EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

domingo, abril 10, 2022

EL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ LOS TOROS. A 20 AÑOS DE LA PARTIDA DE DON JOAQUÍN VIDAL VIZCARRO.

"Con su permiso, don Joaquín"

“Sus lectores lo hemos sabido siempre: la figura de Joaquín Vidal trascendía el mundo taurino para adentrarse en el terreno de la creación literaria. La legión de seguidores, muchos de ellos ajenos a la Fiesta, que tenían sus escritos así lo atestigua. Una riqueza expresiva deslumbrante, el uso de la ironía, el manejo de un vocabulario a la vez ajeno e inventado son las características de la maestría y versatilidad de la obra de Joaquín Vidal.”
Joaquín Vidal, en su abono del tendido bajo del 10, en la fila 6, asiento 17, en Las Ventas

"Muere Joaquín Vidal, gran renovador de la crítica taurina y escritor deslumbrante
Creador de un gran español, fue un feroz defensor de la integridad de la fiesta"

MIGUEL MORA - Madrid - 11/04/2002

“Ayer 10 de abril, murió en Madrid el maestro Joaquín Vidal. Había nacido en Santander en 1935, y desde muy joven volcó su vocación periodística en el mundo de los toros, su gran pasión. Como informador y crítico, se convirtió en una referencia de independencia, rigor y criterio para la afición y los lectores, incluso los no taurinos. Gente como José Bergamín o Eduardo Arroyo admiraron sus crónicas, marcadas por una honradez a prueba de amenazas, una escritura irónica y deslumbrante, la constante denuncia del fraude taurino y la búsqueda de la verdad de la fiesta. Trabajador incansable -escribió más de 5.000 artículos para EL PAÍS-, fue un compañero cabal y encantador, un auténtico caballero dotado de un colosal sentido del humor.
La Maestranza guardó ayer un minuto de silencio en memoria de Joaquín Vidal. El maestro que dignificó la crónica taurina y la convirtió en una de las bellas artes había caído enfermo el pasado mes de octubre. Los médicos le descubrieron un cáncer. Desde entonces no cesaron de llegar llamadas de sus lectores a la redacción de EL PAÍS interesándose por su salud y añorando los artículos que escribió generosamente desde el 4 de mayo de 1976, día de salida del diario a la calle, con la crónica (inserta en la sección de Deportes) de una novillada en Las Ventas titulada Sánchez Puerto, todo un torero.
Todo lo hacía siguiendo las tres reglas básicas del toreo puro: parar, templar y mandar
Vidal murió ayer a las 8.30 en la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, en la que ingresó reiteradas veces en los últimos meses. Su cuerpo fue llevado al tanatorio de la M-30, donde hoy habrá una misa a las 8.15. Después será enterrado en la Almudena.
Su brillante carrera periodística empezó en Hierro, de Bilbao. Luego fue colaborador de La Codorniz durante nueve años. "Aquel era un humor fetén", contaba el creador de la sección taurina Las vacas enviudan a las cinco: "Un humor muy distinto al de los caricatos de ahora: lo vulgar, lo chabacano, lo pornográfico, lo escatológico y los lugares comunes, todo eso estaba prohibido por una ley no escrita". Y ésa fue una de las máximas de su labor: no caer nunca en la vulgaridad ni en el topicazo.
En aquellos años sesenta Vidal cumplió el protocolo del pluriempleo: compaginaba La Codorniz con su puesto de funcionario en el Instituto Social de la Marina, las crónicas taurinas en Pueblo (con Navalón) y las colaboraciones en Radio Madrid y TVE. Después fue informador y crítico taurino de Informaciones. De ahí, a EL PAÍS, donde vivió 26 años de infatigable peregrinaje por las ferias.
Empezaba el año en Valdemorillo y, hasta la Feria de Otoño, pasaba por Valencia, Sevilla, San Isidro, San Fermín, Bilbao, San Sebastián, Guadalajara, Arganda del Rey y San Sebastián de los Reyes, pero encontraba tiempo para algunas actividades complementarias: sus jugosas entrevistas a escritores, la crónica anual desde el Salón de la Lotería Nacional (que hizo incluso este último año), el coleccionable de la Tauromaquia, su artículo semanal en la sección de Madrid y sus colaboraciones en la SER.
El pintor Eduardo Arroyo, gran aficionado a la fiesta, lamentó profundamente la pérdida de Vidal, "seguramente la pluma más brillante en el mundo de los toros". Destacó su independencia, su gran cultura, su ingenio -"su sentido del humor era prodigioso", dijo-, y recordó cómo cubrió una conferencia suya en el Museo del Prado. "Fue sorprendente, convirtió un acto sobre cuestiones artísticas en una apasionante crónica taurina, al estilo de las suyas".
