EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bién los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.-En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina- se suele decir". JOAQUN VIDAL VIZCARRO: El Toreo es Grandeza.

domingo, septiembre 30, 2012

domingo, septiembre 23, 2012

SOBRE LA PROPUESTA DE PICAR SOLO CON LA PIRAMIDE









Escribe E.A.V.
El decálogo preconiza el empleo de la pirámide y eso es para tentaderos de vaquillas y utreros, si el toro no aguanta los tres puyazos es por culpa del ganadero y la pésima selección.

Además, solamente basta con cambiar la forma demoledora de picar trasero y que la autoridad ejerciera la aplicación del reglamento y se acabarían los abusos.

Por ejemplo: A los Cuadris, Escolar, Victorinos, Miuras etc, les dan tres puyazos pero que algunas veces son nueve, por la forma de barrenar del picador en cada entrada al caballo.

Lo de la pirámide es para los del "monodescaste", que cantan la gallina desde el primer puyaso y a los que hay que "cuidarlos", porque la nobleza no es la quinta esencia de la bravura, sino su antónimo, ya que la palabra noble tiene unas connotaciones de facilidad, docilidad y entrega sin peligro (más dulzura que las hermanas de la caridad).

Al contrario,la bravura significa que ataca siempre, que plantea problemas y que, teniendo en cuenta la entrega agresiva e inmediata, no se tiene tiempo para desarrollar sentido y si sale el toro como debe ser, miel sobre hojuelas. Es mi modesta opinión sobre el artículo del desaparecido señor Marcet. Estas pamemas de reducir las puyas no las comparto.

E.A.V.

¡¡¡¡¡ OLÉ, MORO¡¡¡¡¡¡

sábado, septiembre 22, 2012

DECÁLOGO DEL TERCIO DE VARAS


Fernando Marcet
Perú [13/05/2008 ]



DECÁLOGO DE LA SUERTE DE VARAS
En la reunión central del II Encuentro de Aficionados realizado el pasado 27 de abril en el Aula Cultural de la Plaza de Toros de Zaragoza, España, convocada con el propósito de tratar el tema “Regeneración de la Suerte de Varas”, la Ponencia de cinco puntos que presenté ante tan importante asamblea, fue aprobada en su totalidad e incorporada al “Decálogo del Tercio de Varas”, documento final que reúne las conclusiones del evento en el cual participaron aficionados de diferentes latitudes, en su mayoría españoles. 
"Picador" oleo del pintor peruano Luis Cossio Marino
No deja de sorprender que la controversial tesis contenida en mi Ponencia, que con terca insistencia he venido sosteniendo por más de veinte años, pese a la indiferencia o burla de que fui objeto de parte muchos de mis lectores y contertulios, por aquello que: "se pique sólo con la pirámide de acero que es puya, sin introducir en el toro el encordelado que es, y ha sido siempre, tope", haya sido escuchada, comprendida y aprobada por este grupo de aficionados reunidos en Zaragoza, quienes haciéndola suya la han incluido en el Decálogo que fue publicado el 10 de mayo del 2008 en el Blog del Manifiesto, precedido de una nota aclaratoria de la comisión organizadora, que a la letra dice (las negritas son mías):
“EL DECÁLOGO", CORREGIDO Y AUMENTADO
Como informábamos en el “Acta del II Encuentro de Aficionados”, celebrado el pasado 27 de abril, en Zaragoza, y en la que se aprobó el “Decálogo de lasuerte de varas”, también se aprobó la “Ponencia” presentada por el aficionado peruano Fernando Marcet, que aportaba una novedad interesante con respecto a nuestra propuesta. Si ambos planteamientos coincidían con respecto a la obligatoriedad de los tres puyazos, la exigencia de que se pique en el morrillo o la necesidad de puyazos breves y quites rápidos, el de don Fernando aportaba una novedad importante, pues planteaba la necesidad de que se pique con la pirámide de acero, sin que el encordelado, que es tope, penetre en la anatomía del toro causando los destrozos que provoca. Su propuesta venía ricamente argumentada en un profundo estudio sobre la evolución de la suerte de varas a lo largo de la historia de la Tauromaquia y de los distintos modelos de puyas utilizados en cada época, así como en una serie de artículos sobre esta suerte, doce en total, publicados en su habitual espacio de opinión en la Web “Opinión y Toros”.
El objetivo de este “II Encuentro de Aficionados” era la publicación del “Decálogo”, breve y conciso, que recogiera una serie de propuestas para la regeneración de la suerte de varas, eje sobre el que debe bascular la lidia, y que a la vez sirviera para unificar criterios, sobre este tercio, entre los aficionados comprometidos con la integridad de la Fiesta. Puestos en contacto con el autor de la Ponencia, por mandato de la asamblea del “II Encuentro”, le plantemos la posibilidad de encajar su propuesta sobre el tamaño y la forma de la pica en el estilo del “Decálogo de la suerte de varas” que habíamos aprobado. Acepto y colaboró en la redacción de los puntos que atañen a su propuesta, e incluso en la mejora literaria de otros párrafos.

