EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

domingo, diciembre 18, 2016

FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2017

El DESJARRETE DE ACHO desea que en esta NAVIDAD la unión reine en el corazón de sus seguidores y amigos; y que la paz alegre sus corazones.
Al empezar el nuevo año, EL DESJARRETE DE ACHO desea que el 2017 sea para todos próspero y feliz; para ganaderos honestos,toreros serios, empresarios responsables y aficionados que amamos al TORO y la fiesta, pedimos la mayor suma de venturas.
Por una vez el toro salta a la arena anunciando felicidad para todos, y por muy seria que tenga la cara, sin malas intenciones para nadie.

POCHO PACCINI BUSTOS. Lima, 19 de diciembre de 2016

lunes, diciembre 12, 2016

ESTUDIO SOBRE LA VISIÓN DEL TORO

El trabajo realizado por Juan Manuel Bueno, miembro del Laboratorio de Óptica y Director del Departamento de Física de la Universidad de Murcia (UMU), Juan I. Seva, J. Manuel Sanes, y F. Martínez- Gomariz de la Facultad de Veterinaria de la Facultad de la UMU, ha recibido el premio a la mejor Comunicación Científica en el X Symposium del Toro de Lidia en Zafra.

(….)

A pesar de su juventud Juan Manuel Bueno tiene un amplio curriculum. Es Licenciado en Ciencias Físicas  por la Universidad de Salamanca y Doctor en Física (especialidad en Óptica). Desde 1994 es miembro del equipo científico del grupo de investigación “Laboratorio de Óptica” en el Centro de Investigación en Óptica y Nanofisica de la Universidad de Murcia (UMU). Actualmente es Director del Departamento de Física de esta Universidad y presidente del Comité de Ciencias de la Visión de la Sociedad Española de Óptica. Además tiene en su haber más de cuarenta publicaciones científicas de alto impacto; 150 comunicaciones a congresos científicos y más de 50 conferencias invitadas en centros de investigación internacionales de reconocido prestigio de países como Canadá, EEUU, Irlanda o Italia.

-¿Es la primera vez que se hace este tipo de investigación en España?

No sólo en España sino en el Mundo. Esta es la primera vez que de forma experimental se ha medido la calidad óptica visual de un animal, tan nuestro como es el toro de lidia.

-¿Qué fue lo que originó esta investigación?

El estudio de la visión en animales se aleja bastante de lo que nosotros hacemos en el laboratorio, donde principalmente investigamos aspectos relacionados con la óptica visual del ser humano. Por avatares de la vida, entre los que he de incluir mi afición taurina, me puse en contacto con Juan Seva, Vicedecano de la Facultad de Veterinaria de la UMU y veterinario de la plaza de toros de Murcia. Tras varias conversaciones decidimos intentar ligar su amplia experiencia veterinaria en el toro de lidia con los aspectos visuales y ópticos en los cuales centro mi actividad investigadora desde hace años. Es decir, nuestro objetivo fue estudiar en detalle la óptica del ojo del toro de lidia, que nos llevara a “descifrar cómo ve el toro” y con ello poder potencialmente llegar a comprender el comportamiento del animal tanto en el campo como en el ruedo. 

-¿El toro ve de distinta manera que el humano?

El sistema visual de este animal es similar al de los humanos desde el punto de vista fisiológico y en él pueden distinguir 3 etapas. La 1ª etapa es la Etapa Óptica, en la que las lentes fisiológicas del ojo (córnea y cristalino) forman la imagen del mundo exterior sobre la retina. En este sentido el ojo es como una cámara de fotos donde las lentes son el objetivo y la retina, la película fotográfica (o en términos más modernos el chip CCD). La 2ª es la Etapa Retiniana en la cual la luz que ha llegado a la retina se transforma en impulsos eléctricos que a través de las fibras nerviosas que cubren la retina llegan al nervio óptico y de ahí al cerebro. Finalmente, la 3ª Etapa es la Neuronal en la cual el cerebro interpretará la información que le ha llegado. Para que el sistema visual funcione bien las tres etapas han de llevar a cabo su función correctamente. Nosotros, al día de hoy, solamente hemos estudiado lo que ocurre en la primera etapa, es decir si la imagen que forman las lentes del ojo se sitúa sobre la retina o por el contrario ésta se localiza bien delante, bien detrás de ésta. En el primero de los casos estaríamos ante un ojo emétrope que vería bien de lejos y de cerca, para entendernos, no necesitaría gafas. Si la imagen se sitúa delante de la retina, tendríamos un ojo miope, que no vería de lejos. Si por el contrario, la imagen se forma detrás, el ojo sería hipermétrope y por tanto con dificultades para ver objetos cercanos. El estudio de esta 1ª etapa se basa fundamentalmente en la medida del estado refractivo del ojo, de forma que podamos inferir si el animal ve bien de lejos, de cerca, a distancias intermedias o a todas las distancias.

-¿Llegaríamos a ver toros con gafas?

