EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017

domingo, febrero 12, 2012

Guia para jóvenes aficionados (I)

Por Alfonso Navalón Publicado en Tribuna de Salamanca


FUENTE: EL CHOFRE.COM

Por Alfonso Navalón Publicado en Tribuna de Salamanca

No ha podido ser más provechosa la escapada a San Isidro. He descubierto una hornada de aficionados jovencísimos que luchan por encontrar la verdad del toreo en medio de la intoxicación que padecen. Entre lo que escuchan a los que tienen fama de aficionados, lo que ven en la televisión y lo que dicen los cronistas se ven envueltos en tal confusión que difícilmente pueden discernir por su cuenta, y si se atreven a disentir se les echa encima el delirio del 'tomasismo' que se ha convertido en el credo de la afición de Madrid. Estamos ante un caos de criterios. Otra torre de Babel y como en el Apocalipsis, el credo del toreo se ha llenado de falsos profetas y por si faltaba algo, ¡el anticristo de Galapagar!

Entre las cosas que me mandan estos jóvenes recibo un artículo de un tal Ignacio Gómez-Acebo, que a juzgar por los cargos que ostenta debe ser uno de los grandes pontífices de la moderna tauromaquia. No me extraña, sabiendo que es parte integrante del aparato propagandístico del osado charlatán Juan Pedro Domecq, también conocido por 'La Bicha'. Entresaco para su análisis algunos párrafos para que las personas sensatas y los aficionados de fundamento se den cuenta por las veredas que anda este ciudadano. "Decía Marcial Lalanda que la emoción de encontrarse frente a un toro se tornaba en éxtasis, con mucho de erótico".

Ahora, vayamos a la realidad. Para empezar Marcial Lalanda era el torero menos indicado para hablar de 'éxtasis' porque fue un técnico poderoso que aprendió el oficio en el campo. Un lidiador con recursos y no se le puede suponer la sensibilidad necesaria para sentir el 'éxtasis'. Lo podían sentir Gitanillo de Triana o Cagancho en aquella época, porque toreaban con sentimiento, Marcial sólo podía experimentar el poderío del lidiador. Una sensación puramente física o artesana. Así que esa frase puesta en boca de Marcial es como imaginar a Lenin rezando el rosario.

De momento, el tal Acevo desconoce el terreno que debe pisar un buen aficionado para situarse a juzgar. Vuelve con el viejo cuento del sentimiento erótico delante del toro. Teoría divulgada en la época del insípido Luis Miguel (saber sin sabor), donde se llegó a decir que algunos toreros sentían un orgasmo al rozarle 'sus partes' la piel caliente del toro. Tremenda blasfemia, porque sólo los que lo hemos vivido sabemos que delante del toro se te queda la pilila más arrugada que una lombriz.

Hace falta ser un pedazo de necio para pensar que un torero se puede poner cachondo delante de un toro. Otra cosa bien distinta es montar a caballo. Sobre todo, cuando vas a pelo, y el movimiento rozando los huevos y la parte inferior del pene, fácilmente provoca una erección. Este roce galopando a pelo es como una masturbación. Pero comprendan que eso no tiene nada que ver con lo que se siente ante el morito astifino de la cara rizada. Por tanto, un buen aficionado debe reírse cuando le hablen del erotismo del torero con la muleta en la mano.


Belmonte y los terrenos. Otro falso concepto muy difundido es que Belmonte acabó con los terrenos del toro. Por no ser menos, este escribidor (sin duda muy leído) también cae en la misma aberración: "Luego tuvo que añadir el revolucionario concepto de que para dar emoción era necesario invadir los terrenos del toro, es decir, 'cargar la suerte'". Lo de relacionar la supresión de los terrenos con cargar las distancias. Todavía los legos siguen confundiendo los terrenos con las distancias. Ponerse más cerca no tiene nada que ver con los terrenos. El torero que no respeta los terrenos del toro es víctima segura. Ni ha nacido ni nacerá quien sea capaz de acabar con esos terrenos. Entre otros ejemplos tenemos la desdichada muerte de Manolete, que al entrar a matar con los terrenos cambiados (dándole al toro los adentros) 'Islero' se lo encontró en su salida 'natural', y no tuvo más remedio que llevárselo por delante.

