EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

domingo, febrero 12, 2012

Guia para jóvenes aficionados (I)

Por Alfonso Navalón Publicado en Tribuna de Salamanca


FUENTE: EL CHOFRE.COM

Por Alfonso Navalón Publicado en Tribuna de Salamanca

No ha podido ser más provechosa la escapada a San Isidro. He descubierto una hornada de aficionados jovencísimos que luchan por encontrar la verdad del toreo en medio de la intoxicación que padecen. Entre lo que escuchan a los que tienen fama de aficionados, lo que ven en la televisión y lo que dicen los cronistas se ven envueltos en tal confusión que difícilmente pueden discernir por su cuenta, y si se atreven a disentir se les echa encima el delirio del 'tomasismo' que se ha convertido en el credo de la afición de Madrid. Estamos ante un caos de criterios. Otra torre de Babel y como en el Apocalipsis, el credo del toreo se ha llenado de falsos profetas y por si faltaba algo, ¡el anticristo de Galapagar!

Entre las cosas que me mandan estos jóvenes recibo un artículo de un tal Ignacio Gómez-Acebo, que a juzgar por los cargos que ostenta debe ser uno de los grandes pontífices de la moderna tauromaquia. No me extraña, sabiendo que es parte integrante del aparato propagandístico del osado charlatán Juan Pedro Domecq, también conocido por 'La Bicha'. Entresaco para su análisis algunos párrafos para que las personas sensatas y los aficionados de fundamento se den cuenta por las veredas que anda este ciudadano. "Decía Marcial Lalanda que la emoción de encontrarse frente a un toro se tornaba en éxtasis, con mucho de erótico".

Ahora, vayamos a la realidad. Para empezar Marcial Lalanda era el torero menos indicado para hablar de 'éxtasis' porque fue un técnico poderoso que aprendió el oficio en el campo. Un lidiador con recursos y no se le puede suponer la sensibilidad necesaria para sentir el 'éxtasis'. Lo podían sentir Gitanillo de Triana o Cagancho en aquella época, porque toreaban con sentimiento, Marcial sólo podía experimentar el poderío del lidiador. Una sensación puramente física o artesana. Así que esa frase puesta en boca de Marcial es como imaginar a Lenin rezando el rosario.

De momento, el tal Acevo desconoce el terreno que debe pisar un buen aficionado para situarse a juzgar. Vuelve con el viejo cuento del sentimiento erótico delante del toro. Teoría divulgada en la época del insípido Luis Miguel (saber sin sabor), donde se llegó a decir que algunos toreros sentían un orgasmo al rozarle 'sus partes' la piel caliente del toro. Tremenda blasfemia, porque sólo los que lo hemos vivido sabemos que delante del toro se te queda la pilila más arrugada que una lombriz.

Hace falta ser un pedazo de necio para pensar que un torero se puede poner cachondo delante de un toro. Otra cosa bien distinta es montar a caballo. Sobre todo, cuando vas a pelo, y el movimiento rozando los huevos y la parte inferior del pene, fácilmente provoca una erección. Este roce galopando a pelo es como una masturbación. Pero comprendan que eso no tiene nada que ver con lo que se siente ante el morito astifino de la cara rizada. Por tanto, un buen aficionado debe reírse cuando le hablen del erotismo del torero con la muleta en la mano.


Belmonte y los terrenos. Otro falso concepto muy difundido es que Belmonte acabó con los terrenos del toro. Por no ser menos, este escribidor (sin duda muy leído) también cae en la misma aberración: "Luego tuvo que añadir el revolucionario concepto de que para dar emoción era necesario invadir los terrenos del toro, es decir, 'cargar la suerte'". Lo de relacionar la supresión de los terrenos con cargar las distancias. Todavía los legos siguen confundiendo los terrenos con las distancias. Ponerse más cerca no tiene nada que ver con los terrenos. El torero que no respeta los terrenos del toro es víctima segura. Ni ha nacido ni nacerá quien sea capaz de acabar con esos terrenos. Entre otros ejemplos tenemos la desdichada muerte de Manolete, que al entrar a matar con los terrenos cambiados (dándole al toro los adentros) 'Islero' se lo encontró en su salida 'natural', y no tuvo más remedio que llevárselo por delante.

Los terrenos del toro son sagrados. Un torero puede ponerse más cerca del hocico (acortar las distancias) pero de salida no puede vaciar la verónica hacia las tablas porque el toro le atropella, Las tremendas cogidas de Rafael 'El Gallo' y de Bienvenida con el pecho destrozado fue por un ligero retraso al sacar la muleta en el pase cambiado. Así llamado porque se cita engañando al toro hacia los adentros, pero cuando llega a jurisdicción el torero cambia la muleta hacia las afueras (el tercio) para darle salida natural. Por tanto, basta ya de repetir la barbaridad de 'acabar con los terrenos del toro'. Lo que pasa es que el primero que dijo esta burrada fue nada menos que Gregorio Corrochano, un señor que empezó a ver toros cuando ya era mayor y lógicamente aprendió de toreros y algo de toros pero no llegó a los grandes secretos de la lidia.
Porque no lo había mamado. Corrochano es la Biblia de muchos papanatas y tampoco se dan cuenta que escribió aquella solemne barbaridad de 'cinco verónicas sin enmendarse' como título de una crónica para halagar al torero que le pagaba. Comprendan que tantas verónicas 'sin enmendarse' es técnicamente imposible darlas. Lo de Belmonte fue genial. Y muy fácil de entender. Hasta Belmonte se toreaba sobre las piernas. Las suertes se basaban en la agilidad y la destreza. Belmonte dejó quietas las piernas, asentó las plantas y toreó con el brazo y la cintura. El toreo quieto y el toro que se mueva alrededor. Antes los toreros andaban alrededor del toro. Así inventó el toreo moderno.