Todo lo hacía con un entusiasmo, una puntualidad y una profesionalidad ejemplares. Durante sus viajes procuraba comer bien y alejarse todo lo posible de los hoteles taurinos. En una reciente entrevista concedida a la revista www.talavera-toros.org lo explicaba con su sorna habitual: "Hospedarse donde están los toreros, los ganaderos, los empresarios, los apoderados, los mozos de espadas, los ayudas de los mozos de espadas, los partidarios de las figuras, los aficionados de hotel, los aduladores, los gorrones y los trincones es una lata. Los taurinos han experimentado un enorme cambio. Aquellos taurinos que conocí en mis primeros años de informador y cronista, con quienes departí muchas horas hablando de toros, la mayoría de ellos imaginativos, ocurrentes, que conocían la fiesta y la amaban de veras, también han desaparecido. Los taurinos actuales son, sinceramente, bastante ineptos y aburridos. O sea, como los pegapases, pero en taurino".
Muchos de ellos, acostumbrados al éxito fácil, el toro inválido y las críticas halagadoras, no perdonaron su rectitud. Pero Vidal se crecía con el castigo. Contra la presión, más casta y más calidad; contra los insultos, más rigor y más ironía.
En su último artículo, publicado el 19 de marzo en la sección de Madrid y titulado Temporada (su última crónica, del 22 de octubre, se titulaba Un animado final), demostró que le resbalaban las cornadas: "Sabe un servidor que le llamarán derrotista y enemigo de la fiesta. En esta cuestión (y en otras, no se crea) tiene amplia experiencia. También dirán, por lo mismo, que no sabe escribir de toros. Sin embargo, tampoco conviene ser tan radical. Algunas veces sí sabe (más o menos). Dicho sea sin ánimo de ofender y mejorando lo presente".
Así fue haciéndose un hueco en el corazón de los lectores, a base de lenguaje, elegancia, humor y un dominio prodigioso del idioma. Mucha gente compraba sólo el periódico por leerle y otros muchos buscaban con avidez su página empapándosela antes que nada. Decenas de ellos mandaron ayer telegramas de condolencia y mensajes electrónicos al foro de elpais.es lamentando la desaparición del escritor torero.
Su diagnóstico del estado de la fiesta era radicalmente negativo. No por nostalgia, sino por una defensa feroz de la integridad del espectáculo. Por eso daba leña a los isidros, los figurones que torean con el pico de la muleta y a base de derechazos, los subalternos que dan consignas absurdas desde el burladero ("toca, toca"), los empresarios golfos, los picadores que tapan la salida y hacen la carioca, los ganaderos que crían toritos que caían yertos en el ruedo.
Lo cierto es que Vidal disfrutaba como un niño hablando y escribiendo de toros, sobre todo si eran buenos (lo cual sucedía poco). También le gustaba el café solo frío, el Ducados, el Atleti de Madrid, las mujeres, los amigos y la noche. Afrontaba la vida siguiendo las reglas básicas del toreo puro: parar, templar y mandar, cargando la suerte. Con una faena de arte a un toro con peligro y trapío se emocionaba hasta las lágrimas.
Escribía las crónicas de Las Ventas en condiciones lamentables, metido en el chiscón de un garaje cercano, con poca luz y menos tiempo, entre coches y humos. Decía "gajes del oficio", mandaba la ficha y luego un texto impecable y un pie de foto editorializante.Solía recordar una faena de Antonio Bienvenida en San Sebastián de los Reyes, años sesenta, como la mejor que había visto. Saboreaba el toreo clásico, hondo y breve ("la faena ideal no puede durar más de cuatro minutos"), de inspiración, pellizco y poder. En su corazón estaban Curro Romero y Rafael de Paula, a quienes dedicó memorables crónicas (a favor y en contra). Tuvo debilidad por los novilleros y los toreros modestos, como El Fundi, Víctor Puerto o Domingo Valderrama.
También por las dotes lidiadoras de Luis Francisco Esplá, que ayer dijo: "Joaquín tuvo la virtud de interesar a los intelectuales por el mundo del toro. Mucha gente a la que no le gustaban como espectáculo leía sus crónicas. Él creó esa complicidad de la que estaba huérfana el toreo. Aunque sólo coincidí con don Joaquín un par de veces, me sentía identificado con él por su escepticismo y recelo hacia el taurino profesional. Su sorna castiza me recordaba a Ramón Gómez de la Serna, incluso escribiendo. Esa pluma voraz captaba y resumía cualquier situación en un par de renglones. Me reí mucho con sus crónicas en las que, sin faltar nunca el respeto a los toreros, era capaz de convertir en jocoso lo que no tenía remedio. Añoraremos mucho su pluma, porque no aburría nunca", informa Daniel Gil.
Había heredado la afición de su padre, que se vino a Madrid cuando él tenía cuatro años. "Me empezó a llevar a la plaza y me aficioné enseguida", contaba. "Siempre he sido un elemento extraño y, cuando hacía novillos, en vez de irme al Retiro a ligar me iba a la biblioteca a leer el Cossío. Hace falta ser gilipollas".

