EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.
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domingo, noviembre 11, 2012

TORERISTAS: LO PRIMERO ES EL TORO


Basta ya de mentiras: lo primero es el toro y luego el torero.
TORO CUADRI
La mayoría de los males de la fiesta actual en nuestro país son una consecuencia de la falta de emoción, debido al mediotoro (o cuarto y mitad) que sale en la mayoría de las plazas y que imponen sobre todo las figuras y los taurinos. Muchos aficionados tenemos cada año que irnos a Francia a recibir unas periódicas transfusiones de emoción y de afición, sobre todo en plazas no muy grandes, donde ni los taurinos ni las figuras hacen los carteles, sino los aficionados, buscando encastes y ganaderías difíciles, de las que muchas están en peligro de extinción, porque casi ningún taurino las quiere aquí.
Muchos de estos franceses, que se han asomado a la tauromaquia no hace mucho tiempo, han descubierto la belleza y la emoción que tiene una suerte de varas bien ejecutada, que es justamente donde se prueba la importancia del toro, en cuanto a bravura (o mansedumbre) y sobre todo en cuanto a su poder, es decir su fuerza. Y recuerdo que no hace mucho, cuando comenzamos a asistir y a descubrir la fiesta en el país vecino, se entregaban a la entrada de algunos cosos galos unas hojas donde se explicaba a los neófitos aficionados la importancia de la suerte de varas para conocer al toro protagonista indiscutible del espectáculo y a partir de ahí poder juzgar la labor de los toreros, de forma que, si el toro no era tal, lo que hiciese después el torero tenía mucha menos importancia y no debería ser premiado con benevolencia. Por el contrario, en los casos de toros poderosos y complicados, algo que se debería poder detectar en los dos primeros tercios, que para eso están, todo lo que hiciesen después los toreros sí debería ser premiado, sobre todo por su dificultad y riesgo ante un antagonista fuerte y peligroso. Y por encima de todo, la suerte suprema, pie- dra angular de la tauromaquia y único momento en el que el matador le pierde la cara al toro, en la que se debería entrar por derecho y por arriba, buscando el hoyo de las agujas y jugándose la cornada. Y si la estocada cae baja es que algo se ha hecho mal y no debe haber premio alguno para el matador. Por todo esto, que es y ha sido durante siglos la esencia de la tauromaquia, los aficionados franceses actuales ven la fiesta de forma distinta a lo que lo hacen la mayoría de espectadores españoles. Es estremecedor y pone la carne de gallina escuchar allí las ovaciones dadas a ciertos picadores, simplemente al salir al ruedo, si en una actuación anterior estuvieron brillantes. Aquí, justo lo contrario. Se les ovaciona por no picar, especialmente cuando simulan la suerte de varas ante moribundos.
No creo yo que sea ésta la manera de ver la fiesta que tienen actualmente las figuras ni los taurinos aquí. Aquéllas, actualmente, sólo buscan su comodidad, lo fácil, toros que no les creen problemas y eso, que podría ser hasta disculpable a veces, al tener que prodigarse casi a diario debido a sus numerosos contratos, no les exime de que para demostrar lo que son, es decir figuras, al menos unas cuantas tardes y en plazas importantes deberían apuntarse a torear esos encastes que no quieren ni ver y que los dejan para otros más modestos, que tienen que salir a jugársela cada tarde y por salarios mucho menores. Esos toreros que este año, en muchas plazas francesas, han demostrado con sus triunfos la verdad del toreo cuando hay un toro toro en la arena, casos de Fernando Robleño y Javier Castaño, por ejemplo. Y por contra, los aficionados franceses han rechazado recientemente a ciertas figuras, que se han aliviado buscando un toro bobalicón, sin fuerzas, que perdía la vertical a cada paso, simulando la suerte de varas para mantenerlo en pie como simples y vulgares enfermeros, como suelen hacer aquí. Y por eso, El Juli, máximo exponente y cabeza visible del escalafón, al igual que algunos otros de sus compañeros del grupo especial, se ha enfadado por algunas de las críticas recibidas últimamente, tras una mala actuación en Francia y con toros impropios de lo que debe exigirse a una figura como él, arremetiendo contra todos y especialmente contra André Viard, un ex-matador francés que no tuvo mucha fortuna, pero que mantuvo siempre su dignidad torera, ahora metido a crítico y escritor taurino, en la que, tras declararse admirador suyo, le echa en cara su falta de implicación en lo que la fiesta debe tener de verdad, el toro, que es lo que van buscando en Francia.
Pero aún es más gracioso escuchar a cierto político, nominado digitalmente por el actual ministro de Cultura como presidente de la nueva Comisión de Asuntos Taurinos para arreglar los problemas de la fiesta, creando un plan de fomento y protección de la Tauromaquia, decir que “los franceses no nos pueden dar lecciones” ¿Sabe usted de qué habla? ¿Está usted seguro de lo que dice? Pues nosotros le decimos que arreglar esto es muy sencillo, tal como intentan hacer en Francia. Que salga el toro toro (el que aguante las varas de rigor, no los picotazos simulados) y que las figuras lo toreen o al menos lo intenten. Y también incluímos aquí al fenómeno o “Mesías” José Tomás. Así ha sido siempre. Y el que no sea capaz, ya sabe, a casita. Pero basta ya de mentiras.