Fue el único revolucionario. A los que han llamado luego revolucionarios como Manolete y El Cordobés, sólo inventaron trampas y ventajas.

MANOLETE
Dice así el muy leído Gómez-Acevo: "Manolete volvió a cambiar las cosas. Había que torear erguido y bajar la mano. Como eso es imposible hacer entrando en el terreno del toro, se hacía necesario que el toro entrara en el terreno del torero: Había que embraguetarse. Parecía que se habían definido para siempre los cánones del toreo". Seguimos diciendo tonterías.

Para empezar, habla de los terrenos del torero, cuando el torero no tiene terrenos. Tiene 'sitio'. Cualquier terreno es bueno para el torero siempre que respete los del toro. Lo esencial para torear es el 'sitio' y la colocación ante el toro. Un torero que no tiene sitio ni colocación jamás podrá torear. Así de claro. Sigue el muy leído Gómez, confundiendo las cosas más elementales. Dice que "Manolete había dejado definidos para siempre los cánones". Y jamás toreó con arreglo a los cánones. Convirtió el parar, templar y mandar en el medio pase de perfil con la muleta retrasada. Y lo difícil del toreo lo convirtió en trampa. Por eso, a Manolete lo han imitado muchos toreros y a Belmonte no ha sido capaz de imitarlo nadie. Lo más que han hecho lo más clásicos ha sido seguir sus normas.

El mayor elogio de un torero es decir que es 'belmontino' o 'abelmontado'. Así también queda muy claro que Manolete era el truco y Belmonte, lo auténtico. Manolete tuvo la suerte de que lo matara un toro y nadie se atrevió luego a pregonar sus defectos. Su 'revolución' consistió en lo siguiente: Convirtió al toro de respeto en el utrero y a veces, como en una feria de Valencia, ¡en eral! Introdujo el afeitado, la espada de madera, el torero-nodriza por delante para no sortear. Suprimió el primer tiempo de los pases reduciéndolos a la mitad de su recorrido. Suprimió la verdad del toreo en curva para introducir el perfilero y en línea recta. ¿Se pueden cometer más atropellos juntos?

LO DE EL CORDOBÉS
Después de Manolete, contados toreros han mantenido la pureza del clasicismo y de los tres tiempos. Todos los ídolos tremendistas que hubo luego, eran seguidores manoletistas. Eso era lo fácil de imitar. Pocos toreros han copiado la pureza de Rafael Ortega, que acabó cosido a cornadas y en menos medida la de Antonio Ordóñez ¡antes de los sesenta! que también acabó cosido a cornadas porque cuando se torea de verdad los toros cogen más certeros que cuando se colocan al lado de donde va a pasar. No enfrente. Es normal que un aficionado pagado de serio diga pestes de El Cordobés. Y ahí estoy de acuerdo en todo, menos en algo fundamental. Benítez siguió la misma técnica que Manolete pero en línea histriónica.
Una falsa 'sensación' de peligro para embaucar a los ignorantes que llegaron a ser millones (muchos más que tomasistas ahora). Pero tenía algo que han tenido pocos: un sentido felino del conocimiento del toro y una fidelidad con su público. A casi todos los toros y utreros desmochados, les hacía lo suyo. Cosa que por ejemplo no es capaz de hacer el moderno 'revolucionario' porque José Tomás va a la plaza con la idea preconcebida de hacer la misma faena a todos los toros. Y cuando el toro no se pone de acuerdo viene el ridículo, la impotencia y la incompetencia. Por tanto, el payaso de Benítez fue muchísimo más profesional y más conocedor que este 'genio' de ahora, el buscador de mariposas.

'LA HEMOS CAGADO'
Hasta aquí tiene cierta explicación que escriba el socio de Juanpedrito 'La Bicha', porque repite de oídas tópicos generalizados por la costumbre. Así lo hacía Zabala que repetía como un papagayo lo que le decía Antonio Bienvenida, sin darse cuenta que el maestro lo despreciaba como mal aficionado. Lo malo de Gómez-Acebo es cuando se pone a juzgar la época que está viviendo y de la que debería de tener más elementos de juicio. Desbarra cuando dice que el aficionado moderno se ha hecho más entendido viendo docenas de corridas por televisión. ¡Vaya majadería! Sin embargo, hay un párrafo que es lo único sensato de su trabajillo. Dice algo tan certero y tan valiente que parece imposible atribuirlo al mismo autor de tantos desatinos.

Así juzga el panorama actual: "Se ha ido convirtiendo en espectáculo ya sólo de ferias. Los buenos toreros, acuciados por la necesidad de torear más de un ciento de corridas y ante públicos festivos, ignorantes y bullangueros, para poder seguir siendo parte del circo ambulante tenían que falsear el buen toreo con toda clase de triquiñuelas, que como el público tragaba, se acabaron ellos mismos creyendo". Pese a lo enrevesado de de su escritura, esto es una verdad como un templo. Acebo reconoce que los buenos toreros están falseando con triquiñuelas. Esto no casa con lo de la televisión formando a buenos aficionados que como reconoce luego son ignorantes y bullangueros. Atreverse a decir que la televisión ha ido formando aficionados 'más entendidos' es de una audacia inconcebible. Porque la televisión no ha hecho más que destruir a los que podían llegar a ser buenos aficionados, creando una masa borrega que toma por bueno todo lo que dicen esos desaprensivos palabreros y fenicios que están ahí sólo para engañar a las gentes.
Como tarea de rebatir la ignorancia temeraria del articulista Gómez requiere mucho más espacio y este hoy se me acaba, prometo seguir el próximo miércoles. Porque parece imposible que en un sólo folio se puedan decir tantos despropósitos. Así dejaremos para otra entrega lo de la labor 'formativa' de la televisión, su delirio 'tomasista' que llega a límites idólatras y la poca vergüenza de afirmar que El Juli es "valiente y habilidoso donde los haya partiendo de la vulgaridad del circo ambulante". Y digo poca vergüenza porque a continuación afirma que el chaval "es ya diferente y cada día crece como figura del toreo". ¿En qué quedamos? Como ven estos modernos teorizantes del toreo cuando se ponen a sentar cátedra se hacen de la picha un lío.