No, no lo creo. La idea podría parecer descabellada pero hay colaboradores nuestros de Alemania y Canadá que han puesto gafas a pollos para estudiar el origen de la miopía. Si bien es cierto, el toro bravo es un animal peculiar por decirlo de alguna manera, pero algunos investigadores han llegado a medir la refracción en animales tan exóticos como elefantes y rinocerontes. Nuestro estudio podría arrojar cierta luz sobre el comportamiento del toro cuando sale a la plaza, al menos en los aspectos ligados a su calidad visual. En el campo el animal es libre, se comporta a su aire y nadie se preocupa por estos detalles. Pero cuando él llega a la plaza, todos los aficionados sabemos que tienen ciertas querencias, a parte de que sea bravo o no. El embestir por un pitón o por otro es algo que a la gente del toro le “trae de cabeza”. Pero no sólo eso, el toro además de presentar querencias hacia un lado o hacia otro, tiene unas ciertas zonas donde no ve, algo similar (salvando las distancias) a los ángulos muertos de los espejos retrovisores de un coche. La combinación de las zonas de visión nítida (lejos-intermedia-cerca) y los ángulos muertos son esenciales. Nuestro objetivo es utilizar las medidas ópticas para intentar justificar el comportamiento del toro.

-La diferencia del campo a la plaza, de luz y color, ¿influyen en la visión del toro?

Por raro que parezca, no hay demasiados estudios sobre el toro de lidia. Apenas se ha estudiado cómo funciona el sistema visual de los bovinos en general. Hay algunos estudios de comportamiento (psicología experimental), ya bastantes antiguos, que concluyen que en el caso del toro no hay nada que indique una predisposición especial por el color rojo. Esto, unido a que en el ambiente natural en el que se desarrolla el animal hay una carencia de tonos rojos, puede haber llevado, según algunos autores, a que evolutivamente la retina del ojo del toro haya prescindido del pigmento rojo. En este sentido, el ojo del bovino sería dicrómata (protanope para ser más exactos), con lo cual los colores que ven serían diferentes a los que vemos los humanos. Hemos de desterrar la idea de que un ojo protanope no ve el rojo. Esto es completamente falso. Sí ven el rojo pero no el rojo que vemos los que tenemos tres tipos de pigmento en la retina (rojo, verde y azul). Quiero añadir que nosotros no hemos realizado estudios fisiológicos sobre los tipos de células fotorreceptoras de la retina y simplemente me remito a lo que está en la literatura. Por tanto, el toro no se siente atraído por el color del engaño, sino por el movimiento de éste. Los estudios de comportamiento que acabo de citar muestran además que el animal se siente más atraído cuanto más se mueve el engaño y menos familiar le resulta éste. De hecho en la retina existe también un tipo de células fotorreceptoras (denominados bastones) que son las responsables del apreciar el movimiento. Es posible que la distribución de estas células sea diferente entre los bovinos y los humanos, en los cuales la densidad de bastones aumenta hacia la periferia de la retina y es nula en la zona central de ésta. Desconozco si hay o no estudios científicos sobre este tema en particular. Por otra parte la refracción ocular es independiente de la luminosidad y por lo tanto no cambiaría de estar a campo abierto en pleno día o durante el atardecer, tampoco de estar en una plaza de toros a media tarde o en una corrida nocturna. Lo que sí existe en el ojo son unos mecanismos retinianos que permiten que el sistema visual se adapte a diferentes grados de iluminación externa. Estos mecanismos relacionados con la adaptación del sistema visual a la oscuridad están muy estudiados en el ojo humano. De hecho el refrán tan castizo “de noche todos los gatos son pardos” tiene su razón de ser, pues a bajos niveles de luz las células de la retina denominadas conos (responsables de la visión de detalles con altos niveles de luz) dejan paso a los bastones (encargados, además de la visión del movimiento al que antes aludía, de la visión a bajos niveles de luz). En resumen, deficiencia o excesos en la iluminación no producen cambios en la formación de imagen en el ojo, pero sí en el funcionamiento de la retina.

-¿El comportamiento del toro puede variar si se lidia en verano o en invierno, con luz natural o artificial?

En mi opinión el comportamiento sí cambiaría con diferentes grados de luminosidad, lo que dudo es que éste se pueda predecir de antemano. De hecho uno de nuestros objetivos es ligar visión y comportamiento hasta donde nos sea posible. Creo que con el tiempo, trabajo, esfuerzo y financiación podríamos en un futuro llegar a entender hasta qué punto los factores visuales contribuyen al comportamiento del animal.

- Los ojos del toro están a los lados de la cara ¿cruzarse durante la lidia al pitón contrario es una ventaja para el torero?