domingo, febrero 13, 2022

FELIZ XI ANIVERSARIO, DESJARRETE DE ACHO

EL DESJARRETE DE ACHO considera un imperativo categórico recordar que la FIESTA carece de importancia sin la presencia del TORO ÍNTEGRO, ENCASTADO, con PODER y BRAVURA; y que  solo así se puede defender lo que todavía queda de la FIESTA

 No existe  otra vía  que la defensa de la INTEGRIDAD DE LA FIESTA , que supone el respeto al TORO y a las esencias que la  inspiraron (Rito, Verdad, Honestidad y Valentía) que dotan de contenido, sentido y justificación a todo el conjunto de artes y técnicas que engloban la TAUROMAQUIA, palabra griega que significa “LUCHA CON EL TORO”, y una de las artes más bellas y cultas del planeta. 

"Aritmético" de GARCIA ROMERO, N° 84, lidiado en VIC FEZENSAC en 1979, origen "Gamero Cívico"

Carlos Albarrán "El Buñolero", portando el desjarrete,
símbolo de este blog.

            
El Culto al TORO, sobre todas las cosas en el Club Taurin Vicois
     
Parte de la cuadrilla de El Chofre, sinónimo de coherencia e inspiradores de nuestra afición: Pedro García Macías, Toni Hernández, Pedrito Camout.

Nuestra filosofía: El TORO INTEGRO sobre todas las cosas
"Carafea III", de Dolores Aguirre, Vic Fezensac 2017 

"Tendero" de  Miura. Vic Fezensac 2017

TERCIO DE VARAS: EJE FUNDAMENTAL DE LA LIDIA Y MEDIDA DE LA BRAVURA DEL  TORO

Empujando con los riñones (Enrique Martín Muñoz)

"Tacholero" de Cuadri en la concurso de Vic Fezensac  2017

Impresionante tercio de varas en la Santa María de Bogotá
   
EL DESJARRETE DE ACHO, agradece a sus lectores por tan grata compañía en estos 11 años de brega por la blogósfera taurina. 
                         
Pocho Paccini Bustos.

Lima, 13 de febrero de 2022.

sábado, enero 22, 2022

"QUIERO SER TORERO"

Un  Cómic en el que su protagonista, "Javi", cuenta la historia de aquellos días ya lejanos en los que en la calle jugaba a ser torero junto a los demás niños, imaginando que estaba en Madrid o Sevilla, viéndose vestido de luces en el centro del ruedo, como si fuera el centro del Universo.    

Personalmente, disfrutamos de las interesantes anécdotas que nos narran sus protagonistas; ilustradas  magistralmente por el lápiz de Enrique Martín Muñoz, quien con su arte, conocimiento y afición por esta  "nuestra pasión" como él llama, resultan siendo un compendio de cómo deben ejecutarse correctamente las suertes en los tres tercios de la lidia, ante TOROS con el trapío propio de sus encastes, íntegros, bravos y encastados.  

Como muestra, y con el perdón de Enrique, nos permitimos compartirles ilustraciones de la Suerte de Varas, el "Eje de la Lidia".
Citando al Toro 

Empujando con los riñones

Lo Fundamental 

Un detallazo con la firma de nuestro amigo,  Enrique Martín

  Fuente: Quiero ser Torero. Guión e ilustraciones Enrique Martín Muñoz. Madrid, febrero de 2020.

jueves, enero 13, 2022

LA ESTOCADA DE LA TARDE

 Machaquito metió el estoque a "Barbero" de Miura, hasta la cintas en la misma cruz. El toro se llevó en el pitón las chorreras de la camisa. "Barbero", rodó como una pelota y en la plaza estalló una ovación imponente, indescriptible, trepidante...