Fuente: La Voz de la Afición. Boletín de la Asociación El Toro de Madrid. Nº 41, Octubre de 2012.

sábado, noviembre 03, 2012

DECÁLOGO DE PROBLEMAS POR LOS QUE ATRAVIESA LA FIESTA ACTUAL


A continuación transcribimos un artículo  aparecido en el Boletín  "La Voz de la Afición", órgano de expresión de la Asociación el Toro de Madrid, en el cual se resumen los principales problemas que aquejan a la fiesta de los toros,  que la están convirtiendo en un espectáculo carente de todo interés,  en el que los únicos que pierden son los AFICIONADOS y EL TORO.
Artículo que suscribimos completamente, por ser de aplicación a la realidad peruana, y que ojalá sirva para que algunos despistados peruanos recapaciten y entiendan la gravedad del problema.
Los graves problemas actuales de la fiesta
Recientemente desde un importante medio de comunicación se solicitó a nuestra Asociación una visión general del estado actual de las corridas de toros y se nos hicieron una serie de preguntas sobre los gravísimos problemas que tiene la fiesta actual. Nuestra vicepresidenta elaboró un Decálogo de los mismos, que son los que la están llevando poco a poco a su muerte y posiblemente a su desaparición en un futuro no muy lejano y que se describen a continuación:

          1o)  La pérdida de casta, fuerza y bravura de los toros; es el principal mal de la fiesta y origen de la mayoría de los problemas: no hay emoción en el ruedo, se ha perdido el sentido de la lidia, los ganaderos crían ejemplares no buscando la bravura y la conservación de la casta sino el animal dócil, suave, sin peligro, que resista faenas largas y no causen ningún problema al torero.
         2o)  En consecuencia, la eliminación comercial y de los circuitos taurinos de ganaderías y encastes de los llamados “duros”, con la consiguiente pérdida de variedad de toros y el dominio del “monoencaste” comercial derivado la mayoría de la sangre Domecq. Así la fiesta pierde riqueza y variedad ganadera y sobre todo un patrimonio cultural tan importante como es el verdadero toro de lidia, razón ésta fundamental si queremos defender la legitimidad ecológica de la fiesta.

3o) La crisis total de la suerte de varas; prácticamente no se ejecuta, se hace mal, privando al aficionado de una de las suertes más esenciales de la lidia, con el beneplácito de toreros y pre- sidentes. Sobre todo, los toros que torean las figuras son incapaces de aguantar un mínimo de dos puyazos en regla, simulando así la suerte. Y lo malo es que esta práctica se va extendiendo al resto del escalafón y en la mayoría de plazas.


4o) En esta situación, sin la presencia en plena integridad y bravura de su verdadero protagonista, el toro, la fiesta ha llegado a ser un simulacro de lo que debe ser: los toreros no saben lidiar, solo dar pases a animalitos descastados, eso sí, componiendo la figura pero sin dominio y sin aplicar las auténticas reglas del toreo. El destoreo moderno superficial y sin hondura llena las plazas, mientras las faenas se hacen largas y tediosas, simulando el toreo de verdad.

    
           5o) La ignorancia de la mayoría del público que va a la plaza, triunfalista y aplaudidor, que se deja llevar por el poder mediático de los toreros pero no saben valorar sus méritos y esto nos lleva a un triunfalismo orejil que está desprestigiando a la fiesta, apoyado por presidentes benévolos. Vale todo, cualquier cosa, faenas aburridas y ventajistas, bajonazos a la hora de matar... para dar la oreja.