Siempre hago la comparación con los humanos que es donde llevamos muchos años centrando nuestro trabajo. Por la disposición de nuestros ojos, los humanos disponemos de visión frontal binocular. Por el contrario el toro no tiene una visión frontal pues la disposición de sus ojos es lateral. Existen estudios que dicen que el campo visual lateral de cada ojo individual es de unos 110-115º (180º es un plano). La combinación de ambos da lugar a un cono central de tan sólo 20º de visión binocular cuyo vértice está a una distancia nada despreciable del hocico del animal. Obviando por un momento el hecho de que la refracción del ojo no permita al toro ver de cerca nítidamente, la existencia de este cono en la zona central, indica que hay una distancia a partir de la cual no puede ver objetos nítidamente pues están en una zona excluida de su campo visual (tanto mono como binocular). Seguramente el torero no sabe nada de la visión del toro, pero sí sabe que cuando se coloca en cierta posición el toro no le ve. Cuando el torero se cruza al pitón contrario se está moviendo dentro de esa zona de exclusión visual (o ángulo muerto). Hasta que no le muestra la muleta y ésta sale de esa zona, el toro no vería nada.

-¿Torear con la izquierda es más difícil que torear con la derecha?

Justamente, torear por naturales es más difícil, pues evidentemente la muleta no tiene la espada, es más pequeña y está más cerca del cuerpo, con todo lo que ello implica al pasar el toro. ¡El arte tiene su razón de ser! De hecho una de las hipótesis de nuestro trabajo como ya he dicho anteriormente es justificar, de alguna forma, que el comportamiento durante la lidia está de alguna forma ligado a la función visual (aunque no totalmente). Los humanos tenemos un ojo dominante que usamos habitualmente para mirar a través de un instrumento óptico (microscopio, mitra telescópica,…). Nuestra idea es que es posible que en el toro pase algo similar, es decir que se sienta más cómodo “en sus tareas” utilizando un ojo u otro (un pitón u otro). Podría ocurrir que el ojo dominante presentase menores valores de refracción, pero no necesariamente, pues hay otras dos etapas del sistema visual en juego que podrían tener una influencia particular. Nuestra meta es llegar a relacionar en la medida de lo posible el comportamiento durante la lidia con su calidad óptica.

-Sería una “bomba” si se demuestra ese comportamiento

Hemos arrancado con estudios en ojos en estado post-mortem, aunque ya hemos hecho pruebas preliminares en vivo. Si en un futuro próximo pudiésemos corroborar nuestra hipótesis sería una especie de revolución. Si se me permite la expresión, estaríamos ante el “José Tomás de la óptica visual taurina”. Podríamos decir de antemano los toros que potencialmente van a ir mejor por un pitón que por otro (¡¡a algunos profesionales del toreo les vendría de perlas!!). Obviamente esto no es la panacea y siempre hay que tener en cuenta el margen de error, ya que el estudio visual no es infalible y por supuesto hay otros factores de comportamiento a tener en cuenta, que son los menos controlables y más difíciles de cuantificar.

-¿Esa visión influye para que un toro se acueste o se cuele por un pitón o por el otro?

Soy de la idea que esto puede influir. Cuando hay un desequilibrio entre ambos ojos, de alguna forma el animal no se siente a gusto y en esos momentos en que se cuela es porque quizás el torero esté en la “zona de peligro” donde el toro tiene tendencia a ir. Estamos aún en los inicios, esto es algo que nos gustaría ir concretando con el tiempo y después de muchas medidas.

-¿El toro pierde visibilidad a lo largo de la lidia?

En mi modesta opinión, creo que no. El cansancio es evidente que tiene una influencia directa sobre el sistema motor del animal. Todo eso que se oye por ahí de que por el estrés el animal pierde vista durante la lidia es algo que científicamente y hasta donde yo sé, está por demostrarse. Es posible que el cansancio lleve a una merma en el rendimiento visual, pero ésta no está en la etapa óptica. En el tiempo que dura la lidia, no creo que haya cambios en la visión del toro al menos desde el punto de vista puramente óptico. Si existe, lo más probable es que esté en la etapa neuronal, a la que evidentemente nosotros no nos dedicamos.

-¿En la suerte suprema el torero se pone en el campo visual del toro?

Se están haciendo medidas morfológicas de la cabeza del toro, pues la zona de exclusión visual de la que antes hablaba depende de la distancia que hay entre los ojos. El ser (en términos taurinos) “ancho o estrecho de sienes”, influye. En términos generales y en las mismas condiciones experimentales, en el toro ancho de sienes la zona de exclusión visual sería más larga que en el toro estrecho se sienes. Dicho de otra forma, la distancia que hay desde el hocico del toro al punto donde el toro empezaría teóricamente y en las mejores condiciones visuales a ver con los dos ojos, sería mayor en un toro ancho de sienes que en un toro estrecho de sienes. Evidentemente el torero mide sus distancias, pero sería bonito grabar la escena y ver las distancias para luego relacionarlas con el ancho de sienes que podemos medir en el desolladero una vez que el toro ha sido arrastrado.