 

El Liberal, Madrid, mayo de 1907.

 OCHO MIURAS 

 Fuentes, Bombita, Machaquito, Cocherito

Hombre prevenido...
Por lo que pueda tronar, yo ya me he adelantado a los acontecimientos.Les diré a ustedes cómo fue y confío en la benevolencia del público. Pero no me gusta dejar enfriar los entusiasmos y, como buen español, amo y admiro las sentencias populares y procuro observar sus saludables enseñanzas.
El llanto sobre el difunto. Lloremos, pues.
Salí de la plaza con el corazón palpitante de emoción. Creí que el picarillo quería saltárseme del pecho. La multitud por la calle de Alcalá abajo, llevaba también retratada la alegría del buen vivir.
Entré en el primer café  que "me salió al paso". Pedí una "chica" de cerveza y recado de escribir y en cinco minutos enjareté la carta que voy a tener el honor de "colocar" a ustedes:
"Para MARIANO BENLLIURE. Escultor.
Prepárate ilustre "alfarero". ¡Ha llegado la hora! Afila tu cincel de oro y mete mano a ese barro "divino", que conviertes luego en obras inmortales, porque ya no es posible esperar ni un momento más.
La afición reclama tu concurso para la obra magna que proyecta. Tú, aficionado de pura sangre, que en el lienzo y en el mármol tantas preciosidades taurinas tiene hechas, no te puedes negar a tan justa demanda.
Las circunstancias lo imponen y, ante su fuerza arrolladora, no hay más que bajar la cabeza y ceder.
Pon en remojo esa brillante fantasía que en sitio tan preeminente ha colocado la escultura española, y lánzate a la pelea.
Es necesario, absolutamente necesario, que hagas una estatua a Machaquito.
El inmenso valor de este cordobés ilustre debe perpetuarse en mármoles y bronces. Otros que no tuvieron en otros momentos de la vida su asombrosa serenidad y su incontrastable bravura, se ofrecen en estatuas a la admiración de las gentes.
¿Por qué no hemos de levantar una estatua a Machaquito?
La figura del toreo, con su traje de luces y sus pantorrillas a la intemperie, calvez no conseguiría inflamar tu imaginación para que, como siempre en tus empresas, te resultase una obra definitiva.
Ahí va, para este caso, una modesta idea. 
Un toro herido de muerte por una estocada monumental, hasta el puño, se tambalea como un beodo.
En el pitón derecho lleva prendido un trozo de la pechera de la camisa del matador… 
Nadie vacilará al pronunciar el nombre del diestro.
¡Machaquito! 
¿Quién puede haber dado esa gran estocada, dejándose en los cuernos las chorreras de la camisa?
- Sólo... ¡¡MACHAQUITO
¿Qué te parece, artista insigne, esta mi modesta idea?
¿Te parece bien? Pues manos a la obra.
Como conozco tu soberana generosidad y me sé de memoria tu proverbial esplendidez, nada te hablo de precio. Hay cosas en el mundo que con todo el oro que existe no podrían pagarse. Tu firma es una de ellas.
Empieza a modelar. Inspírate en aquella soberbia faena de Machaquito con "Barbero", el tercer miura de la tarde.... Sigue modelando.
Y ya conocida la obra, cuando esa preciosidad artística salga terminada de tus manos.., ¿qué hacer con ella? Pues...me la reglas a mí.

BENLLIURE - MACHAQUITO. El  rey de la escultura junto al rey de los matadores de toros.
Te admira y te quiere y no sabe si es más grande la admiración que el cariño o viceversa, Don Modesto."

Salí del café y deposité la carta en el buzón de un estanco. 
A estas horas ya obrará en poder del ilustre artista. Pero si un extravío o un error de dirección impide que el escultor insigne se entere de mis propósitos, lea en esta columna lo que para él escribí en aquel café "que me salió al paso". 
¿Qué opinan ustedes de mi carta? ¿He hecho bien o mal en adelantarme a los acontecimientos?
Hombre prevenido vale por dos, y como veo llegar a pasos agigantados el solemne momento en que las multitudes pidan a grito herido la "estatuación" del grana Machaquito, me parece oportuno ocuparme de los preliminares, para que los sucesos no nos sorprendan, aturullen e inutilicen.
Hombre prevenido...." 