Vía  : http://achotendido10.blogspot.com/2010/05/guia-para-jovenes-aficionados-i.html

viernes, febrero 10, 2012

(VII) BOMBA, GALLO Y COMPAÑIA: MI CUARTO Á "ESPADAS".-- LOS "FULANISTAS"

El notable escritor Eduardo Muñoz, crítico taurino de "El imparcial",que hoy zurra  a los "fulanistas".
Fuente: Biblioteca Nacional de España (Hemeroteca Digital)

FÉLIX RODRIGUEZ : ACLARACIÓN DE LOS MOTIVOS DE SU MUERTE HECHA POR UN FAMILIAR


El sueño trunco de Félix Rodríguez

Diestro español, cuyo arte era de quintaesencia; no alcanza la gloria por una fulminante enfermedad venérea, más letal que las astas de los toros

El Universal martes 27 de marzo de 2007

La fiesta de los toros guarda muchas historias de tragedia, signadas con crueldad por el impredecible destino. Las astas de los toros, símbolo de la fiesta, han impedido que sólidas esperanzas se marchiten antes de alcanzar la gloria en la que, por sus innatas cualidades, podrían situarse esos artistas o toreros considerados como unos auténticos fuera de serie.

En ese grupo, señala la historia, está el diestro Félix Rodríguez Ruiz, poseedor de una inmensa sensibilidad; lleva dentro del cuerpo esa rara y anhelada cualidad por la que suspiran todos, que se clasifica como lo máximo: destilar arte.

Sí, Félix Rodríguez se considera como un estilista de puros procedimientos en ejercer las suertes en el arte de lidiar reses bravas. Da, por tanto, un sello a su trazo que lo distingue de los demás.

Uniforma el criterio de los eruditos del espectáculo y, sobre todo, de todo aquel que se "calza" el terno de luces y cuya opinión es válida en todos conceptos. Los toreros no suelen equivocarse. "es un fuera de serie" pregonan.

No es necesario ir muy lejos. A todas voces se expresa en esa bella época de principios del siglo XX, que el torero de Santander era, así de simple, el sucesor de José Gómez Joselito. Lo anterior da pábulo de calibrar las soberbias virtudes de nuestro héroe en esta rememoración de Martes de Pasión.

No fue el toro, ni las astas de éste, el que rompe esa ilusión. No, su tragedia estaba signada por el halo trágico de una asesina enfermedad, más letal que las defensas de los toros bravos: un mal venéreo se interpuso para que Félix Rodríguez alcanzara la cumbre, la gloria, y pasara a la leyenda como uno de los monstruos sagrados de todos los tiempos.

Da sus primeros pasos

Félix Rodríguez nace en Santander el 23 de junio de 1905. Sin embargo, su infancia la pasa en Valencia, donde sus padres se establecen. Ahí empieza lucubrar la idea de convertirse en todo un héroe de los ruedos.

Así, el 19 de abril de 1922, toma parte en una becerrada en Valencia con tan buenos destellos que de inmediato es incluido en una cuadrilla de niños toreros de esa ciudad naranjera y de la paella. El 23 de junio lo hace en un festival en que se recaudan fondos para una cripta del infortunado Manuel Granero, que lo mató un toro del duque de Veragua en la plaza de Madrid, el coso de la carretera de Aragón.

En los años siguientes, en los ciclos de 1923 y 1924, ya torea novilladas con picadores, lo que hace que, por su buenas maneras, en 1925 se presente en La Corte, el 5 de abril, con un rotundo éxito, mismo que le vale un abultado número de contratos para 1926, en plazas de responsabilidad.

Se eslabonan los triunfos novilleriles y lo llevan al doctorado, ceremonia que se suscita el 27 de marzo de 1927, en la plaza de Barcelona, de manos de Victoriano Roger Valencia II, cortándole una oreja a su segundo enemigo.

Ese mismo año, el 24 de abril, confirma el título en Madrid, con astados de Aleas, y le cede los trastos Antonio Márquez, con el toro Comerciante. El público le ovaciona todo el festejo. Deja una grata impresión por su corte estilista, con un sello personal y de vehemente calidad interpretativa, en que había amalgama de sensibilidad y eso que se llama arte.

No es sólo La Corte, también durante ese calendario, caen a sus pies los entendidos aficionados de Bilbao, San Sebastian, Barcelona y Valencia. Sí, la tarde del 15 de mayo en la plaza de la calle de Xátiva obtiene un triunfo apoteósico. Es cuando se le empieza a comparar, sin ninguna irreverencia, con el fenómeno José Gómez Joselito.

Triunfos y broncas

Para el año siguiente, 1928, el panorama es halagador, invadido de promesas muy firmes para el artista. Toda una tragedia que en ese año aparece la letal enfermedad venérea, misma que trunca ese año que Félix alcance la gloria y pase a la leyenda como un torero de época. Su signo, marcado por el impredecible destino, dicta otro camino.

Todavía, en el año de 1929 suma 65 corridas de toros y hace aventura en México, donde suma seis actuaciones, muy lógicas por su corte de torero. Hubo triunfos que dejó ver el empaque, la esencia e inspiración de su trazo. También la cara de la sombra, de broncas épicas.

Se le tacha de ser un torero apático, que necesitaba estar de vena para perfumar los ruedos. No era así, se puede descartar que la enfermedad juega, en su ánimo, una función total y definitiva.

En México se presenta en la campaña 1929-30. Actúa en El Toreo de la Condesa, en seis tardes, 1, 15 y 22 de diciembre de 1929 y 12, 19 y 26 del año de 1930.

