EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bién los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no.-En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina- se suele decir". JOAQUN VIDAL VIZCARRO: El Toreo es Grandeza.

martes, febrero 28, 2012

FICHADO POR HIJO DE ROJO

ALFONSO NAVALÓN GRANDE
Mucha gente no sabe que me llamaron varias veces para adecentar el puesto de crítico de televisión que ha sido usurpado por influencias desde Lozano Sevilla hasta el Palabrero Fernández, pongo por caso personajes impresentables periodísticamente. Lozano entró por ser taquígrafo de Franco, el Palabrero por su condición de amiguete del director de Televisión. Cada vez que se proponía mi nombre en Prado del Rey aparecía una ficha de la dirección de Seguridad donde mi nombre estaba marcado como “hijo de rojo y desafecto al Régimen”. El último que intentó llevarme a Televisión Española fue Andrés Reguera, ministro de Información y Turismo del primer gobierno de las transición y después de tener preparado un extenso programa para darle otro giro al contenido taurino (toros en el campo, tientas con Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida y otros maestros, retrasmisiones de corridas desde patios de armas de castillos y plazas monumentales como la de Salamanca, explicación de las técnicas y las trampas del toreo, etc…) Andrés Reguera me llamó desolado porque en la Policía seguía mi ficha como “hijo de rojo” y no era prudente darme tal cargo.
Desde que nací hasta hoy estuve marcado por mi terrible delito, ser republicano, antifascista, anticlerical y antimilitarista. Y conste que tengo grandes amigos curas, militares y fascistas. Pero el sello ya no hay quien me lo quite. A pesar de haber sido el crítico más representativo de la afición de Madrid y el que más ha luchado por defender el prestigio de Las Ventas. ( El único que protestó el rabo de Palomo Linares y conseguí la destitución del presidente Pangua ).
La Comunidad de Madrid me ha ignorado en los numerosos actos que organiza. Por el “Aula de Cultura” de esa plaza han desfilado toda la morralla del periodismo taurino. A mí jamás se atrevieron a llevarme a pesar de mi antigua amistad con Pío García Escudero. Sólo hace unos meses fui a un acto particular de una peña me invitaron para presentar una conferencia de Rosa Jiménez.
También es verdad que gracias al señor Calzada, director general de Orden Público, me libré de ir a la cárcel tres veces con escritos contra Camilo Alonso Vega y otros jerarcas del franquismo.
Resulta que el señor Calzada era íntimo amigo de padre cuando eran compañeros de fonda en su alegre juventud de Madrid. Curiosa muestra de civilizada convivencia de cómo un rojo y un fascista pueden seguir siendo amigos entrañables hasta la muerte. Calzada vino desde Madrid al entierro de mi padre.
Nací marcado desde que mi buen padre era el primero de la lista de fusilados previstas para el 20 de julio del 36. A mi padre lo salvó el cabo de la Guardia Civil que lo avisó a tiempo para que pudiera escaparse a Portugal. Ya os daréis idea de la categoría humana que tuvo mi padre para que lo salvara un guardia civil de los de entonces.
Ocho años después se presentó voluntariamente a un Consejo de Guerra y en el extenso sumario sólo se le acusa de “Peligroso por su inteligencia”. El informe del cura decía: “No va a misa pero hace limosnas”. Su único pecado es que siendo el rico del pueblo apoyaba a los obreros y todos los años se ponía de acuerdo con ellos para fijar los jornales de la siega y recolección, en vez de darles un sueldo de hambre que es lo que hacía el otro rico, que es el que decía que era “rojo” para quedarse con todo lo de mi familia. No voy a contar ahora las calamidades y rapiñas que padecimos. Pero a los pocos años de salir de la cárcel el gobernador Tabeada lo nombró presidente de la Hermandad de Ganaderos y Labradores, mi padre le contestó que no podía aceptarlo porque en el nombramiento ponía “camarada” y él no era “camarada”.
No me extraña nada la clasificación de “señorito” que me hace Alberto. Tengo todos los signos externos para parecerlo: ¡Un montón de hectáreas, ganadería, viajar por los grandes hoteles y darme la gran vida, son evidentes signos de perteneces a la derechona! Por lo visto desde la óptica fascista sólo tienen derecho a vivir bien los de derechas. Lo malo de la ignorancia derechona es que todos los que no pensamos como ellos nos tachan de “comunistas”. Y creo que hay gran diferencia entre ser republicano de izquierdas y ser comunista. Por lo visto todos los que no somos de derechas tenemos que vivir en la indigencia. Esto me ha pasado toda la vida. “¿Cómo vas a ser republicano si vives mejor que un marqués?”
No siempre los ricos tienen que ser déspotas, explotadores y acostarse con la querida después de comulgar. Un día en la feria de San Sebastián, Fermín Bohórquez se me vino como una fiera en el bar del Hotel Cristina que es donde han parado siempre los millonarios de la derechona. A Bohórquez no le entraba en la cabeza que yo viviera en ese hotel, fuera a los toros a barrera y comiera en los restoranes de más categoría. Le recordé que mi amigo Ramón Sánchez tenía muchas más hectáreas que él y el doble de criados. Que ni Ramón ni yo habíamos matado a ningún cura y teníamos tanto derecho a ser rojos como el fascista.
 Pero esto ya es agua pasada. Hace muchos años que la política me da asco. Sigo pensando que la República es la forma de gobierno de los países civilizados y que los grandes talentos de la humanidad fueron siempre gente de izquierdas. Que el respeto y la libertad y la igualdad de oportunidades entre todas las clases sociales, para que el hijo del albañil pueda ser ingeniero y tantas otras cosas de respeto a la convivencia pacífica han sido siempre ideales de izquierdas.
 Desgraciadamente a la hora de la verdad también se comportan como fascistas muchos de los que han militado en la izquierda. Por ejemplo, yo viví sin problemas con el franquismo. Salvo algunos caciques, se respetó mi trabajo y me dejaron vivir. Cuando vinieron “los míos”, el pancista de Enrique Múgica, tan fascista como cualquiera de derechas, me quitó de escribir en los periódicos de Madrid porque era partidario de Paco Ojeda, al que yo maltrataba en mis crónicas.
 Por eso amigo Alberto, no debes juzgar a las personas por lo que tienen o por lo que aparentan. Efectivamente he vivido siempre con apariencias de burgués pero mi conducta profesional está siempre con la izquierda. Si me hubiera comportado como los críticos de la derechona estaría más millonario que el Palabrero o Molés o comería la sopa boba como los tontainas de Zabalita o Cáceres. Y además no tendría enemigos. Si mi bisabuelo no me hubiera dejado El Berrocal me habría muerto de hambre al salir de Diario 16. Por el orgullo de mantener el tipo y no dejarme corromper estuve dos años pasando estrecheces. Para colmo mi difunta esposa se llevó todo el dinero y viví con mis tres hijos en la casucha de la finca sin luz, sin agua corriente y sin calefacción. Muchos días no tenía ni veinte duros para comprar tabaco y gracias a la ayuda de mis hermanos pude salir adelante y enderezar mi vida cuando encontré dos periódicos que respetaron mi libertad al escribir. Ahora otro fascista me deja en la calle y si no fuera por las tierras del bisabuelo acabaría en un asilo. Esto es lo que llama Alberto “vivir como un señorito gozando de todas las prebendas de la derecha”. Como vereis no es tan fácil mantener el tipo entes ideales. Si fuera de derechas y me comportara como el Palabrero o Molés no habría pasado tantas calamidades ni soportado tantas injusticias. Si no tuviera una idea tan clara de la dignidad bastaría con una conversación con el dueño de Tribuna y convivir sumisamente con el gerente para volver a estar en la cumbre. Pero no olvidéis eso de vale más morir de pie que vivir de rodillas. Y tendría que pasarme una desgracia irreparable para que los déspotas me vieran de rodillas.
Pero, aprende Alberto, que por encima de la política está la amistad. Algunos de mis amigos fachas me han demostrado una gran lealtad. Y eso es lo que vale.