(06-04-2012)

Por P. Barrera

lunes, diciembre 05, 2016

Acho: Fin de fiesta con orejitis aguda

El Primero de Manzanares

Nada tiene “sentido” si no hay TORO. En efecto es el TORO lo que dota de contenido, sentido y justificación a todo el conjunto de artes y técnicas que se engloban en la “tauromaquia”, palabra griega que significa “lucha con el toro”. Palabra que esta tarde en Acho se vació de contenido, dado que las figuras se enfrentaron a animalitos domesticados e inválidos, que sólo resistieron un picotacito y no fue posible practicarles un toreo con mando y dominio (aunque dudamos que eso pudiera ocurrir), sino un toreo por lo general accesorio y ventajista acorde con las cualidades de los colaboradores oponentes.

Morante de la Puebla, en su primero estuvo decente y voluntarioso, no se le logra ver nada interesante con el capote, aunque sí algunos muletazos aislados con empaque y gracias sevillana. Mata de una buena estocada y recibe una oreja; con su segundo colaborador no tenemos nada interesante que comentar.


José Maria Manzanares, faena con desgano en su primero al que torea codilleando y en más de las veces fuera de cacho y abusando del pico; mete y saca, pinchazo y estocada trasera. En su segundo le echa más ganas, con el capote chicuelinas apresuradas que se deslucen aún más cuando el inválido marmolillo se derrumba por los suelos; logra torear una serie al natural citando de lejos (eso sí, con la pierna contraria retrasada y toreando en linea), ligando y rematando los pases tras de la cadera que obliga al respetable a pararse de sus asientos; entra a matar de fulminante estoconazo que es premiada con dos orejas.


Andrés Roca Rey, que duda cabe que nuestro recién alternativado compatriota derrocha valor a raudales cuando comparece en todos los ruedos del planeta taurino a los que acude, codeándose con la crema y nata del escalafón, del cual ya forma parte, gracias a las cantidad de apéndices cortados. Sin embargo, consideramos que para trascender en el toreo fundamental, también es importante la calidad del toreo. Ese que supone lidiar a los toros según sus particulares características, cargando la suerte para ligar, mandar y rematar los muletazos tras de la cadera y principalmente por naturales. Lamentablemente en el toreo que practicó hoy Andrés Roca Rey, esa calidad de la que hablamos estuvo ausente. Predominó por el contrario el toreo rectilíneo, de enganchones, sin ligazón y sin mando, en suma un toreo tremendista que ha logrado calar fácilmente en el gusto de la afición de este lado del charco. Se le premió, en nuestra opinión, inmerecidamente con dos orejas en sus respectivos colaboradores oponentes. Nos preguntamos, si tanto triunfalismo le hace bien a nuestro joven torero. El tiempo lo dirá.

Lima (Perú). Domingo 04 de diciembre de 2016. Toros de Hnos García Jiménez. Al 4º inválido vuelta al ruedo, al 1º, 2º, 3º, 5º y 6º pitos. Morante de la Puebla, oreja y saludos; Jose María Manzanares, pitos y orejas; Roca Rey, dos orejas y dos orejas.

Pocho Paccini Bustos

lunes, noviembre 28, 2016

Talavante marca la diferencia en otra tarde sin toros

Talavante ha hecho el toreo de verdad, el arriesgado y profundo, el que emociona; Ponce, por el contrario, el de posturas y pasarse lejos al toro sin invadir sus espacios, el toreo ventajosa.
Foto: Tito Vega
Por Gustavo Ortiz:
Siguiendo con la tónica del toro colaborador y obediente, los toros de Juan Pedro Domecq no han querido salirse del guion y han mostrado poca emoción para quien gusta del toro encastado. Con la ya casi desterrada suerte de varas de nuestra plaza, el nulo duelo de quites y el trámite cumplidor de banderillas es que uno tiene que pasar casi por obligación a redactar lo sucedido en la muleta. 

Es en este último tercio en donde se ha podido apreciar tauromaquias muy personales; y es que Talavante –y también Adame por momentos- vino a Acho con un concepto muy distinto al otro torero del cartel, Enrique Ponce. Quien escribe quiere dejar en claro las diferencias mostradas entre los dos toreros españoles, que a la sazón fueron los más aplaudidos:

Uno citaba de frente, dando el pecho y la cara al toro, con la muleta planchada; el otro citaba, las más de las veces, extrañamente con la muleta demasiado oblicua al hilo del pitón. Uno intentaba traer al toro con la panza de la muleta, lo que producía que se pasara al toro cerca y con mucha emoción. El otro, por el contrario, llevaba al toro casi siempre con el pico, produciendo así un “toreo” despegado, de lejanías, de periferia. Uno, luego de pasarse al toro cerca, remataba sus mandones naturales y derechazos hasta donde le permitía su cadera, siempre recto él; el otro, en cambio, mostraba una peculiar y forzada verticalidad luego de encorsetarse -“arrimarse” si usted amable lector quiere- al toro cuando ya el animal mucho que había pasado. Uno se atornillaba en la arena y ligaba muletazos tratando de torear en una baldosa; el otro, por lo general, perdía pasos para seguir fuera de cacho y hacer su toreo periférico. Uno inicia su faena con intensidad queriéndose fajar de rodillas, algo que no agrada mucho a quién escribe, pero que reconoce las ganas del torero; el otro empieza sus faenas en plan enfermero, siempre por arriba para no exigir al toro; y claro, el endeble Domecq lo demandaba.