Su debut el día 1 de diciembre, con tan mala suerte que el mano a mano con Ricardo González y toros de San Mateo, se ofrece tras un tremendo aguacero que deja en pésimas condiciones el ruedo. Ni los toros ni los toreros se confiaron.

En su segunda comparecencia, el 15 de diciembre, con Heriberto García y Jesús Solórzano, que se le confiere el doctorado, y se corre un encierro de Piedras Negras.

Una tarde en que consigue Félix, bordar al toro Cafetero, le cuaja un faenón y torea con el capote y la muleta con gran inspiración. México disfruta de la exquisitez de su toreo e inmortaliza al bravo ejemplar del hierro tlaxcalteca.

Y el domingo siguiente, con Antonio Márquez y Ricardo González, ganado de San Mateo, provoca una bronca épica. Los contrastes de los toreros que la diosa inspiración los toca con una varita mágica. En las otras tres corridas la suerte también le voltea la espalda.

Regresa a España, la terrible enfermedad lo mina y en el año de 1932 ya se le considera retirado. Vive todavía más de una década, fallece el 21 de enero de 1943 en Madrid... ¡El destino le impide llegar a la gloria!

4 comentarios:


  1. Siempre por los bajini se ha hablado de lo hondo de su toreo entre los cabales y lo que pudo representar en el toreo.
    Un acierto la difusión que hace su blog,S:Paccini Bustos, de los buenos toreros.
    Algeciras.Cádiz.
    ResponderSuprimir
  2. De él dijo don Ventura BagÜes "que le faltó el canto de un duro para ser figura del toreo y que su arte estuvo proyectado a base de la inteligencia y del dominio sin influencia alguna del "belmontismo" sino del "joselismo".

    P.E.M.
    ResponderSuprimir
  3. "Él que pudo ser."
    En su momento: Uno al sesgo,lo definió como un torero ecléctico,un resumen y compendio de lo mejor de todos.
    Largo en repertorio,conocedor del oficio en sus numerosos aspectos,elegante en la ejecución,valeroso en todo momento,sabe torear como y donde le conviene a él y le agrada al público.

    Le Romo.
    ResponderSuprimir
  4. Como familiar de este excelso torero del que tan poco se sabe como acabo de constatar, y a modo de aclaración, informo que este personaje del toreo no falleció por culpa de una venerea sino por una artritis reumatoides progresiva que le llevó a la tumba después de pasar una auténtico calvario. La descripción de esta enfermedad es la que sigue para conocimiento de quien quiera saber:
    Artritis reumatoidea
    Es una enfermedad crónica que lleva a la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes. También puede afectar otros órganos.
    Causas
    La causa de la artritis reumatoidea (AR) se desconoce. Es una enfermedad autoinmunitaria, lo cual significa que el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error al tejido sano.
    Como digo, y solo para que conste, este gran torero falleció después de un largo calvario completamente deforme antes de los cuarenta años.
    Creo que era necesaria la aclaración y si debo decir también que murió en la mas absoluta indigencia gracias a tanto maleante y estafador que rodean a estas figuras públicas mientras son rentables.
    Fué su familia quien se ocupó de él dándole techo y comida y durante sus últimos años.
    Espero que esto trascienda y se haga extensivo para conocimiento real de la situación y motivos del fallecimiento de este torero.

jueves, febrero 09, 2012

AFICIÓN, SIN MÁS.

viernes, 4 de junio de 1993
FERIA DE SAN ISIDRO

Toros en la oscuridad

Alfredo Nobel, capaz de emocionarse porque "el arte no se ve, se siente"

Juan Mora Madrid  4 JUN 1993
  
Hace cinco años perdió por completo la vista. En la ONCE le dijeron que continuara haciendo su vida normal. Y don Alfredo, que es aficionado de toda la vida, siguió el consejo al pie de la letra. Puro al empezar la corrida y capa para los días de lluvia. Como siempre. La única diferencia, tener que ocupar antes su localidad en la plaza y salir el último, para evitar las aglomeraciones.Un vecino, y compañero de localidad en el tendido, le acompaña todas las tardes. Él es quien le proporciona detalles visuales del toro cuando sale, como el color o la forma de los pitones. Después, se deja guiar por los murmullos de la plaza. "He visto muchos toros durante toda mi vida y eso me ayuda a imaginarme cómo se desarrolla la lidia y las condiciones del toro".
Tampoco tiene dificultades para ver la faena. Su sensibilidad le permite transformar en imágenes las emociones que percibe en cada momento de la lidia. Tiene, además, una ventaja: "Sé cómo torea cada uno, porque los he visto a todos hasta hace cinco años, y cuando alguien triunfa, como Dámaso el otro día, me resulta muy fácil trasladar a mi cabeza cómo lo está consiguiendo, a base de valor y temple ante un toro grande y de muchas dificultades. Con los toreros jóvenes me es más dificil, porque a algunos no les llegué a ver. Entonces me ayudo de lo que me dicen mis vecinos de asiento. Pero el triunfo de Vázquez, al que no conocía, resultó emocionante. Fue algo grande. Si, es un gran torero".
La empresa tuvo la atención de darle, hace cuatro años, el abono justo al lado del comentarista de televisión. Con las trasmisiones en directo de Canal + durante la feria, dispone de una ayuda más para saber lo que ocurre en el ruedo. Sin embargo, es incapaz de quedarse en casa y enterarse de lo que suceda en la corrida por la televisión: "Los toros así me aburren, tienen que ser en directo, recibiendo las sensaciones que trasmite la plaza".

Fuente: http://www.elpais.com/

martes, febrero 07, 2012

(VI) BOMBA, GALLO Y COMPAÑIA: " GALLITO DEL CORRAL AL TRONO" y VENGAN REVOLUCIONES

El campeón Gallito echando la llave a su rival Bombita en la tarde del 15 de mayo de 1912.