La faena de la tarde

Lo fue por lo extraordinariamente bella y magnífica la faena, no superada ni igualada por nadie, de Machaquito al estoquear el tercer toro.
Sobre la mano izquierda- !ah, señores toreros, sobre la mano izquierda!- tomó el cordobés a "Barbero". El pase natural resultó precioso por lo ceñido. Siguió toreando con la misma mano-¿se fijan ustedes?-, citando con la pierna contraria metida entre los pitones, alargando el brazo sin mover los pies y recogiendo al cornúpeta entre los vuelos de la bandera.
Solo en los tercios del 1. 
Muy en corto, arrancando derecho y adelantando el engaño, como mandan los cánones, metió el estoque hasta la cintas en la misma cruz.
El toro se llevó en el pitón las chorreras de la camisa. Rodó "Barbero" como una pelota y en la plaza estalló una ovación imponente, indescriptible, trepidante...
El cordobés sonreía y saludaba.
Un verdadero asombro de pundonor, de valentía y vergüenza torera.
Señores..., ¿les parece a ustedes que ha llegado el momento de levantar una estatua a Machaquito?."
Fuente: Antología de Crónicas Taurinas. Taurus Ediciones, S.A. Madrid, 1965. P. 113-116.

"La Estocada de la tarde" escultura de Mariano Benlliure

         La estocada de la tarde, publicada en The Kon Leche

viernes, enero 07, 2022

LA MAYOR PESADUMBRE DE MIURA

"Cuando por primera vez en la historia de los Miuras, Juan Belmonte cogió el cuerno a un toro de la trágica divisa". 

Belmonte cogiendo el cuerno del Miura, por el pitón, por la pala y por la mazorca
  
Miuras para Belmonte, Gallito y Gaona

Corría el mes de abril de 1914. Sevilla ardía en fiestas, conmemorando su clásica y renombrada feria primaveral, y la bella capital andaluza, de San Telmo a la Alameda, de Triana a la Macarena, esa alegre pandereta en la que un hervidero de gente forastera se mueve dificultosamente bajo el toldo azul purísimo de su cielo sevillano y entre aromosos efluvios de albahaca y de jazmines. 

Es precisamente el día 21 cuando, a la caída de la tarde, un venerable anciano —tez morena, curtida por los vientos marismeños, largas y nevadas patillas, traje campero y clásico sombrero de ala ancha— pasea inquieto, nervioso, pero todavía con aire gallardo y majestuosa altivez, por su despacho de la plaza de la Encarnación. 

Hace tiempo que don Eduardo Miura no asiste a las corridas; mas su tradición ganadera, su conciencia y escrupulosidad, su afición ilimitada a la cría de reses bravas permanecen intactas, exhibiéndose a plena luz, cual airosos blasones —de íntimo orgullo, manifiesto desinterés y elevado señorío— que caracterizan y enaltecen, aún más si cabe, su persona y su divisa. 

Don Eduardo no acude ya a ninguna Plaza, pero conoce todas las reses tde la temida vacada de que es propietario, siguiendo con creciente interés las faenas camperas, y estando, al propio tiempo, exactamente informado del resultado y pelea de los toros en las arenas de los circos. 

Aquel 21 de abril, a que nos venimos refiriendo, don Eduardo mostraba una impaciencia extraordinaria por saber lo ocurrido en el ruedo de la Maestranza. ¡Menuda expectación había aquella tarde! Una buena moza de Miura para Gaona, Gallito y Belmonte. El interés y la pasión se desbordaban por la Plaza y fuera de ella, pues el trianero, herido por un veragüeño el día 15 en Murcia, y habiendo perdido por tal causa las dos corridas del 18 y 20 de la citada, feria sevillana, se pre- sentaba ante sus paisanos nada menos que con la miurada. 

La noble ancianidad del hidalgo andaluz —garbosa y recia— va y viene de un extremo a otro, consultando varias veces el reloj de la estancia. 

—Son las seis y la fiesta debe de andar por el último toro—dice para sus adentros. 

Y en tan agobiante espera acuden a la mente del veterano ganadero multitud de recuerdos, gloriosos unos, trágicos otros, que dieron fama a sus toros. 

Como en visión cinematográfica desfilan por la mente desasosegada de don Eduardo fechas, personas y hechos que compendian la historia de la vacada. Y aparece su padre, don Juan, fundador de aquélla en 1842 con doscientas veinte vacas de Gil Herrera, a las que en 1849 adiciona otras tantas de Albareda, y ciento sesenta y ocho becerros de igual procedencia. Viene luego nueva adquisición, en 1850, de machos y hembras de Cabrera, y en 1854, de dos senientales de Arias de Saavedra, oriundos de Vistahermosa, de cuya cruza surge el tipo de toro agalgueñado, ágil, flexible, duro, bravo y «de sentido». Recuerda el fallecimiento de don Juan y el paso de la ganadería a su hermano don Antonio, que la posee desde 1863 hasta 1893, y de aquí en adelante su disfrute como único dueño. 