Incluso con la espada han mostrado también sus diferencias, uno intentó entrar recto y despacio; el otro –ya es sabido que no es su especialidad- apunta a donde sea y olvidándose de la labor de la mano izquierda. Ese uno es, por supuesto, Alejandro Talavante, el otro es Enrique Ponce. 

Como se ve, son abismales las diferencias entre un toreo y otro.

Alguno me podrá objetar diciendo "es que se enfrentaron a toros diferentes", claro que sí, pero valgan verdades la tónica de los Domecqs ha sido limitarse a colaborar y embestir noblemente (con más y menos defectos) sin codicia alguna en la muleta, es decir, no salirse del guion de la obediencia. Y lástima que no se pudieron expresar mucho en el capote, los blandos Domecqs no lo permitían, había que cuidarlos en los primeros tercios. 

En definitiva, Talavante ha hecho el toreo de verdad, el arriesgado y profundo, el que emociona; Ponce, por el contrario, el de posturas y pasarse lejos al toro sin invadir sus espacios, el toreo ventajista. 

Por último y no menos importante, Adame vino también a querer impresionar con el toreo bueno. Es decir, también quiso diferenciarse. En su primero logró tandas de derechazos largos y con empaque; en su segundo, citando de frente, logra buenos derechazos y naturales, con poco arte eso sí, que parece que no es lo suyo. En ambas faenas quiere acabar en tremendismo, opacando el toreo bueno de sus inicios de faena. Con la espada, sin efectividad en ambos toros. Se le aplaude la labor y uno se queda con las ganas de verlo con el toro exigente, el que demanda poder, y es que al fin y al cabo, parece ser lo suyo.

Lima (Perú). Domingo 27 de noviembre de 2016. Toros de Juan Pedro Domecq (5º premiado con la vuelta al ruedo) para Enrique Ponce, oreja con petición de la segunda y vuelta al ruedo; Alejandro Talavante,saludos y oreja; Joselito Adame, oreja y saludos.


Fuente: http://www.purezayemocion.com/movil/noticia/4418/cronicas/talavante-marca-la-diferencia-en-otra-tarde-sin-toros.html

Talavante marca la diferencia en otra tarde sin toros

Talavante ha hecho el toreo de verdad, el arriesgado y profundo, el que emociona; Ponce, por el contrario, el de posturas y pasarse lejos al toro sin invadir sus espacios, el toreo ventajosa.
Foto: Tito Vega
Por Gustavo Ortiz:
Siguiendo con la tónica del toro colaborador y obediente, los toros de Juan Pedro Domecq no han querido salirse del guion y han mostrado poca emoción para quien gusta del toro encastado. Con la ya casi desterrada suerte de varas de nuestra plaza, el nulo duelo de quites y el trámite cumplidor de banderillas es que uno tiene que pasar casi por obligación a redactar lo sucedido en la muleta. 

Es en este último tercio en donde se ha podido apreciar tauromaquias muy personales; y es que Talavante –y también Adame por momentos- vino a Acho con un concepto muy distinto al otro torero del cartel, Enrique Ponce. Quien escribe quiere dejar en claro las diferencias mostradas entre los dos toreros españoles, que a la sazón fueron los más aplaudidos:

Uno citaba de frente, dando el pecho y la cara al toro, con la muleta planchada; el otro citaba, las más de las veces, extrañamente con la muleta demasiado oblicua al hilo del pitón. Uno intentaba traer al toro con la panza de la muleta, lo que producía que se pasara al toro cerca y con mucha emoción. El otro, por el contrario, llevaba al toro casi siempre con el pico, produciendo así un “toreo” despegado, de lejanías, de periferia. Uno, luego de pasarse al toro cerca, remataba sus mandones naturales y derechazos hasta donde le permitía su cadera, siempre recto él; el otro, en cambio, mostraba una peculiar y forzada verticalidad luego de encorsetarse -“arrimarse” si usted amable lector quiere- al toro cuando ya el animal mucho que había pasado. Uno se atornillaba en la arena y ligaba muletazos tratando de torear en una baldosa; el otro, por lo general, perdía pasos para seguir fuera de cacho y hacer su toreo periférico. Uno inicia su faena con intensidad queriéndose fajar de rodillas, algo que no agrada mucho a quién escribe, pero que reconoce las ganas del torero; el otro empieza sus faenas en plan enfermero, siempre por arriba para no exigir al toro; y claro, el endeble Domecq lo demandaba.