6o) La falta de respeto y desprecio del taurinismo a los aficionados; no se escuchan sus exigencias a las que tildan de catastrofistas, cuando son los pocos que de verdad creen que la fiesta necesita una regeneración que pase por su vuelta a los valores de seriedad, emoción de respeto al toro y a las reglas esenciales del toreo.


7o) La politización y manipulación de la fiesta; por supuesto se ha hecho en Cataluña, pero también en otras Comunidades utilizando la fiesta como elemento nacionalista de signo contra- rio. Las corridas de toros deben defenderse solas, ganándose el respeto de la sociedad y son los estamentos taurinos los más responsables ante esta crisis; han matado a la “gallina de los huevos de oro” en momentos de euforia, cargándose el prestigio y por lo tanto el interés de los jóvenes por acercarse a ella y alejando a los viejos aficionados.


8o) El vacío de las plazas, no sólo por la crisis económica sino también por el rechazo a un espectáculo que se ha ido vaciando de emoción y ha caído en la monotonía más aburrida. En cambio espectáculos de encierros y recortes, mucho más emocionantes, están en auge.


9o)  El alejamiento de la fiesta del mundo de la cultura española, distanciándose de intelectuales y artistas, salvo muy contadas excepciones. No creemos que su integración oficial en el Ministerio de Educación y Cultura salve este divorcio, muy preocupante y de consecuencias nefastas, tanto culturales como taurinas.

       
      10o) Salvo muy pocos, los críticos taurinos adolecen de servilismo hacia toreros y empresarios, sin hacer una profunda crítica y verdadera pedagogía de la fiesta de verdad sino, más bien, obe- decer a sus propios intereses económicos.
Dentro de nuestra modestia y con nuestros limitados medios, los miembros de esta Asociación seguiremos luchando hasta la extenuación contra estos males y sus causantes, con protestas o lo que sea. Es lo único que nos queda, la insumisión. No podemos resignarnos a la “muerte dulce” de la emoción en las corridas de toros, algo que algunos de los que viven de esto o lo manejan a su antojo quieren imponernos a los aficionados que pagamos.
Asociación El Toro de Madrid.

Fuente: La Voz de la Afición. Boletín de la Asociación El Toro de Madrid. Nº 40, mayo de 2012.