Con tristeza medita el viejo ganadero sobre amargos recuerdos que dieron máxima celebridad a la divisa, mas también se enorgullece de seguir criando toros con seriedad y trapío, fortaleza y romana, bravura y ligerera, aptos tan sólo para diestros que sepan lidiarlos. 

—El auténtico toro no se deja hacer caricias en los pitones—masculla por lo bajo ante el hecho cierto de que ningún torero se haya atrevido a coger los cuernos a sus toros. 

Hundido en estos rápidos pensamientos, y quizá con un extraño presentimiento, el patriarcal ganadero se asoma al balconcillo de la habitación. Por la calle, grupos de personas discurren comentando acaloradamente la corrida, y por sus gestos comprende don Eduardo que algo anormal ha ocurrido. 

Y los segundos que el tic-tac del reloj va marcando le parecen meses. 

—¿Da «usté» su permiso?—balbucea, respetuosa y tímidamente Antonio, el mayoral. 

Don Eduardo clava su mirada anhelante en el vaquero, como esperando una contrariedad. 

—¿Qué ha pasado? 
 
—Una «esaborisión», señor. ¡Lo que nunca ha sucedido con nuestros toros! Yo estoy «abochornao». 

—¿Pero qué nueva tragedía ha ocurrido? —gritó, impaciente, don Eduardo? 

—Pues «na», señor. ¡Belmonte ha cogido al toro berrendo el cuerno derecho por el pitón, por la pala y por la mazorca! 

—¡No es verdad! ¡Completamente Imposible! ¡A mis toros nadie les ha cogido los cuernos! ¿Estás seguro de haberlo visto? —Tan cierto como que en estos momentos todavía alumbra el sol. Los señoritos don Antonio y don José lo han presenciado como yo. 

—¿Un torero cogiendo el cuerno a un toro mío?... 

Fuente:Semanario gráfico de los toros El Ruedo. Año III. Madrid, 26 de diciembre de 1946. N° 131.  

viernes, diciembre 31, 2021

FELIZ AÑO 2022

El Desjarrete de Acho, desea a sus lectores y amigos que el 2022 sea un mejor año para todos. Asimismo, les insta a seguir luchando por defender la integridad del Toro y de la Fiesta, que es la única manera de garantizar su supervivencia.   

El despejo 
La salida del toril 

Un farol

Una buena vara
Rematando un quite
Banderillas
Pase por Alto
Estocada Recibiendo
La Muerte del Toro
 
Pinturas de José G. De la Peña.

Fuente: A los toros. Bayonne. Año 1930. 

LA PLUS ANCIENNE PUBLICATION DE LA COTE BASQUE FONDEE EN 1911.

viernes, diciembre 24, 2021

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2022

EL DESJARRETE DE ACHO desea que en esta NAVIDAD la unión reine en el corazón de sus seguidores y amigos; y que la paz alegre sus corazones.

Al empezar el nuevo año, EL DESJARRETE DE ACHO desea que el 2022 sea para todos próspero y feliz; para ganaderos honestos, toreros valientes, empresarios responsables y aficionados que amamos al TORO y la FIESTA, pedimos la mayor suma de venturas.
   
Por una vez el toro salta a la arena anunciando felicidad para todos, y por muy seria que tenga la cara, sin malas intenciones para nadie.
}

POCHO PACCINI BUSTOS. Lima, 24 de diciembre de 2021

viernes, diciembre 10, 2021

CURRO ROMERO

                                                             “EL FARAÓN" CAPÍTULO I


                                            https://www.canalsur.es/multimedia.html?id=1779651

sábado, noviembre 13, 2021

Recordando con Julio Pérez "Vito", lo que fue la suerte de banderillas.