Incluso con la espada han mostrado también sus diferencias, uno intentó entrar recto y despacio; el otro –ya es sabido que no es su especialidad- apunta a donde sea y olvidándose de la labor de la mano izquierda. Ese uno es, por supuesto, Alejandro Talavante, el otro es Enrique Ponce. 

Como se ve, son abismales las diferencias entre un toreo y otro.

Alguno me podrá objetar diciendo "es que se enfrentaron a toros diferentes", claro que sí, pero valgan verdades la tónica de los Domecqs ha sido limitarse a colaborar y embestir noblemente (con más y menos defectos) sin codicia alguna en la muleta, es decir, no salirse del guion de la obediencia. Y lástima que no se pudieron expresar mucho en el capote, los blandos Domecqs no lo permitían, había que cuidarlos en los primeros tercios. 

En definitiva, Talavante ha hecho el toreo de verdad, el arriesgado y profundo, el que emociona; Ponce, por el contrario, el de posturas y pasarse lejos al toro sin invadir sus espacios, el toreo ventajista. 

Por último y no menos importante, Adame vino también a querer impresionar con el toreo bueno. Es decir, también quiso diferenciarse. En su primero logró tandas de derechazos largos y con empaque; en su segundo, citando de frente, logra buenos derechazos y naturales, con poco arte eso sí, que parece que no es lo suyo. En ambas faenas quiere acabar en tremendismo, opacando el toreo bueno de sus inicios de faena. Con la espada, sin efectividad en ambos toros. Se le aplaude la labor y uno se queda con las ganas de verlo con el toro exigente, el que demanda poder, y es que al fin y al cabo, parece ser lo suyo.

Lima (Perú). Domingo 27 de noviembre de 2016. Toros de Juan Pedro Domecq (5º premiado con la vuelta al ruedo) para Enrique Ponce, oreja con petición de la segunda y vuelta al ruedo; Alejandro Talavante,saludos y oreja; Joselito Adame, oreja y saludos.

Fuente: http://www.purezayemocion.com/movil/noticia/4418/cronicas/talavante-marca-la-diferencia-en-otra-tarde-sin-toros.html

lunes, noviembre 21, 2016

LOS OBEDIENTES ZALDUENDOS, EN ACHO

Los obedientes Zalduendos, en Acho
(Foto: Prensa Plaza de Acho)


En un conversatorio al que asistimos en la vísperas de la corrida, escuchábamos decir a Joaquín Ramos, representante de la ganadería Zalduendo, que para él la bravura de un toro se compone de tres pilares: la acometividad (forma de embestir del toro agresiva o menos agresiva), la entrega (pelear hasta la completa extenuación) y la obediencia (cualidad de la embestida que permite ser dirigida por el torero al más leve “toque” originando lo que denomina el embroque del toro obediente). Señalaba también que hay ganaderos que no le han dado tanta importancia al embroque, porque algunos han buscado más la acometividad agresiva, otros más la fiereza y otros que se más humillador; lo cual a su juicio no vale y terminarán extinguiéndose por no adaptarse a la “modernidad”. Asimismo definía la “clase” como sinónimo de “excelencia en la embestida”, lo que en su concepto es todo contrario a la embestida agresiva y fiera.


En corto y por derecho, vamos a lo sucedido en el segundo mano a mano de la temporada de Acho, conmemorativa de sus 250 años, con casi media entrada en los tendidos incluyendo a los que entran gratis por la puerta de cecina.

Alberto López Simón, en su primero terciadito, nada que comentar con el capote, recibe un picotoncito y pierde las manos al salir del caballo. Amontona derechazos con el pico de la muleta y remata los pases sumamente despegados. Es prendido tras citar fuera de cacho a un obediente pastueño que se termina rajando. Intenta con circulares a un toro que no trasmite. Ningún intento de naturales. Pincha, deja una trasera caída y descabella. En su segundo nada destacable con el capote. Al relance, recibe un picotazo trasero. Inicia la faena con doblones. Recital de derechazos relajados “gustándose” pero fuera de cacho. Luego instrumenta tres naturales ligados; cita de frente dando el medio pecho pero no termina el pase tras de la cadera. Luego viene una serie de derechazos ligados y aseados. Algo de tremendismo innecesario rematando la serie de rodillas a un toro que ya le pide la muerte. Pinchazo delantero, lagartijera trasera tendida y descabello. En su tercero escurrido, verónicas de mero trámite, picotazo, tercio de banderillas deslucido. Derechazos fuera de cacho a un obediente sin transmisión. Naturales aislados sin rematar, pases de pecho y bernardinas despegadas. Estocada atravesada. Inmerecida oreja, porque se alivió yéndose a los blandos.