martes, noviembre 15, 2011

LOS ESCOLARES DE DON JOSÉ

Entrevista a un ganadero: José Escolar Gil

DON JOSÉ ESCOLAR GIL, un ganadero diferente, amable, hábil conversador, campechano y que sabe lo que se trae entre manos, lleva 30 años(1981-2011) criando toros con casta. Hijo y nieto de ganaderos, hace balance de todos estos años durante los cuales ha cosechado numerosos éxitos; pese a que algunos se empeñan en meterse con sus toros porque no son fáciles, siempre ha contado con el apoyo de la afición tanto española como francesa; son famosas dos frases suyas que dejan clara su filosofía como ganadero y aficionado:
“si un toro sale bueno pues a torear y si sale malo a correr todo el mundo”
“no busco lo bello, busco la verdad, si lo bello viene pues que venga”
P. Don José ¿está usted contento, ahora que han pasado treinta años desde que compró aquellas 20 vacas y un semental que dieron origen a su ganadería?
R. La verdad es que sí, compré ese ganado a un señor de Móstoles llamado Felino Fernández, era el encaste que yo quería y que me gustaba, hasta que no lo tuve en mis manos no me independice de mi familia. Este encaste (Albaserrada - Buendía) es complicado pero a mi me gusta y a muchos aficionados también y me ha dado muchas alegrías.
P. Entonces, ¿el balance es positivo?
R. Sí, me han dado muchos premios, la afición me quiere y yo creo que puedo estar satisfecho con el trabajo realizado.
P.¿Nunca pensó en cambiar de encaste, teniendo en cuenta que su cuñado Domingo Hernández tiene Domecq?
R.No, nunca, incluso aun teniendo oportunidad de comprar-lo barato, lo que tengo es lo que me gusta.
P. Al principio ¿Victorino le tenia celos?
R. Un poco sí, ellos decían que esas vacas no habían sido suyas; pero bueno siempre nos hemos llevado bien, aunque es verdad que al principio les costaba reconocer que otra persona que no fueran ellos tuviera lo mismo, está comprobado que ese ganado fue de Leopoldo Picazo.
P.¿Sus toros muerden?
R. Pues no, no han matado a nadie y  si mi memoria no me falla no recuerdo cornadas graves, mis toros avisan antes de coger, el que sale bueno se le torea y si es difícil se lidia y otro día será.
P. Por supuesto que sus toros se pueden torear...
R. Claro que sí, ahí están los triunfos de muchos toreros, los premios no los regalan ni en Francia ni en España, si algún toro sale difícil ahí esta el torero para solucionar el problema, tiene que haber emoción y el toro tiene que ser fiero,esa es mi opinión.
P. A mitad de los años 80 introdujo reses de procedencia Buendía.
R. Sí, tenía una ganadería corta y a veces no podía atender los pedidos, lo de Paco Camino lo tenía al lado, es lo mas parecido a lo mío, conocía al mayoral Antonio Saavedra y me traje un semental y unas cuantas vacas;  primero lo llevaba por separado, pero luego lo crucé, los sementales van más por lo de Albaserrada, dan más tamaño y motor, las vacas las voy aprobando.
P. Francia es muy importante para usted, pero no hay que olvidarse de Madrid.
R. Madrid es Madrid, a mí en Francia me quieren mucho pero me tratan bien en todos los sitios, llevo muchos años lidiando en San Isidro y antes a principio de temporada con Manolo Chopera; en Francia quieren un toro duro de patas, que vaya al caballo, les gusta mucho la suerte de varas.
P. ¿A veces los ganaderos se sienten solos?
R. Puede que sí, cuando las cosas salen mal nadie se acuerda del ganadero, este San Isidro me llamaron algunos aficionados tras las criticas de algunos periodistas, que se pasaron de la raya; me salen dos toros buenos y de salida me aplauden a tres y ponen a parir la corrida, ellos sabrán por qué, tengo ilusión por los aficionados y por eso sigo con este encaste, yo no me debo a los periodistas, me debo a la afición que es la que pide mis toros y si Dios quiere voy a seguir lidiando en Madrid porque lo piden los que pagan. A la hora del triunfo se lo ponen mas difícil a los ganaderos que a los toreros.
P. Una corrida completa en Madrid ¿cuesta trabajo conseguirla?
R. Es difícil, a mi me dieron un premio en 2001 a la corrida mas completa, luego me han salido toros buenos sueltos; en Madrid tienen que coincidir muchas cosas, el trapío y que sean de buena nota y no siempre salen como uno quiere.
P. Entonces la corrida de Madrid, ¿la elige más por tamaño que por nota?
R. Hombre dicho así literalmente no, pero si que es verdad que miro más el trapío que la nota de los toros, si eligiera solo la nota a muchos no me los pasarían, llevo los más fuertes y si tienen buena nota mejor, hay que cuidar la presentación en una plaza como Madrid.
P. ¿Qué opina de la variedad de encastes?
R. Pienso que debería de haber más variedad de encastes, pero la fiesta está en poder de los toreros, de las figuras y exigen su tipo de toro y los demás a sufrir y padecer, es muy difícil subsistir. Si no fuera gracias a Francia, sólo con Madrid y alguna plaza más yo no podría mantenerme y esto, así visto, no tiene solución.
P. ¿Qué opina de los saneamientos y las Normativas Europeas en torno a estos temas?
R. La verdad es que es un poco molesto todo esto, yo tengo la ganadería sana y este año por culpa de un falso positivo de una vaca casi me fastidian, no pude ir a Vic y al final se solucionó  y me devolvieron la carta verde, me gustaría saber para qué están las vacunas, digo yo.
P. ¿Y qué me dice de las fundas?
R. Bueno, a mi me va bien;  utreros están tan bonitos en el campo, pero faltando seis meses para lidiarlos se las ponemos pues empiezan las peleas y las cornadas y ya digo me va bien y además salen más astifinos que nunca.
P. Los aficionados pintamos poco en España, en Francia es diferente ¿Qué opina de esto?
R. Aquí somos pocos los que defendemos el toro fiero y encastado, que es el pilar de la fiesta, por lo menos para mi; yo sé que mi corrida de San Isidro fue dura, pero mucha gente me para por la calle y me dice que mis toros le gustan; algún periodista de medios oficiales me sacudió, pero eso no me quita el sueño aunque me doliera. Cuando me sale una corrida como la de Céret este año, a ver dónde estaban los periodistas ésos, muchos de mis toros se dejan torear, no me lo invento yo.
P. A los que nos gusta su ganadería, nos acusan de que queremos que sus toros cojan a los toreros
R. ¿Quién dice esa tontería? Yo tengo un torero en mi casa, el padre de mis nietos, no creo que nadie quiera eso, lo que sí es verdad es que en la fiesta tiene que haber emoción, la persona que esté abajo en el ruedo con el toro tiene que ser diferente, si fuera al contrario entonces cualquiera podría ponerse, la sangre esta ahí y el riesgo también.
P. ¿Cómo ve el futuro?
R. Tengo cuatro hijas que son muy aficionadas, les gusta la ganadería y mis toros, pero para cuidar del campo tengo que ir ya poco a poco metiendo el gusanillo a mi nieto, el hijo de “El Fundi”, ya monta a caballo muy bien, vamos a ver. Él dice que los toros más bravos son  los de SU LALO, o sea, vamos por buen camino.
Gracias por su amabilidad y que los “Escolares” sigan en la fiesta por mucho tiempo.
A vosotros por vuestro apoyo y a seguir bien todo el mundo.
Finca “Monte Valdetiétar”, Lanzahita (Ávila) Julio-2011
Javier Salamanca: Aficionado y miembro de la Asociación El Toro de Madrid
Fuente: LA VOZ DELA AFICIÓN, n° 39, octubre de 2011, Boletín de la Asociación El Toro de Madrid  .