ER PAULA

“Yo he toreado con las fatiguitas de la muerte”
En los cincuenta años de alternativa, se sincera con ABC y reflexiona sobre la historia del toreo, su concepto de la Tauromaquia y los diestros de hoy.
FERNANDO CARRASCO / EL PUERTO DE SANTA MARÍA  
Día 12/09/2010.
Su porte le delata. Nada más verlo aparecer por la puerta del hotel sabe uno que tiene que ser torero. Sus andares, maltrechos por mor de las malditas rodillas, se tornan majestuosos apoyados en el bastón. Pero la figura erguida, el cuerpo hacia delante, como si citase al toro dando el pecho. El cabello, otrora azabache, está salpicado por vetas cárdenas que le confieren aún más ese aspecto de maestro. Lo que es. Alrededor del cuello, una toalla. Sí, una toalla, como leen. ¿Genialidad? Genialidad, a qué dudarlo.
                         
Rafael Soto Moreno. Rafael de Paula en cada tarde de ensueño en cualquier plaza de toros. Oro en su alternativa. Cincuenta años desde que, un niño todavía, se acarteló nada menos que con Julio Aparicio y Antonio Ordóñez en Ronda para doctorarse en Tauromaquia. El torero de las muñecas prodigiosas, de la cintura imposible y del temple de los elegidos. Capaz de la gloria y del infierno. «Claro que he reparado en que se cumplen cincuenta años de mi alternativa —señala cuando se le pregunta por la efemérides y pide a la camarera una cerveza “que sea cruzcampo”—. Claro que sí, porque soy el enfermo».

¿Recuerda aquel día? Pregunta ingenuo el periodista. «Me parece que fue ayer. Tenía 20 años. Llevaba la plaza de Ronda Pepe Belmonte —hace una pausa y le da una calada larga al cigarrillo—. El día antes toreé en Tánger la última novillada. Llegué de madrugada a Ronda. Me llevaba entonces Bernardo Muñoz, “Carnicerito de Málaga”, que después fue mi suegro. Él era muy amigo y quería mucho a Antonio Ordóñez. Y Ordóñez le ofreció a Bernardo que yo tomase la alternativa ese día. Fue por iniciativa de Ordóñez». Nueva pausa y mirada perdida al cielo. «Para mí era una ilusión, una satisfacción, un orgullo que me dieran la alternativa esos dos grandes toreros».E inicia el paseíllo del recuerdo de aquella tarde. «Fue una corrida de toros de Atanasio Fernández, que entonces lo mataba mucho Antonio Ordóñez. Los maestros Aparicio y Ordóñez estuvieron muy bien. Yo, al de la alternativa, castaño, le corté una oreja. Y al sexto las dos. Pero Ordóñez estaba en su casa. Y pidió el sobrero y le cortó todo… supongo que sería “pal” puesto de la gandinga (en Jerez se llama así a los puestos de casquería)».

Las columnas del toreo
Y entonces la charla —me niego a llamar a esta línea entrevista— da otro giro. Inesperado, como ha sido el toreo de Rafael de Paula. Saca un folio que trae. «Esto es, sencillamente, mi conocimiento del toreo». Hay escritos nombres. Una lista parece. «El toreo —continúa el maestro— se compone de columnas. Las columnas tienen capitel y basamento. Los capiteles de estas doce columnas los componen estos toreros». Y me enseña la lista y me la da para que me la quede. Transcribo tal cual viene escrito: «Joselito el Gallo “Gallito”, Juan Belmonte García “El Pasmo de Triana” (los dos, José y Juan, protagonizaron la Época de Oro del toreo, así reconocida para los restos), Manuel Jiménez “Chicuelo”, Félix Rodríguez, Fermín Espinosa Saucedo “Armillita Chico”, Joaquín Rodríguez Ortega “Cagancho”, Domingo Ortega López, Silverio Pérez Gutiérrez, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Antonio Mejías Bienvenida, Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez Araujo».

Tras repasarla al alimón, se arranca de nuevo el maestro. «Estos son los capiteles del toreo de todo el siglo XX. Ahora, el más grande, porque tenía o poseía las mejores condiciones de todos, sobre todos los demás, Joselito el Gallo. Ése es el mejor torero que ha parido madre de todos los tiempos. Ése es mi conocimiento y a la conclusión que llego». Y tiene argumentos, «en plural», para sostenerlo. Cuenta una anécdota. En una tertulia, se acercó a Andrés Martínez de León. «Yo sabía lo gran pintor que era. Le dije, “don Andrés, ¿me puede decir cómo eran Joselito y Belmonte?” “Mira, chaval, me dijo, a Belmonte lo entendías tú como todo el mundo. A Joselito no”. Belmonte era humano y Joselito no, de otra especie».

Otra más. Ésta de José Flores Camará y Manolete. «Camará era muy de José y se llevaba todo el día hablando de él. Y un día le dice Manolete, vistiéndose de torero: “Don José, ¿tan bueno era Joselito que todo el día se lleva hablando de él?” Y le responde Camará: “Cómo sería, que si viviera, tú no te vestirías de torero”. ¡Y se lo estaba diciendo nada menos que a Manolete!».

Le comento que José Gómez Ortega, empero, tenía una concepción muy distinta a la suya. «Soy objetivo —me responde—. En ese papel hay toreros de un corte muy distinto al mío. Pero eso no deja de ser y de reconocer la verdad, y entender lo que es el toreo en definitiva. El toreo se comprende de conceptos, y en ese concepto hay que ser objetivo y reconoce que los toreros llamados poderosos forman parte del arte del toreo».
Y entonces vuelve a hacer una larga pausa. «La palabra más hermosa y bella que yo he escuchado fue en una serie de entrevistas que hizo Joaquín Vidal a toreros. A Domingo Ortega, le preguntó: maestro, ¿qué es el toreo? Y respondió, “un arte”. Y a continuación: ¿dónde está el toreo? Contestación: “En las palmas de las manos”. Eso es lo más maravilloso que he escuchado. Y ha pasado como un torero poderoso. Pero el toreo está ahí, en las palmas de las manos». Y abunda: «Porque el toreo es arte. En el toreo no hay toreros artistas, hay toreros de arte. Los artistas son los que trabajan en el circo. ¿Torero artista? No hay, y no se puede usar esa palabra para denominar al torero. Toreros de arte o con arte. Pero no artistas».