Los terrenos del toro son sagrados. Un torero puede ponerse más cerca del hocico (acortar las distancias) pero de salida no puede vaciar la verónica hacia las tablas porque el toro le atropella, Las tremendas cogidas de Rafael 'El Gallo' y de Bienvenida con el pecho destrozado fue por un ligero retraso al sacar la muleta en el pase cambiado. Así llamado porque se cita engañando al toro hacia los adentros, pero cuando llega a jurisdicción el torero cambia la muleta hacia las afueras (el tercio) para darle salida natural. Por tanto, basta ya de repetir la barbaridad de 'acabar con los terrenos del toro'. Lo que pasa es que el primero que dijo esta burrada fue nada menos que Gregorio Corrochano, un señor que empezó a ver toros cuando ya era mayor y lógicamente aprendió de toreros y algo de toros pero no llegó a los grandes secretos de la lidia.
Porque no lo había mamado. Corrochano es la Biblia de muchos papanatas y tampoco se dan cuenta que escribió aquella solemne barbaridad de 'cinco verónicas sin enmendarse' como título de una crónica para halagar al torero que le pagaba. Comprendan que tantas verónicas 'sin enmendarse' es técnicamente imposible darlas. Lo de Belmonte fue genial. Y muy fácil de entender. Hasta Belmonte se toreaba sobre las piernas. Las suertes se basaban en la agilidad y la destreza. Belmonte dejó quietas las piernas, asentó las plantas y toreó con el brazo y la cintura. El toreo quieto y el toro que se mueva alrededor. Antes los toreros andaban alrededor del toro. Así inventó el toreo moderno.

Fue el único revolucionario. A los que han llamado luego revolucionarios como Manolete y El Cordobés, sólo inventaron trampas y ventajas.

MANOLETE
Dice así el muy leído Gómez-Acevo: "Manolete volvió a cambiar las cosas. Había que torear erguido y bajar la mano. Como eso es imposible hacer entrando en el terreno del toro, se hacía necesario que el toro entrara en el terreno del torero: Había que embraguetarse. Parecía que se habían definido para siempre los cánones del toreo". Seguimos diciendo tonterías.

Para empezar, habla de los terrenos del torero, cuando el torero no tiene terrenos. Tiene 'sitio'. Cualquier terreno es bueno para el torero siempre que respete los del toro. Lo esencial para torear es el 'sitio' y la colocación ante el toro. Un torero que no tiene sitio ni colocación jamás podrá torear. Así de claro. Sigue el muy leído Gómez, confundiendo las cosas más elementales. Dice que "Manolete había dejado definidos para siempre los cánones". Y jamás toreó con arreglo a los cánones. Convirtió el parar, templar y mandar en el medio pase de perfil con la muleta retrasada. Y lo difícil del toreo lo convirtió en trampa. Por eso, a Manolete lo han imitado muchos toreros y a Belmonte no ha sido capaz de imitarlo nadie. Lo más que han hecho lo más clásicos ha sido seguir sus normas.

El mayor elogio de un torero es decir que es 'belmontino' o 'abelmontado'. Así también queda muy claro que Manolete era el truco y Belmonte, lo auténtico. Manolete tuvo la suerte de que lo matara un toro y nadie se atrevió luego a pregonar sus defectos. Su 'revolución' consistió en lo siguiente: Convirtió al toro de respeto en el utrero y a veces, como en una feria de Valencia, ¡en eral! Introdujo el afeitado, la espada de madera, el torero-nodriza por delante para no sortear. Suprimió el primer tiempo de los pases reduciéndolos a la mitad de su recorrido. Suprimió la verdad del toreo en curva para introducir el perfilero y en línea recta. ¿Se pueden cometer más atropellos juntos?