viernes, noviembre 04, 2011

LA "CRÍTICA" TAURINA

Como aficionado taurino y seguidor de toda la prensa escrita a mi alcance dedicada a este mundo de los toros, cada vez termino más convencido de lo aburrida que resulta y lo poco que tiene de interesante. Casi toda esta prensa es estrictamente informativa. Me estoy refiriendo a la prensa taurina de diarios de tirada nacional en la que, se supone, escriben los periodistas que más saben de este tema. Echo de menos a esos profesionales de no hace mucho que además de informar se atrevían a criticar; todos los aficionados les conocíamos como críticos taurinos. Hacían críticas graciosas y jocosas de cómo estaban cada tarde todos los participantes en las plazas más importantes y de todas sus suertes. Quién no recuerda a “Clarito” (le leía en sus últimos años) y algunos otros. Más recientes “Zabala Padre”, Navalón y Joaquín Vidal, entre otros muchos. Eran Informadores que analizaban, criticaban y como humanos, algunas veces, se equivocaban. ¿Quién no se acuerda de los “dimes y diretes” entre ciertos toreros y algunos de estos periodistas? Estos profesionales citados que me han venido a la mente mientras escribo estas líneas, son un claro ejemplo de lo que era la información taurina de no hace mucho. Cada uno se expresaba a su manera y los lectores podíamos incluso adivinar parte de su personalidad.¡Se mojaban, sabían ganarse a los lectores!.

En los tiempos actuales, los informadores casi no se diferencian unos de otros; parece que se copian, son rutinarios, anodinos y como digo, hasta resultan aburridos. Solo ensalzan siempre a los mismos, precisamente los del G10, (grupo de diez figuras que todos conocemos). Solamente cambian los calificativos pero siempre son de alabanza: sublime, magistral, poderoso, etc. cuando creen que están bien; pero si no lo están, no se mojan, ni se atreven a dar su opinión. Y no lo entiendo, pues son aficionados que saben de esto; echo de menos su opinión rigurosa. En cambio, con las figuras que están en puestos más bajos del escalafón, los halagos son más someros y las líneas más cortas. De esta manera los aficionados que no vemos el festejo no podemos sacar ninguna conclusión de cómo ha sido la tarde. Del comportamiento de las cuadrillas - y sobre todo de los picadores – pasan de largo. Con echar la culpa a lo malo que ha sido el toro se justifican, sin comentar nada de cómo ha sido lidiado el toro. Las” figuras”.del toreo y del periodismo van de la mano y “comulgan” juntos. Estos dos colectivos, a veces incluso, se ponen de acuerdo para criticar a los aficionados. No deja de ser crítica y menos es nada. Lo mismo ocurre con los carteles de las ferias importantes, se conforman con todo, no opinan. Todas las combinaciones les agradan, no dicen nada de las ganaderías, porqué se eligen unas u otras según sean para las figuras o les toquen a otros toreros que aspiren a serlo, ayudando de este modo a que el círculo de figuras permanezca más cerrado de lo que está actualmente. Igualmente, no critican que algunas ganaderías repitan y repitan en las ferias sin ningún merecimiento.