sábado, febrero 25, 2012

(I) LA ALTERNATIVA DE JOSELITO EL GALLO








CERRO DE SAN ALBÍN N° 15, AÑO 2011

Revista Cerro de San Albín

Vía el Chofre
Descargar la revista Nº 15 de la Asociación Cultural Cerro de San Albin
 Parte 1
 Parte 2

Revista que recomendamos leer por el buen trabajo realizado, cosa que alimenta nuestra devoción por la fiesta de los toros (entiéndase la integra y verdadera, no la "fiesta circo" que pretenden hacernos tragar los trinqueros del taurineo actual con payasos y fieras domecq ticadas).


domingo, febrero 19, 2012

¿QUIÉNES SE QUEDARON CON EL DINERO DE MANOLETE?

LA IZQUIERDA NO SÓLO ES POBREZA MISERIA
ALFONSO NAVALÓN
Cuando ya arranca el mes de enero de un año bisiesto, repaso la montaña de mensajes y me sobrepongo a la pereza de agradeceros esa indignación que os produce mi ausencia de las páginas de Tribuna. Sólo por vuestra respuesta valía la pena volver a escribir porque ahora tengo la verdadera medida de que mi trabajo no caía en saco roto y disfrutabais leyendo tanto como yo escribiendo. No es lo malo que me cortaran la cabeza. Lo peor es que han roto el futuro. Los jóvenes cronistas están en la escuela pancista de Molés, Palabrero, Cáceres y demás golferas. Muy pocos se han atrevido a seguir mi camino. Por ejemplo Rosa se estaba abriendo un merecido prestigio y también la han dejado muda.
De entre todos los mensajes me hace gracia la polémica entre Alberto y Montemayor sobre mi condición política. Montemayor me juzga por los hechos y creo que está clarísimo que desde niño he sido un republicano convencido. Incluso escribiendo de toros mi conducta no ha podido ser más de izquierdas. Cuando nadie se atrevía a escribir nada en contra de los empresarios opresores de los abusos de las figuras…