LO DE EL CORDOBÉS
Después de Manolete, contados toreros han mantenido la pureza del clasicismo y de los tres tiempos. Todos los ídolos tremendistas que hubo luego, eran seguidores manoletistas. Eso era lo fácil de imitar. Pocos toreros han copiado la pureza de Rafael Ortega, que acabó cosido a cornadas y en menos medida la de Antonio Ordóñez ¡antes de los sesenta! que también acabó cosido a cornadas porque cuando se torea de verdad los toros cogen más certeros que cuando se colocan al lado de donde va a pasar. No enfrente. Es normal que un aficionado pagado de serio diga pestes de El Cordobés. Y ahí estoy de acuerdo en todo, menos en algo fundamental. Benítez siguió la misma técnica que Manolete pero en línea histriónica.
Una falsa 'sensación' de peligro para embaucar a los ignorantes que llegaron a ser millones (muchos más que tomasistas ahora). Pero tenía algo que han tenido pocos: un sentido felino del conocimiento del toro y una fidelidad con su público. A casi todos los toros y utreros desmochados, les hacía lo suyo. Cosa que por ejemplo no es capaz de hacer el moderno 'revolucionario' porque José Tomás va a la plaza con la idea preconcebida de hacer la misma faena a todos los toros. Y cuando el toro no se pone de acuerdo viene el ridículo, la impotencia y la incompetencia. Por tanto, el payaso de Benítez fue muchísimo más profesional y más conocedor que este 'genio' de ahora, el buscador de mariposas.

'LA HEMOS CAGADO'
Hasta aquí tiene cierta explicación que escriba el socio de Juanpedrito 'La Bicha', porque repite de oídas tópicos generalizados por la costumbre. Así lo hacía Zabala que repetía como un papagayo lo que le decía Antonio Bienvenida, sin darse cuenta que el maestro lo despreciaba como mal aficionado. Lo malo de Gómez-Acebo es cuando se pone a juzgar la época que está viviendo y de la que debería de tener más elementos de juicio. Desbarra cuando dice que el aficionado moderno se ha hecho más entendido viendo docenas de corridas por televisión. ¡Vaya majadería! Sin embargo, hay un párrafo que es lo único sensato de su trabajillo. Dice algo tan certero y tan valiente que parece imposible atribuirlo al mismo autor de tantos desatinos.

Así juzga el panorama actual: "Se ha ido convirtiendo en espectáculo ya sólo de ferias. Los buenos toreros, acuciados por la necesidad de torear más de un ciento de corridas y ante públicos festivos, ignorantes y bullangueros, para poder seguir siendo parte del circo ambulante tenían que falsear el buen toreo con toda clase de triquiñuelas, que como el público tragaba, se acabaron ellos mismos creyendo". Pese a lo enrevesado de de su escritura, esto es una verdad como un templo. Acebo reconoce que los buenos toreros están falseando con triquiñuelas. Esto no casa con lo de la televisión formando a buenos aficionados que como reconoce luego son ignorantes y bullangueros. Atreverse a decir que la televisión ha ido formando aficionados 'más entendidos' es de una audacia inconcebible. Porque la televisión no ha hecho más que destruir a los que podían llegar a ser buenos aficionados, creando una masa borrega que toma por bueno todo lo que dicen esos desaprensivos palabreros y fenicios que están ahí sólo para engañar a las gentes.
Como tarea de rebatir la ignorancia temeraria del articulista Gómez requiere mucho más espacio y este hoy se me acaba, prometo seguir el próximo miércoles. Porque parece imposible que en un sólo folio se puedan decir tantos despropósitos. Así dejaremos para otra entrega lo de la labor 'formativa' de la televisión, su delirio 'tomasista' que llega a límites idólatras y la poca vergüenza de afirmar que El Juli es "valiente y habilidoso donde los haya partiendo de la vulgaridad del circo ambulante". Y digo poca vergüenza porque a continuación afirma que el chaval "es ya diferente y cada día crece como figura del toreo". ¿En qué quedamos? Como ven estos modernos teorizantes del toreo cuando se ponen a sentar cátedra se hacen de la picha un lío.

Vía  : http://achotendido10.blogspot.com/2010/05/guia-para-jovenes-aficionados-i.html

1 comentario:

  1. Pasan los años y sigue vigente el conocimiento del maestro Navalón.La falta que hace a los nuevos aficionados y al toro.
    Es la gran diferencia con la actual prensa taurina adulona, que manipula los criterios del público.

    D.S.

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