Sobre otros tipos de prensa, poco puedo comentar. La información de TV al ser única no es comparable. Creo que sigue la misma línea pero como existen imágenes, es otra cosa. También es verdad que las imágenes son muy elegidas. En Radio, hay cada vez menos y a horas más incómodas. En las Webs taurinas, casi todos los que informan son periodistas jóvenes y hay que darles un voto de confianza; esperemos que sean más completos. En todas las tertulias taurinas siempre, y por muy de acuerdo en que estemos los tertulianos, existen diferencias. En las crónicas de ustedes que tengo la oportunidad de leer casi a diario, saco la conclusión que todos han visto la “misma corrida” y desde idéntica localidad. (Cuando varios aficionados discrepan se dice que cada uno ha visto un festejo distinto). Esto no deja de ser una opinión muy personal de un aficionado, pero muy compartida con otros muchos que consideramos que hoy la CRÍTICA y los CRÍTICOS rigurosos, han pasado a ser solamente un recuerdo. Y no muy lejano.

Señores profesionales de Prensa Taurina: critiquen un poco, no tapen muchas cosas que no son justificables y que ven más que nadie. Así los aficionados que leemos estos diarios estaremos bien informados y podremos defender mejor las corridas de toros, que es lo que más nos gusta. Todos unidos, LA FIESTA LO NECESITA ¡MÓJENSE!


José Ricardo Carrasco
Aficionado y miembro de la
Asociación El Toro de Madrid
La Voz de la Afición”, N°39, Otoño de 2011

domingo, julio 03, 2011

PRUEBA DE LA BRAVURA EN INMINENTE PELIGRO

"El picador es protagonista principal en la Fiesta; a su cargo está una de las más bellas suertes.El picador debe ser un buen jinete, caer bien al caballo, procurar caer poco a tierra, corregir los defectos que el toro pueda tener..No barrenar, no hacer la "carioca", no dejar enhebrada la vara, no....
Para "usté" la "jaca" amigo!!!...


Adios suerte de varas, adios, y...¡qué aburrimiento!
19 Junio 2011
Escrito por Paco Ruiz.
Asociación E l Toro de Madrid.

"Se acabó la suerte de varas. Y si no vean: su finalidad es mermar la fuerza del toro y ahormar su cabeza. El toro, debe tras ponerle en suerte, estar parado, quieto frente al caballo del picador, de forma que pueda demostrar su bravura al decidirse a acometerle sabiendo qué hace, incluso en los siguientes y subsiguientes puyazos, después de conocer el castigo del picador.

¡Qué ignorancia cuando se pide que al primer puyazo se coloque al toro de largo!. Al toro se le pone de cerca a lejos, puyazo tras puyazo, para que se entere del castigo y demuestre su bravura.
Hay que saber que la suerte de picar consta de tres tiempos: cite, reunión y salida.

El cite se consigue moviendo al caballo hacia adelante y atrás (hay que se ser jinete para ello, cosa que los piqueros actuales solo hacen montándose, sin más, en un caballo, en muchos casos jamelgo) y hasta llamando al toro con la voz del picador.

Cuando el toro acomete al caballo y llega a jurisdicción, ahí está la reunión, el picador debe colocar la puya en el cerviguillo para ahormarle la cabeza, cargar la fuerza de su brazo sobre el palo y dar salida al toro por la derecha, sacando al caballo por la izquierda. Ultimo tiempo de la suerte.

Nada de ello se hace ahora. Ni se pica en lo alto del morrillo, habiéndolo llamado en condiciones y ni se da salida al toro.