¿Y con qué toreros de esa lista se identifica más Rafael de Paula? «Más con el que es humano, con Juan Belmonte. Y con Manolete. Yo, por lo que poco que sé, podía alcanzar a Belmonte, a entenderlo y comprenderlo. Y a Manolete, el de mayor profundidad torera y el que mejor ha toreado. Una cosa es ser buen torero y otra torear bien. El que mejor ha toreado de la historia ha sido Manolete».
Pero llega el momento de hablar de Rafael de Paula, no de los demás. Le digo que él ha sido un gran torero y me quedo de piedra con su respuesta. «Yo no he sido nada. Yo, solamente, he sido, mire usted, un ave que he emigrado y he podido llegar al sitio y luego he podido volver. Un ave que ha hecho ese viaje y he vuelto con muchas fatigas y en estado agónico».

No puede ser. Le digo que difiero con esa definición, que tiene precisamente el toreo en las palmas de sus manos, de sus muñecas, y de nuevo la respuesta es digna de un genio, de alguien distinto a todo y a todos. «Míreme a los ojos —se le humedecen—: yo he tenido el toreo en mis manos en dos ocasiones, y se me ha ido. Por eso no soy nadie. Y eso es imperdonable. Para un profesional es un fracaso».

El partido paulista
«Después del toro de Vista Alegre… yo lo cuajé. Todos los periódicos hablaron de mí. Me acuerdo que entonces, en el Ruedo antiguo, escribía don Antonio Abad y tituló su crónica: “Ha nacido un partido taurino, el paulista”. Aquella tarde salí a un toreo a nivel nacional. La otra tarde fue en otoño del 87, en Las Ventas, el toro de Martínez Benavides. Luego me llamó Canorea y me propuso matar los seis toros del 12 de octubre en Sevilla. El de Fermín Bohórquez se lo brindé a Francisco Montero Galvache. Luego, por circunstancias, yo no he podido dar todo lo que llevo dentro, por mis facultades físicas, y no quiero agarrarme a eso. He estado a merced de los toros, no porque no supiera, sino por mis rodillas. Yo tengo más valor que El Espartero. Pero desde 1971, que estoy operado de las rodillas… ahí se acabó mi vida».
Y continúa en un monólogo estremecedor. «Yo me he puesto delante del toro con las fatiguitas de la muerte. Los tobillos se me hinchaban. Me he defendido como he podido gracias a que tengo unos brazos muy buenos y a mis muñecas. Estoy vivo. Es muy difícil ejercer esta profesión en mis condiciones. ¿Y por qué lo he hecho? Porque necesitaba comer y dar de comer a mis hijos». Habla y reflexiona. Se para a pensar. «Las muñecas más prodigiosas del toreo han sido las de Rafael el Gallo, y las de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Rafael, de salida, hacia unas cosas con el capote a una mano…»

Es Rafael de Paula. Una conversación para llenar las páginas de un periódico entero. Han pasado cincuenta años de aquella alternativa en Ronda y el toreo que tiene en su mente, en sus sueños, lo sigue teniendo también en las palmas de las manos.

«Tomás, de los que casi saben torear»
Hablamos del toreo actual. Es tajante y claro al definirlo: «Está mal. Yo no he visto una cosa más infame». ¿Tanto ha degenerado? «Eso me pregunto yo», responde. «Yo no sé ná. El que menos culpa tiene es el torero. Más la culpa es del público, los periodistas… los toreros no tienen la culpa de haber nacido en esta época. Ahora, se tienen creído que son… y son tablas, tablones. Los toreros hacen lo que pueden y saben».

«Si tengo que nombrar a un torero de hoy, porque me gusta su carácter y su forma de ser como hombre, porque casi sabe torear, ese es Tomás (José Tomás). Yo he estado con él dos o tres veces y lo he visto torear, antes de esta reaparición. Tomás no es hombre ambicioso. Se arregla con poco, vive en un adosado. Me gusta por eso, por su forma de ser y su carácter. Ha vuelto, yo no lo he visto, pero él sabe muy bien lo que hace, lo tiene muy claro y no hace gala de nada. Es torero que desde que ha reaparecido es el que manda con mucha distancia de los demás, y ¡sin saber torear del todo! ¿Cómo serán los demás? Los demás hacen lo que pueden y saben. Como no dan más porque no saben, ahí están. Yo sé que hay algunos que están ricos, pero como esos doce… y creo que sé algo de esto…»

¿Y Morante? También habla del de La Puebla del Río. «En los escasos seis meses que estuve con él he hablado de toros, de vacas, de toreros, de toreras; de lo divino y humano. Y ya está. Y le deseo a Morante, de todo corazón, lo mejor».
http://www.abc.es/20100912/toros/toreado-fatiguitas-muerte-20100912.html