Por eso hoy presentamos esta nueva versión, corregida y aumentada, del “Decálogo de la suerte de varas”, producto del ensamblaje de las dos propuestas debatidas. De esta forma, y guiados por el ánimo de unificar criterios antes que de crear diferencias, el documento se enriquece y gana fuerza.
DECÁLOGO DE LA SUERTE DE VARAS
1o- La suerte de varas es el eje de la lidia. Tiene tres cometidos:

a) Descubrir las condiciones de bravura, temperamento, comportamiento y calidades del toro.

b) Ahormar, corregir y restar poder a su embestida, para su posterior lidia y muerte, mediante puyazos en el morrillo, breves y dosificados.

c) Cuando las condiciones sean las propicias, crear belleza y transmitir la emoción de esta incomparable suerte.

2o - La suerte de varas debe realizarse según mandan los cánones:
- Cuadrar al toro ante su picador, quien debe ofrecer los pechos del caballo y provocar su embestida.
- Picar sólo con la pirámide de acero, que es puya, sin introducir el encordelado, que es tope.
- Echar el palo por delante y picar en el morrillo del toro antes de que éste llegue al peto del caballo.
- Mientras el toro empuja, el varilarguero debe defenderse recargando su peso en la puya, echándose encima del palo y sacando su cuerpo de la montura sin rectificar ni barrenar, midiendo el castigo.
En ningún caso debe taparse la salida al toro ni hacerle la “carioca”, salvo en los casos de manifiesta mansedumbre.

3o - La importancia del tercio de varas requiere, para su correcta ejecución:
- Modificar el diseño de la puya de modo que se pique sólo con la pirámide de acero; para ello habrá que poner una cruceta giratoria en la base de la pirámide o volver al uso del “limoncillo”.
- Caballos domados y con un peso proporcionado.
- Las defensas de la anatomía de los mismos deben estar elaboradas, preferiblemente, con material flexible y ligero, que no supongan acorazar al caballo y que el toro se estrelle contra un muro.
- Los caballos deben llevar un ojo destapado para poder orientarse en el ruedo.
4o - La importancia de este primer tercio para el desarrollo posterior de la lidia requiere que matadores, subalternos y picadores, cada uno en la medida de sus responsabilidades, ocupen su sitio, realicen la suerte correctamente, por derecho y sin ventajas, colocando bien al toro, midiendo el castigo y haciendo el quite tan pronto el toro llegue al caballo.

5o - No se deberá premiar ninguna faena en la que el toro no haya recibido, al menos, tres puyazos.

6o - No se deberá premiar a ningún toro, tanto en el ruedo como con trofeos, que en su lidia no haya recibido, al menos, tres puyazos.

7o - No se deberá premiar ninguna corrida en conjunto donde, al menos, tres toros hayan recibido tres puyazos o más, y el resto, un mínimo de dos, ya que el primer puyazo lo toman bien todos los toros, en el segundo ya empiezan a dar síntomas de su bravura, y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.

8o - Siendo conscientes de que para la realización de la suerte de varas correctamente se requiere, además de conocimiento y compromiso, habilidad y precisión, no se deberá premiar a ningún picador:
- Que falle en el primer encuentro con el toro.
- Que pique fuera del morrillo, por muy bien que haya realizado la suerte.
- Que barrene.
- Que haga la “carioca” sin necesidad.

9o - Exigir a los responsables del buen desarrollo del espectáculo taurino, como son presidentes, delegados, alguaciles y veterinarios, que cumplan con sus obligaciones y no deleguen sus funciones en manos de los taurinos profesionales. Deben actuar con el rigor necesario para que se cumpla el reglamento y la lidia se desarrolle ordenadamente, de manera particular en la suerte de varas.

10o- Deberemos denunciar, a través de los medios que tengamos a nuestro alcance:
- A los picadores que no cumplan con las normas que rigen el primer tercio de la lidia.
- A los matadores bajo cuyas órdenes actúen y que son, en definitiva, los responsables últimos de su actuación.
- A las autoridades que, haciendo dejación de sus funciones, no corrijan, atajen y sancionen las infracciones cometidas.