Julio Pérez "Vito" le comentaba a Germán Urrutia Campos,  quien fuera encerrador de la Plaza de Acho, aficionado de gran bagaje y nuestro amigo personal, que: "Salir marchoso es y será la piedra angular de la Suerte de Banderillas".   ¡¡¡¡¡¡¡Ahí queda eso¡¡¡¡¡¡¡¡          

Julio Pérez  "El Vito", asomándose al balcón
        

Alfonso Navalón
A media mañana sonó una voz en el teléfono que se hacía familiar a pesar de los veinte años que llevamos sin vernos. Estuve dejándolo hablar hasta que soltó el: «¡Mi arma! ¿Pero ya no te acuerdas de tu amigo ‘Vito’?». Y de pronto saltaron un montón de recuerdos, de los muchos días que vivimos en entrañable armonía nuestra pasión por el toreo. Los que me siguen saben de sobra la profunda admiración que siento hacia este personaje singular, al que pongo siempre como ejemplo del más completo banderillero que he conocido. En la distancia, Julio ‘El Vito’ va recogiendo las crónicas que le mandan sus amigos o las que le pasaba un pariente que maneja Internet. El hombre ya no pudo aguantarse más y me llamó para contar lo feliz que se sentía con este reconocimiento, cuando los aficionados de ahora no saben lo que significó en la historia del segundo tercio. «¡Mi arma! ¡Guardo tus crónicas de ahora con más cariño que las que me hacía Corrochano en el ‘Abc’!». 

En mi larga historia de aficionado práctico no he disfrutado con nadie haciendo tentaderos como con este andaluz que derrocha gracejo y talento en sus chispeantes charlas. Para Julio es un vicio hablar de toros. No se parece a José Tomás ni a los toreros de ahora que se quitan el traje de luces y se convierten en ciudadanos anodinos, la gente que nos conoce dirá que estuve también muchos inviernos andaluces tentando al lado de Pepe Luis Vázquez y que no voy a comparar a un genio del toreo con un simple banderillero. Ya lo sé, pero Pepe Luis es más tímido y más reservado. Pepe Luis da muchas largas cambiadas porque no quiere complicarse la vida. A Pepe Luis hay que oírle después de las doce de la noche, cuando ya tiene encima media docena de güisquis. Como aquella madrugada en El Toruño’ de los Guardiola, cuando andaba escribiendo ‘Los Toros del Sol’ y Don Salvador me reservó una sorpresa emocionante: «Usted habrá toreado cientos de vacas, pero seguramente no se habrá puesto delante de un cinqueño». Así que tragué paquete y afronté la prueba. Era un toro que no se podía lidiar porque tenía un bulto en el costado. Y allí estaba Julio ‘Vito’ con el capote pronto por si pasaba alguna ‘esaborisión’, y Pepe Luis con su discreción de siempre. Esa noche nos dieron las tantas hablando de toros. Los hijos de Pepe Luis (todavía unos niños) dormían en los divanes mientras el maestro de San Bernardo, sabiéndose entre los cabales, derrochaba sabiduría. Domingo Ortega siendo también seco en palabras, era más abierto cuando sabía que tenía auditorio digno de su sabiduría. 

Una noche después de tentar en su finca de Segovia nos quedamos de sobremesa con Antonio Bienvenida, el escultor Sebastián Miranda y Luis ‘El Estudiante’. Faltó Cañabate, que por entonces ya estaba muy malito, mientras el trepa de Zabala rezaba para que le dejara cuanto antes la tribuna de las hipocresías del ‘Abc’. Fue una de esas noches inolvidables donde el viejo filósofo de toros sentó cátedra de lo que debe ser un buen torero. El toreo por dentro. Pero lo del ‘Vito’ era distinto a todo. Conocía el toreo por dentro y desde abajo, había sido figura de los novilleros, matador a la sombra de su padrino Carlos Arruza, luego el mejor banderillero de esta época y después también maestro en el arte de escoger en el campo la corrida que mejor le iba a cada torero, a cada plaza y a cada empresario. Entre Domingo Ortega y ‘El Vito’ hay la misma diferencia que entre una conferencia de Don Miguel de Unamuno y la vida del Lazarillo de Tormes. Por mucha gloria que alcance Unamuno, las aventuras de Lázaro quedarán para siempre en el alma del pueblo. Una hora me tuvo al teléfono. Un torrente de recuerdos. Entre lo mucho que habla Julio y lo poco que me gusta estar callado, había que recuperar el tiempo perdido. 