viernes, febrero 03, 2012

HUMILLAR A LOS TOREROS

La humillación de los toreros sometidos al Fenicio sin quitarse el traje de luces
Alfonso Navalón 
Tenia que estar teminantemenente prohibido que los toreros hicieran declaraciones televisadas al terminar la faena. Siempre se ponen mucho mejor que han estado y cuando fracasan toda la culpa la tiene el toro. Una de las estupideces más frecuentes es esa de "No me dejó centrar porque el toro me miraba mucho". ¿A quién va a mirar el toro? Otro gravísimo defecto que repiten todas las tardes es eso de "era agresivo". Yo creía que eso era una virtud, algo imprescindible en un toro bravo. Por lo visto quieren el toro-burra.
La pena es que el toro no pueda hablar ni contarle al publico lo que todos hemos visto: La cantidad de errores cometidos por el torero, lo mal que lo han lidiado y de trapazos que le han dado. Debería nombrarse un defensor del toro "para que hablara a continuación de los toreros y así quedarían las cosas en su sitio".
En los telediarios te dan horas y horas de deporte pero no sale ni la mínima referencia sobre el resultado de las corridas en las plazas más importantes. No cabe mayor desprecio informativo hacia un espectáculo que genera millones de impuestos y lo usan los políticos como promoción personal, abarrotando el callejón en las corridas de repercusión social.
En contra partida este pelmazo de Molés por lo visto empieza una hora antes de la corrida y sigue dando la tabarra hasta las tantas de la noche, perdiendo el tiempo en tardes anodinas que no tienen el menor comentario. Pero todo forma parte de ese tinglado económico que organiza el Fenicio para llenarse de millones y sobre todo manejar a los toreros a su antojo para luego pasarles la cuenta por "promocionarlos". No es lo mismo comentar los diez minutos de una faena, que estar dándole coba durante varias horas y repitiendo los mejores pases. Los taurinos y sobre todo los pobres toreros saben de sobra a donde conduce este negocio descarado. Lo inexplicable es que se presten a este tipo de humillaciones.
Estaba cenando con unos amigos en un local taurinisimo y allí seguía la televisión del Fenicio con una corte de pelotilleros dándole vueltas a una corrida que había terminado hace dos horas.
Me quedé atónito al ver en la tertulia al mismísimo Antón Cortés ¡vestido de luces! Esto ya es una desvergüenza de cómo maneja este desaprensivo a los pobres toreros. Ya os imaginareis la actitud de Antonio Ordoñez, de El Viti y no digamos de Curro Romero, si un titiritero del periodismo les sugiere estar en un plató de televisión después de lo que habían pasado en la plaza. Y encima sin quitarse el traje de luces, como si fuera un monigote de feria.
El traje de luces es algo tan sagrado como la casulla de los curas para decir misa. Los curas cuando se van a jugar al mus no llevan puesta la casulla. El traje de luces es un uniforme para la tragedia o la gloria. No para hacer el ridículo.

Voy a contaros dos hechos que hacen historia. Una vez en la feria de Bilbao se acercó un "colega" de Molés a la habitación de Juan Belmonte para sacarle unas pesetas a cambio de ponerlo bien en la corrida. Belmonte le enseñó el traje de luces que estaba preparado sobre una silla: "le doy a usted el dinero que me pide con la condición de que se ponga ese traje y haga el paseíllo con nosotros". Belmonte ni siquiera le pidió que se pusiera delante del toro. Sólo que viviera el trago de hacer el paseíllo para que se diera cuenta que el dinero de los toreros es sagrado y ningún golferas tienen derecho a enriquecerse con unos billetes ganados con tanto miedo y tanta sangre. Aquel colega de Moles salió que bufaba, y no volvió a molestar a ningún torero.
Otro día en una corrida del Corpus de Toledo, presencié una escena en el vestíbulo del hotel Carlos V. Había por entonces una japonesita muy aficionada que seguía a Paco Camino a todas las plazas, con el único propósito de acostarse con él. Había ensayado todas las técnicas de seducción pero el de Camas no tenía la menor intención de tirársela. Aquella tarde cuando Camino salía del ascensor para dirigirse a la plaza, se le echó encima la japonesita vestida con un traje de luces. Camino le arrancó una hombrera de un manotazo exclamando: "¡Esto no se ha hecho para vestir putas!"
Así como a las putas, trata Moles a los toreros, obligándolos a mancillar el vestido de torear para servirle de comparsa en su negocio.
Allí estaba Antón Cortés con las zapatillas llenas de barro, ofreciendo un espectáculo verbenero, con el sudor y los miedos encima, sin poder ducharse ni descansar del trago de la corrida. Todos los de su cuadrilla estaban ya cenado y haciendo la vida normal mientras el jefe se presentaba a hacer de monigote por miedo a que Molés se enfade y lo ponga mal la próxima tarde o con la esperanza de que esa hora de degradar su uniforme le sirva de "propaganda y promoción" a cambio de pagar encima por hacerle tan señalado favor.
Molés, que en dos tardes dramáticas se estabas partiendo de risa por un chiste que le había contado un andaluz vecino de localidad, ya había hecho bastante gala de su desprecio a los toreros que están pasando angustia con las corridas duras. Molés no sabe que cuando un torero sale de la plaza necesita descargar todos los nervios que lleva encima. Y si hay suerte para celebrarlo con los suyos. Porque dicen que el toreo es grandeza.
La necesidad de hacer el amor
Lo que ignora Molés es que al terminar la corrida los toreros sienten una imperiosa necesidad de encerrarse con una mujer para disfrutar de esa otra corrida que le pide el cuerpo.
Estos irresponsables que hablan de toros sin conocer la vida de los toreros han dicho barbaridades sin cuento sobre el erotismo del traje de luces. Incluso han llegado a decir que el torero al sentir en sus muslos el calor del toro se corre. Dicen algunos imbéciles que cuando un torero está toreando a gusto siente el orgasmo. ¡Todo lo contrario! No ha nacido torero que se le ponga dura cuando tiene delante dos pitones y siente el bufido del toro. Yo he toreado festivales y tentaderos
y con todas las figuras de mi época y con algunos de los de ahora, he comentado con ellos este disparate.
En los tentaderos con las becerras y ante cuatro amigos, estamos normales, sin ninguna alteración. Cuando hay publico y responsabilidad la cosa cambia por completo. No es que se te ponga dura ¡es que ni te la encuentras! De tanto ¡echarle cojones! te quedas sin ellos. No sabes ni donde los tienes.
Pero hay una cosa cierta. Al acabar de torear entran unas ganas fuera de lo normal. Una buena tarde, un éxito, no te deja ningún recuerdo si después no hay un "noble y reñido mano a mano" con una hembra placentera.
Ninguno de los grandes don juanes famosos, conocedores de todos los secretos del sexo, se puede imaginar el placer que supone encerrarse con una mujer después del drama de la plaza.
Os podía escribir un libro sobre estos lances. Antes cuando las mujeres de los toreros no viajaban por esas plazas, siempre había un romance secreto o una hembra famosa para culminar la gran corrida de la noche. O el simple capricho de la mirada de una mujer desde la barrera. Nadie ha ligado con más rapidez y más intensidad que los toreros (no me refiero ni a Ortega Cano ni a José tomas). Basta una breve conversación entre toro y toro "te espero en el hotel" o "te invito a cenar" para que dos seres completamente desconocidos hace un rato pasen una noche de amor apasionante. Ahora este papel de seductores se lo han quitado los futbolistas "galácticos" o los Dinios guarrindongos.
Se podía escribir otro libro sobre la fascinación que sienten algunas mujeres cuando dejan las bragas encima del traje de luces manchado con sangre de toro y la pasión de sentirse dueñas de un cuerpo que horas antes han deseado tantas mujeres. De ahí viene el viejo dicho de que una corrida es mucho más importante que "una buena corrida de toros". Pero ni Molés ni ninguno de estos ganapanes saben lo que es eso. Hay que haber toreado antes en el ruedo. Comprendo que esto es imposible. Molés se ha llevado muchísimos millones de los toreros pero es imposible imaginárselo vestido de torero con esa calva decrépita y ese betún azabache sobre los cuatro pelos que le quedan.
Pero no penséis que todos los toreros han sido grandes folladores. Ahí está el ejemplo de "El Guerra" que no veía a su mujer en toda la temporada. La mandaba salir a verlo en la estación de Córdoba cuando iba de una plaza a otra: "Mira Consuelo, yo te quiero mucho pero no me puedo a quedar a dormir contigo porque mañana el toro se da cuenta enseguida". Eran tiempos de represión y la gente pensaba que joder era dañino. "El Guerra" que era muy "agarrao" decía "La leche y el dinero pa Córdoba", no se gastaba nada y guardaba todos sus ardores para cuando acababa la temporada. Porque no cabe duda que los toreros mujeriegos luego pierden fortaleza y reflejos delante del toro.