Con lo importante que es, se señalen como indispensables: se pique de acuerdo a los cánones, los caballos sean domados y protegidos con petos ligeros y anatómicos, se pique en el morrillo, que el mínimo de varas sean tres y se sancione a quienes incumplan las normas establecidas; nada lo es más que cada puyazo sea pequeño y breve, para lucir, en repetidas entradas al caballo, la bravura y calidades del toro. Para esto último es, sin embargo, indispensable el rediseño de la puya según lo acordado, para que se pique sólo con la pirámide de acero. ¿Se logrará esto algún día? No lo sé. Lo que sé es que –y esto es importante para mí- a partir del pasado 27 de abril, ya no estoy sólo en la brega y que un grupo importante de aficionados harán lo suyo para alcanzar, más temprano que tarde, el propósito planteado que no es, como alguno pudiera pensar, cosa baladí sino el camino para llegar a recuperar la importancia y belleza de la suerte de varas.
Para probar lo que afirmo, y siempre gracias al II Encuentro de Aficionados y al registro fílmico del momento, lo invito apreciar, amigo lector, lo que es el primer tercio de una corrida, cuando se ejecuta como lo hizo el picador PLACIDO SANDOVAL al toro “Farolero” de Prieto de la Cal quien, con la puya actual, supo medir el castigo para lucir al toro en la corrida concurso realizada el pasado 26 de abril en la plaza de Zaragoza, haciendo hincapié que habría sido mejor si se hubiera realizado con una puya con la cruceta en la base de la pirámide con la cual el picador habría intentado parar al toro con la vara sin preocuparse, como se le vio hacer en esta oportunidad, de no meterle las cuerdas e infringirle excesivo daño en un sólo puyazo, así podría haberse visto con claridad si el toro empujaba y peleaba contra la vara en su intento de coger al caballo y cómo se crecía al castigo.

Acompáñeme, amigo lector, a disfrutar de ese momento haciendo clic en el siguiente enlace y ver el video que You Tube colgó en Internet; no deje de apreciar cómo, con pequeños y breves puyazos, se puede picar a un toro y hacerlo sangrar hasta la pezuña: http://es.youtube.com/watch?v=-EphJLSReqE
Luego de esto, ¿puede usted amigo lector contestar la siguiente pregunta?: ¿Le gustaría que todos los toros se picaran así: con varios puyazos (nunca menos de tres) poco profundos y breves, o prefiere seguir viendo el aniquilamiento del toro con el inmisericorde unipuyazo que, casi sin excepción, tenemos que soportar en cada corrida? Si está por lo primero, únase a la cruzada para que se modifique la puya tal como se plantea en el Decálogo. Si está por lo segundo, discúlpeme haberlo hecho perder su tiempo leyendo estas líneas.

miércoles, septiembre 19, 2012

MARCIAL LALANDA HA DICHO: MEDIO SIGLO VIENDO TOROS (III y IV)

Fuente:Fuente: Marcial Lalanda ha dicho: Medio siglo viendo toros.  Angel Alcazar de Velasco. Ediciones Burladero, Madrid, 1967. pp. 219-226.

lunes, septiembre 17, 2012

EL ECO ROMÁNTICO DE PACO CAMINO

GESTA Y GESTO TOREROS

Corrida de la Beneficencia
Plaza de toros de Madrid. 4 de junio de 1970
Crónica de Antonio Díaz Cañabate
Publicada en el diario ABC, el viernes 5 de junio de 1970
Edición de la mañana, página 81