Mostró Joaquín Galdós en su primero (un zapatito bien presentado) nulo toreo de capote. El de Zalduendo recibe un picotón bien señalado. En el quite tres chicuelinas ceñidas. Buen par de banderillas de Darcy Tamayo asomándose al balcón. Tras brindis al público inicio de faena con doblones y hacia los medios como mandan los cánones. Derechazos con el pico de la muleta y sin mando, a un manso desobediente que empieza a rajarse. Naturales sin rematar. Circulares invertidos vulgares y con el pico a un toro que termina gazapón que busca las tablas. Entra a matar en la suerte contraria recetando un bajonazo. Inicia la faena de su segundo a la verónica perdiendo pasos. Ocurre el milagro atrasado de octubre al entrar dos veces al caballo tras romperse la vara. El tercio de banderillas un herradero y con falta de oficio. Derechazos fuera de cacho y sin mando. Suena inmerecidamente la música que es mandada callar por el respetable. Continua amontonando derechazos perfileros, citando con el pico que terminan ahogando al obediente Zalduendo. Mata en la suerte contraria con alevoso bajonazo que se premia inmerecidamente con una oreja. Su tercero, que cierra el festejo, sale abanto, recibe un puyazo bien señalado perdiendo las manos al salir de la suerte. Buen par de Dennis Castillo, que no es para desmonterarse. Inicio de faena fuera de cacho, naturales sin mando que no termina de ligar, con pocas ideas y planteamientos, que esperemos sepa resolver en el futuro. Entra a matar, aliviándose de bajonazo. 

Con el relato de lo visto en la corrida de hoy nos queda claro que el representante de la ganadería Zalduendo regenta una “torofactoría” en la que se busca todo menos la EMOCIÓN, que la da el TORO que es bravo, encastado y fiero, es decir, el NO obediente.


Lima (Perú). Domingo 20 de noviembre de 2016. Toros de Zalduendo. Al 3º arrastre lento, al 4º palmas, al 1º, 2º, 5º y 6º pitos. Alberto López Simón, saludos, saludos y silencio; Joaquín Galdos, saludos, oreja y silencio.

Pocho Paccini Bustos.

jueves, noviembre 17, 2016

BELMONTE Y SU VENIDA A LIMA: AÑO 1917


  •        LA NAVE DE LOS LOCOS
  •        LIMA CIUDAD ANDALUZA
  • LA MACHACUITA
  •    EL AMOR Y EL ARTE
Belmonte en Lima 03 001
Fuente: Juan Belmonte, matador de toros. Manuel Chaves Nogales. Ediciones Ercilla, Santiago de Chile, Año 1938. pp 238 -245.

Lo que se decía a propósito de la llegada de José Gómez Ortega "Gallito" a Lima
En Lima, se respiraba ambiente belmontista pues no en balde Juan se había casado con una señorita de la jet-set limeña, lo que suponía un hándicap para José como líder del partido contrario. 
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La noticia de la boda de Belmonte en la prensa española de la época. En realidad, Juan (un “gentleman” según la prensa) se casó por poderes.
Divertida fue la copla que se hizo circular los días antes de la llegada de José Gómez Ortega a Lima y que -a la vista del precedente de Juan Belmonte- avisaban al torero del verdadero peligro que le acechaba y que no eran los toros, según decía la letra, sino los ojos de las limeñas

Los ojos de las limeñas 

hacen pecar a un bendito 

a Belmonte lo casaron 

¡Ten cuidado, Joselito!


clip_image032Juan Belmonte con Julía Cossío. A Juan, según la copla, lo casaron los profundos y risueños ojos de esta limeña 

lunes, noviembre 14, 2016

ACHO: CORRIDA PARA EL OLVIDO

Acho, 13 -11- 2016 - 2da de Abono

CORRIDA PARA EL OLVIDO

Desencanto es lo que nos llevamos todos los aficionados porque se esperaba mucho más la ganadería Campo Nuevo, de ex matador de toros peruano Rafael Puga. El sentir general de la afición limeña es que ha sido una muy mala corrida, descastada, mal presentada, mansurrona de libro, afeitada , etc. Otras crónicas seguramente entrarán en mayor detalle; en este caso, seguir la línea de una crítica dura (como debería ser) sería como golpear a alguien en el suelo.

Había dicho el ganadero en algunas ocasiones que si bien busca que sus toros tengan cierta toreabilidad, tiene que ir acompañado ese comportamiento además con el picante y las complicaciones que todo animal de lidia debería tener, a fin de transmitir emoción. Y eso, en estos tiempos, es para apoyarlo. Disculpará estimado lector, no puedo ser objetivo; por el contrario, ésta democrática fiesta me permite cierto partidismo, sobre todo respecto de la manera de pensar que tiene el ganadero. Pero claro está, una cosa es lo que se dice y otra lo que sucede en el ruedo. Y por esto último es que se llega al desencanto.

Y es que Rafael Puga desde hace muchos años no lidiaba toros con sus cuatro años cumplidos, vino a Acho a “a ver qué pasa’”y pues, pasó lo que pasó. Y como por una mala tarde no se puede juzgar una ganadería, más aún cuando se oye de ésta buenas actuaciones en provincias, tampoco seremos lapidarios esta vez, como ya lo fue la plaza este domingo con el ganadero.

