encima de un macizo poder que le sirve de base

Antonio está — ¿estuvo?— en ese difícil punto de equilibrio en que se cuidan todos y cada uno de los detalles de la lidia, pero nunca se despojan de sus más atrayentes fulgores: arte, salero, plasticidad. La demasiada atención a la lidia –falsa excusa tras la que se esconden toreros holgazanes o temerosos— no da derecho a terminar con el toreo de capa. Ni con su rica variedad. Muchos hay que, con el pretexto de que el tercio de varas es puramente puyazo y quite —aun hoy en que ni uno ni otro se practican—, se eximen de echar un capotazo, y no practican más que la verónica del saludo con mediocre monotonía. El capote de Antonio Ordóñez —incluso en el tercio de varas— sabe distinguir entre la plaza y el tentadero. Quede para éste la faena sobriamente aderezada. Y para la plaza, la alegría revoloteante del capote en espléndida y rica variedad de suertes. Como esa revolera —¿quién habrá que pueda describirla? — que hace pasar ante los ojos del toro salpicao, en alegre fuga, todos los colores del arco iris.


O este otro remate en revolera —de rodillas, por bajo— que une lo bello a lo eficaz, a lo útil. Todo en la plaza debe responder a una finalidad de dominio, de poder, de buena lidia. Tal vez un principiante, al ver esta foto de Antonio, trataría de imitar el lance. ¿Cuántas veces lo habremos visto? Pero lo que el principiante deberá saber es que el
ponerse de rodillas, el rematar por bajo, el adornarse con la corola florida de una revolera, el espada trata de bajar los humos a un toro que salió levantado y al que las varas no han bajado la cabeza para dejarla ahormada, en su sitio, maduro para una gran faena. Ese era el problema presentado al toreo. ¿Qué opinan los aficionados de la solución?.


EL PROVIDENCIAL QUITE

Y ya cierro este capítulo sobre el toreo de capa de Antonio Ordóñez, trayendo ante los aficionados un documento del momento en que no hay más dominio que el del corazón: es el momento del quite. Pero cuando lo hace, de verdad, un torero puede tener norma taurina, ser engendrado como una verónica; puede obedecer a la regla inmutable de que para llevar toreado al toro hay que mantener el engaño templadamente frente a su cara; puede seguir «echando línea», cuando aún no se han calmado los gritos de temor en el tendido. Quite torero de Antonio Ordóñez. No la serie de lances de relleno para tapar deficiencias, sino el lance en terreno comprometido, que resulta sereno, airoso, para que el toro se amarre al capote y no tenga tentación de volverse sobre su presa. Porque en id quite lo importante es salvar a un compañero. T para salvarlo hay que estar «allí». Y para estar allí hay que tener intuición del peligro, conocimiento de las suertes, dominio de los terrenos. Después se dirá del capote salvador que ha sido sabio, que ha sido providencial. Sabiduría y Providencia que se funden en un solo conocimiento: el solo Arte del Toreo. Y con este lance —en gallarda misión de hermandad— nos despedimos del capote de Antonio Ordóñez. El más ilustre que yo he conocido, aunque al escribir esto me punce en el alma el recuerdo de la verónica de Francisco Vega de los Reyes «Gitanillo de Triana». Y, sin ninguna duda, el de más espontaneidad creadora, el de mayor aptitud artística del tiempo presente.


Fuente: Semanario gráfico de los toros, El Ruedo. Madrid, 07 de febrero de 1963. Año XX, Nº 972.

CONTINUARÁ
EN LA PRÓXIMA ENTRADA…