El eco romántico de Paco Camino

Antonio Díaz-Cañabate
Paco Camino es un hombre muy de hoy. Probablemente no tiene idea de lo que fue el romanticismo, de que hubo un tiempo no demasiado lejano, en el que se vivía románticamente (…) Eligió la profesión de torero. Ha triunfado en ella. Ha recolectado laureles y dinero. Está en las doradas cimas de la torería. Pero el romanticismo es un diablillo enredador que de vez en cuando hace una de las suyas. El romanticismo es como el picotazo de un insecto que inocula en la picadura un veneno inofensivo, aunque virulento en las consecuencias del picotazo. A Paco Camino le entró la comezón de torear seis toros en Madrid. Hace unas temporadas se malogró el intento. En esta de 1970 el desasosiego de apetito de torearlos se recrudeció. Se ofrece a la empresa para realizar su acuciante propósito en la Feria de San Isidro. No se llega a un acuerdo. El picor no cede. Aumenta la intensidad. Paco Camino se ofrece a torear los seis toros de la Corrida de Beneficencia. ¿Dinero? La desazón romántica se impone. Nada de dinero. (…) ¿Toros? (*) Seis de seis vacadas. ¿Cuáles? Las de más abolengo, las de mayor antigüedad. (…)
Este cartel se lanza a los vientos de la publicidad. Ha terminado hace unos días la Feria de San Isidro. En ella hubo de todo. Toros y toritos. Toreros y sucedáneos. Paco Camino, que es un torero, quedó fuera. Tampoco fue a la Feria de Sevilla. ¿Qué le pasa a Paco Camino? Ni él mismo lo sabía. (…) Pero a su alma, a su pensamiento, a su intención había llegado un eco romántico, un eco de unas palabras que decían: “Torea seis toros en Madrid (…) no para el público, para ti, para tu satisfacción de torero, para los amantes de suspiros”. Queda señalada la fecha. Jueves 4 de junio de 1970.
A las diez de la mañana del miércoles acudo a la calle de la Victoria. A esas horas se abría el despacho de billetes para los no abonados. Al entrar en la calle de la Cruz, mis ojos atónitos contemplan una larguísima cola que daba toda la vuelta a la muy amplia manzana donde radican las taquillas. Años, largos años que no veía tal aglomeración. (…) ¿A qué se debía tal angustia? Al eco romántico que había trasmitido el gesto de Paco Camino.
Por la Puerta rebosante se extiende un clamor. No es el habitual (…) Es un rumor sordo, contenido, callado, dilatado, difuso. Pocos somos los que comprendemos su origen. Sólo los viejales. Es el eco romántico.
Clarinea el clarín. Los alguacilillos llegan a la puesta de cuadrillas. Paco Camino surge. Va vestido de rico carmesí y oro. Una ovación lo acoge. No es la rutinaria. (…)
Todos los nervios menos los de Paco Camino. Millones de personas han visto la corrida a través del milagro de la televisión. Detallarla es trabajo baldío. Los nervios de Paco Camino estaban serenos. En ningún momento ha fallado esta serenidad traducida en regularidad. No existieron altibajos. Sólo en dos momentos esta regularidad se altera. La estocada al primer toro. La faena de muleta al sexto. La estocada fue bellísima. La faena de muleta, meritísima. El toro no iba por su voluntad. Era el torero el que le obligaba, con el temple unido al mando, con la armonía del ritmo y la tersura de la limpieza. Estos dos momentos sobrepasaron la regularidad, alcanzaron lo extraordinario, la pureza y la belleza del arte de torear.
(…) Para mí lo más sobresaliente de la corrida es que Paco Camino toreó a cada uno de los siete toros con arreglo a su condición. Y creo que esto, para mí y para todo el mundo, es el toreo. Ni la floritura a destiempo, ni el seco clasicismo, ni la falsa espectacularidad, ni la concesión a un público no taurino, ni mucho menos los pases mecánicos y rutinarios. A cada toro, lo suyo. A unos más pasos y a otro menos, pero siempre los justos, y lo que es mejor, los ajustados a su condición. Facilidad y decisión al matar. En el sobrero de Domecq, dos pinchazos y una estocada citando a recibir, eco romántico si los hay. Un quite por chicuelitas soberbio, hasta el punto que no parecían chicuelitas, sino destellos primorosos de donaire andaluz, es decir, lo que en verdad son.
Podría multiplicar los muy buenos detalles que abundaron en la regularidad de la lidia de los siete toros, pues lidió uno más de don Felipe Bartolomé. Las faenas fueron variadas, así como algún quite que otro. Vimos pases ayudados de pie y rodilla en tierra, lances de capa en esta postura que le resultó muy torera. Vimos, en fin, a un torero desenvolverse con toda desenvoltura en siete toros, sin una caída en el desmayo, ni en lo desgraciado, ni en lo espectacular.
Fue aclamado constantemente y cortó, creo, que ocho orejas. El eco romántico se convirtió en explosión. Los suspiros en alegría. Había un torero en el ruedo. No se necesitaba más. Por esto suspiramos hace tiempo los que deseamos una fiesta auténtica. Paco Camino nos ha hecho suspirar hondo. Nos hemos quedado tan a gusto. El eco romántico de Paco Camino ha resonado en toda la España taurina. ¡Adelante con los faroles de las luminarias del verdadero arte de torear!

(*)  “Juan Pedro Domecq, con hierro de Veragua y antigüedad de 1790;  La de Carlos Urquijo, los antiguos murubes, 1848; Miura, 1849; Pablo Romero, 1888; Joaquín Buendía, antes Santa Coloma, 1908. Y la más moderna, la de los Herederos de don Manuel Arranz”.