Pero si debemos reprochar la presentación de sus toros para Acho: anovillados, brochos, terciados y de cuernas sospechosas, a excepción del tercero. Y en esto, la empresa (Casa Toreros) es cómplice y la primera responsable de lo que salió ayer al ruedo de Acho. Ya van dos semanas que NO salen TOROS en Acho, y parece que así será la tónica en lo que queda de la feria más cara del planeta taurino.

Se presentaron Juan Bautista, Daniel Luque y Ginés Marín, nuevo en esta plaza. Poco para rescatar y casi nada memorable. Todos los toros mansearon en el caballo aunque el tercero tuvo una pelea digna aguantando y empujando contra las tablas. En banderillas tampoco dieron juego y los banderilleros solo cumplieron.

Juan Bautista, en su primero en la muleta logró dar estimables derechazos al rebrincado toro, siempre con suavidad y a base de pico sin exigir al toro sin fuerzas. Lo despacha de una estocada delantera. Su segundo toro le regaló buenas embestidas por el derecho aunque se acabó pronto, mata de media estocada.

Poco se lució Luque en el capote y nada pudo mostrarse en la muleta, su primero se malogró la mano derecha ni bien le daba su segundo muletazo por bajo, tiene que abreviar y mata desprendida y trasera. Su segundo era un marrajo con peligro que mandó al torero a la enfermería. Bautista lo mató con habilidad, aunque antes intentó sacarle pases sin mucho éxito, pero encomiable al fin y al cabo su propósito.

Encomiable también las ganas de Ginés Marín, que a su primero con el capote lo torea por chicuelinas y saltilleras de buen gusto, con la muleta empieza de rodillas y trata de agradar al público, ya de pie el toro le duró muy poco, quedándose siempre corto en sus embestidas. A su segundo poco le pudo sacar, empieza con ayudados por alto sin emoción y sin poder mostrarse en el toreo fundamental porque no tenía toro, alargando la faena hasta aburrir al personal e incluso un inoportuno desplante le valió para ganarse unos pitos. Mata un poco tendida pero efectiva, cae el toro y se acabó esta corrida para el olvido.  


Gustavo Ortiz Llamccaya.

lunes, noviembre 07, 2016

FIESTA CON FIGURAS Y SIN TOROS

Lima (Perú)


Lleno hasta la bandera motivado por el mano a mano entre El Juli y Roca Rey, pero Acho no se merecía una presentación (de los sucedáneos de toros bravos) en escalera y escurridos, algunos inválidos. Roca Rey triunfó con un toreo bullidor y accesorio.

Por: Pocho Paccini

Fiesta con figuras y sin toros
(Foto: Prensa Roca Rey)

La primera corrida del abono conmemorativo de los 250 años de la Plaza de Toros de Acho causó mucha expectación, logrando un lleno hasta la bandera no visto desde hace buen tiempo, motivado por el mano a mano entre El Juli y el torero de la casa Andrés Roca Rey, quién reaparecia tras su último percance de Palencia. 

Sin embargo, Acho no se merecía una presentación (de los sucedáneos de toros bravos) en escalera, escurridos, algunos inválidos, bizcos y sospechosos de pitones; en suma un desecho de cerrado, cuyo comportamiento fue excesivamente bobalicón y que sólo entraron al caballo una sola vez.


El Juli estuvo voluntarioso con las mascotas que le tocaron en suerte, ejecutando su toreo de casi toda la vida: amontonamiento de derechazos, pierna contraria retrasada, codilleo, uno que otro natural sin ligazón y abusando del pico de la muleta. Destacar la lidia de su tercero al que sacó a los medios con vistosos doblones. 



La figura de moda, Andrés Roca Rey, esperado por sus compatriotas tras sus sonados triunfos en España, fue el triunfador de la tarde sobre la base de un toreo bullidor y accesorio, propio para el público de aluvión sediento de triunfos y orejas. Su planteamiento se podría resumir señalando que es el mismo libreto seguido en las plazas españolas, pases cambiados por la espalda con capote o muleta (lo mismo da), predominio del medio pase, falta de mando y nulo remate tras de las caderas. Consideramos que el valor y la valentía, con todo lo que suponen, no son suficientes para ser figuras y durar en el toreo.



Se podría decir entonces, que la torería - esa condición indefinible, esa virtud excelsa- que prende a los aficionados y los transforma como si les hubiera sacudido el alma una fuerza sobrenatural, no fue cualidad que estuviera presente en las actuaciones de El Juli y Roca Rey.

Lima (Perú). Domingo 6 de noviembre de 2016. Toros de Garcigrande y Domingo Hernández (5º). El 4ºy 5º premiados con la vuelta al ruedo. El Juli, saludos, silencio y oreja; Roca Rey, silencio tras aviso, dos orejas y silencio. Nota: Se guardó un minuto de silencio en memoria de Renatto Motta, "El Pana" y Víctor Barrio.