Está claro que desde el principio estuve en defensa de la integridad del toro, de los derechos del público y de que se cumpla el reglamento caiga quien caiga. Cuando las familias terratenientes de los Domecq o los Pérez Tabernero gozaban de bula especial entre los críticos y tratamiento servil yo empecé desde El Ruedo y sobre todo en Informaciones a sacar todas sus vergüenzas a relucir. Tuve la suerte de estar a las órdenes de directores inteligentes que se dieron cuenta del cambio político y social que se avecinaba cuando ya el franquismo empezaba a ser una dictadura insostenible con los intelectuales y los estudiantes abiertamente en contra y las primeras huelgas de obreros en las calles.
Así Jesús de la Serna en “Informaciones” rechazó con decencia una visita de los cuatro grandes empresarios dispuestos a pagarle al periódico lo que hiciera falta para quitarme de en medio. El director los puso en la calle, sin dejarlos hablar de millones: “No hay dinero para comprar la independencia de este periódico”.
Pero era más difícil atacar a don Álvaro Domecq desde un periódico del movimiento, como Pueblo. Nadie se había atrevido a descubrir el origen de la fortuna de don Alvarísimo, poderoso fascista y militante del Opus. Don Alvarísimo era intocable. Yo conté desde Pueblo la falsa versión del supuesto incidente de Manolete en Méjico, cuando dicen que se negó a torear si no quitaban la bandera de la república.
Todo aquello fue una maniobra del franquismo para convertir a Manolete en torero del Régimen, como harían luego con El Cordobés. No hubo tal incidente de la bandera sino todo lo contrario. Ese día al terminar la corrida Manolete cenó en casa de un millonario catalán. Se llamaba Dalmau y vivía en la Avenida de Insurgentes. Cenó en compañía de Indalecio Prieto y brindaron por la caída del Franquismo cuando por aquellos días retiraron sus embajadores las naciones libres. Franco tuvo la suerte de tener el apoyo de Eisenhower a cambio de cederle territorio español para las bases americanas. Manolete y el ministro republicano Prieto brindaron aquel mes de diciembre: “Nos veremos en agosto en la feria de Bilbao”. ¡Se equivocaron en más de veinte años!
En Pueblo conté como Álvaro Domecq estaba sin un duro en los años cuarenta y como tenían una cuenta conjunta con Manolete. Camará y el jerezano, al morir Manolete, se quedaron con el dinero del muerto. Sólo lo sabía Lupe Sino, por eso Álvaro Domecq no la dejó entrar en la habitación del torero, cuando Manolete moribundo quería casarse con Lupe. Al año siguiente Don Alvarísimo compró “Los Alburejos”. Creo que para escribir esto en los años setenta desde un periódico del franquismo hay que tener unas convicciones republicanas muy arraigadas. Lo publiqué también en “El Correo Español” de Bilbao y la derechona vasca convenció al ganadero para que me pusiera una querella criminal. Fuimos a juicio y Álvaro Domecq no se presentó para “defender su honra” entre otras razones porque yo llevaba cuatro testigos y pruebas inapelables de lo que había escrito.
Cuando Luis Angel de la Viuda fue sucesor de Emilio Romero como director de Pueblo recibió la visita de Rodríguez Valcárcel, presidente de Las Cortes, llevaba el encargo de Álvaro Domecq de ponerme en la calle. Luis Angel dependía políticamente de Valcárcel. Pero antes de expulsarme me llamo a su despacho y cuando le conté todo lo de Manolete en Méjico y en el hospital de Linares, llamó al presidente y le dijo que no podía echarme.
Creo que con estos detalles basta para saber muy claro por donde han ido mis ideologías desde muy niño. Me hace gracia que Alberto diga que he vivido siempre como un “señorito del pueblo” con todas las prevendas de la derecha de toda la vida… A mucha gente le pasa lo mismo que a Alberto: Piensan que para ser de izquierdas hay que ir en alpargatas y ser un muerto de hambre. Al menos esa es la idea que tienen los de la derechota de los “rojos”. Y como se me ha ido la mano escribiendo os contaré más cosas mañana. Al que me pasó con Fermín Bohórquez en el lujoso Hotel Cristina de San Sebastián: “Vosotros los comunistas no tenéis derecho a estar en un hotel de lujo, comer langostino y estar en barrera en los toros”… Os lo contaré.