Lo conocí un invierno a principios de los sesenta cuando yo acababa de entrar en ‘El  Ruedo’ y paramos a comer en el Parador de Bailén con Luis Miguel, Jaime Ostos y Luis Segura. Lo más curioso de aquella reunión fueron las ocurrencias de Lucía Bosé (todavía bellísima) traduciendo al idioma casero los tecnicismos de Luis Miguel. Su conclusión fue gloriosa: «O sea, que según Luis Miguel, el secreto del toreo está en la altura y la distancia que debe llevar la muleta durante la faena». Eso es lo que nos había querido explicar su marido en media hora de pontificar. De pronto, nos quedamos sorprendidos ante dos hombrones que estaban pegando carreras y saltando los setos del jardín. Eran ‘El Vito’ y Luis González que entonces iban de ‘pareja-espectáculo’ en la cuadrilla de Ostos. Iban a torear un festival en Andújar y aquella tarde Luis Miguel dijo que me fijara en un muchachote fornido de Zaragoza: «Ése acabará cuajando en un gran banderillero». Y no se equivocó. Aquel mañico era Pepito Gracia, hijo del conserje de la plaza de Zaragoza y padre de ‘El Tato’, el inesperado nuevo ‘manager’ de El Juli, que de pronto ha olvidado todo el cariño que siempre me ha tenido su familia y de la sorprendente memoria de su padre que se sabía algunas de mis crónicas y las soltaba de golpe en las muchas noches de juerga que pasamos juntos. Aquellos tentaderos No puedo reflejar en esta crónica la historia de esa hora telefónica anotando cuando íbamos a los tentaderos de Urquijo en el Cortijo de ‘Juan Gómez’. Allí se tentaba después de la feria de Sevilla cuando ya el sol achicharra. Empezábamos al amanecer y tentábamos diez vacas hasta que empezaba a calentar. Luego volvíamos a las siete hasta que se hacía de noche. Entonces probamos aquel semental ‘Dominó’, un prototipo de Murube que salió extraordinario. Se lo compró Litri en un millón de los de entonces (cuando las corridas valían sesenta mil duros) y fue un desastre de semental porque no ligó con ninguna vaca. Otro día fui a tentar a lo de Joaquín Buendía, cuando aquellos santacoloma salían rabiosos de casta y los toreros decían que tenían ojos de locos cuando los miraban. Mi sorpresa es que al empezar en la placita de la ‘Hacienda Bucare’ se presentó de improviso ‘El Vito’: «Mi arma, m’enterao de cazualidá que venías a lo de Buendía en la Venta de Antequera y m’a fartao tiempo pa’vení. No te vayas a equivocá que ezto no lo conoces, que aquí una vaca te pué rajá encuantito te encantilles...». «¡Julio!, si yo estuve ya en los de Isaías y Tulio Vázquez, en lo de Albaserrada y en los gracilianos de Arranz. Pero Julio seguía en sus trece: «Y que no te vayas a equivocar, que aquí te puede pasar de todo cuando más descuidado estés». No pasó nada. Las vacas salieron muy picantes pero manejables si se les tapaba bien la cara con la muleta. Mi amigo ‘Vito’ no respiró tranquilo hasta que no le dimos puerta a la última. Entonces comprendí el gran respeto que les tenían los toreros a los torillos terciaditos de Santa Coloma. Y por qué las figuras de ahora no han descansado hasta quitarlos de todos los carteles. Prefieren los borregos de Domecq porque ¡Dios te libre de un Santa Coloma listo! Amigo leal, Julio defendió siempre mi amistad. Cuando el taurinismo empezó a odiarme por ‘derrotista’ siempre sacaba la cara por mí. Una noche en los premios de ‘Río Grande’ en Sevilla un grupo de cronistas andaluces empezaron a despotricar contra mí. Julio pegó un puñetazo en la mesa y los cortó en seco: «A los buenos toreros le hacen falta muchos críticos como Navalón, que sabe de esto y no cuenta mentiras como todos ustedes». Y desde entonces, cuando está él delante nadie se atreve a soltar una guasa contra mi persona. Algo parecido ocurrió años después con Antonio Ordóñez, también en los premios de ‘Río Grande’ cortó en seco a los difamadores y se extrañaron que siendo enemigos de muchos años sin hablarnos, el rondeño se pusiera de mi parte: «Entre todos vosotros no le llegáis a la suela del zapato». Seguimos otro par de años sin hablarnos hasta que un día hicimos las paces en la feria de Albacete, cuando Danielico Ruiz era solo el corralero de los Choperitas. Dios te guarde Julio ’Vito’, flor de los banderilleros, rumbo y señorío de los toreros viejos, de los pocos que vivieron enamorados del traje de luces como la ilusión suprema de su vida. Y que sirva de ejemplo cómo un crítico maldito y un grandioso torero pueden ser amigos hasta la muerte.


Antonio Díaz Cañabate


Fuente: ABC (Madrid) 05 de mayo de 1962. pagina 56.