Joselito El Gallo (el de verdad) decía que todas sus cornadas tenían nombre de mujer. Nunca se ha sabido quien fue la que estuvo con él en Madrid la víspera de Talavera. Pero Joselito murió tras una larga noche de amor. Un día en el Parador de Bailén me confesaba Luis Miguel Dominguín: "Todas las cornadas que tengo han sido por culpa de la mujeres…"
Algún día me gustaría escribir mis experiencias amorosas después de torear, o dentro del apasionante mundillo de las grandes ferias cuando el morbo se mezcla con el placer. Guardo un recuerdo agradecido del buenazo de Paquirri, cuando tuve el caballeroso deber de consolar a dos de sus hermosas novias: una en San Sebastián y otra en Valencia.
Estábamos a la puerta del Hotel María Cristina y Paquirri se iba a torear a Francia. En el vestíbulo quedaba triste una hermosa criatura rubia que estudiaba en Montpelier. La invité a cenar y a hablarle del torero, de lo mal que toreaba pero lo buena persona que era. Nos fuimos a Monte Igueldo. Al bajar entramos a bailar en el tenis y al salir rodamos por la arena de La Concha porque ya no aguantábamos más. Estabamos en pleno cuerpo a cuerpo cuando nos enfocaron las linternas de la Guardia Civil. Entonces se detenía por escándalo público. (Aunque en la playa no hubiera nadie) Menos mal que uno de los guardias era de un pueblo al lado del mío y nos dejaron seguir...
La otra era una morenaza también francesa. Estaba casada con un fotógrafo famoso que posiblemente se sentía halagado por los amoríos de su mujer con el torero. Era la feria de julio y al terminar la crónica me invitó a cenar José Luis Benlloch a un piso antiguo y grande que tenía a modo de picadero. Todos iban emparejados menos la señora francesa y un servidor. Por no hacer mal papel acabamos juntos en una de las camas. Como hacía tanto calor en Valencia al día siguiente nos fuimos a un apartamento que tenía mi primo Juan Antonio cerca de la Albufera. Ya os decía antes lo del morbo porque esa noche tuve la delicadeza de colocar en la cabecera de la cama una foto de Paquirri a todo color. Años después salí con Riverita en la Feria de Sevilla. Riverita era muy partidario mío porque siempre dije que era mejor torero que su hermano Paco pero mucho más golfo. Para demostrarme su agradecimiento nos fuimos a las casetas donde ya tenía preparados el contenido de dos vestidos de faralaes para que no se hiciera la noche tan larga. En un descanso mientras tomábamos unos calentitos le conté mi traición con las dos novias de su hermano y que me daba vergüenza hablar con el por si sospechaba algo: "No seas tonto, si mi hermano ya lo sabía porque se lo contaron ellas"
De todas estas cosas (y algunas más) me estaba acordando viendo la canallada que estaba cometiendo el Fenicio con Antón Cortés que pudiendo estar gozando de una noche triunfal, seguía allí viéndole el teniente del bigote al prostituto pudiendo estar entre los cálidos rizos de otra montera. Me dio pena del gitano de Albacete. Porque después de haber toreado en la plaza no supo estar en torero en la calle.
¡Ah! y cuando vuelva a sentarse en público vestido de torero, no se quede espatarrado tan gamberramente. Mire usted alguna foto antigua para aprender como deben sentarse los toreros.