Toda la suerte, dice el Reglamento Taurino (de la Plaza de Las Ventas de Madrid), se hará donde el lidiador lo estime oportuno, pero el sitio adecuado para apreciar la bravura del toro será en el extremo opuesto de la salida de chiqueros (en Las Ventas, tendido 8, pegado al 7). También, si se quiere, aparte de pequeñas minucias establecidas en el Reglamento, como que el picador cuidará que el caballo lleve tapado sólo su ojo derecho (claro, que si de ello tampoco cuida el Sr. Presidente de la corrida no lo va a hacer el picador por la cuenta que le trae) y que los lidiadores de a pié se vayan por la derecha del caballo. Pues ahora vean lo que pasó en nuestra corrida con el descontrol más absoluto de matadores y subalternos.

Primer toro: primer puyazo: no se agarra mal el piquero, la verdad. Segundo encuentro: esto ya es picotazo y además a la grupa del caballo.

Segundo toro: penoso; cada peón por su lado y no digamos el tercero (peón se entiende) con lo que el animal se lleva un picotazo por el picador que hace puerta en terrenos del tendido 4, saliendo suelto, otro picotazo por el picador de tanda en el tendido 2 y finalmente otro picotazo en el 8 y ¡se acaba la suerte!.

Tercer toro: aprieta bien en un puyazo en terrenos del tendido 9 y después un picotazo casi en el 10.

Y para no aburrir más a mis lectores; en los sucesivos toros, puyazo trasero en el 8, picotazo en el 10, puyazo trasero en el 1, picotazo en el 4 y dos puyazos en el 10. A modo de resumen.

Vayamos con los de a pié: el mejor toro de la tarde se lo llevó David Mora que lo brindó al público. Después del simbólico castigo (tres picotazos en varas) logra, francamente, cinco buenos derechazos en el centro de la plaza, una segunda serie, peor, apretando a correr en ocasiones, otra tercera serie aceptable, con la izquierda cinco naturales vulgarotes y para finalizar otra tanda de derechazos que...vaya.

El toro aguantó por el escaso castigo y lo pudo torear sin excesivas dificultades, poniendo en ocasiones temple y largura el diestro que acabó con una extraordinaria estocada.

Le valió la faena una oreja en mi opinión inmerecida. Me explico. Hay una expresión, pienso que tópica, que una buena estocada merece una oreja. Expresión acuñada a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el toreo era una preparación a la muerte del toro, muerte que constituía la suerte suprema, la estocada. Hoy la fiesta ha cambiado y la suerte de matar (fundamental) creo debe entenderse como la culminación de una gran faena en todos los sentidos (se incluye toreo de capa y muleta) y por tanto el trofeo. Este no fue el caso de David Mora con todos mis respetos. El resto de la corrida, cinco toros más, pues eso, sopor y aburrimiento como decía al principio.

David Mora en su segundo, Serafín Marín y Oliva Soto en sus oponentes, aparte de toros por los suelos, toreo perfilero, naturales con el compás cambiado en que el toro va por un lado y el torero por otro, mil derechazos acompañando el viaje en unos casos, en otros acelerados, poco mando, algún que otro enganchón, estocadas caídas y al fin…nada. Como anécdota puedo decirles que hubo un toro que entre las escandalosas voces del diestro, jaleándose su faena al final de cada serie y las de sus peones (tenor él, barítonos ellos) mientras que se le obligaba a humillar para el descabello, acabó sordo antes que muerto.

No quiero acabar sin también decir que se está perdiendo la liturgia en los toros. Se define la liturgia como el orden y la forma en que se deben llevar a cabo las cosas.

Mi querido Oliva Soto, según la liturgia, brinde el toro al público, deje caer la montera en el ruedo como se ha hecho siempre y no se desplace a continuación al callejón para dejársela al ayuda y volver después a la cara del toro. ¡Qué cosa tan fea!.

lunes, abril 11, 2011

"RIBETE", de Celestino Cuadri

Toro más completo de la temporada 2010 lidiado en Las Ventas, el toro de la ganadería de Celestino Cuadri, de nombre Ribete, Nº 45, castaño, 597 kg, nacido el 12/05 lidiado en 5º lugar el día 23 de mayo de 2010.
Fuente:

martes, marzo 29, 2011

"Las Figuras y los Presidentes"

                        

Escrito por Roberto García Yuste.
“Deseo un espectáculo más libre en el que el presidente no tuviese tanto peso en las decisiones y sí el torero, que es el protagonista y, por tanto, debe ser el responsable”. Comentario ridículo de quien se cree máxima figura actual, Julián López Escobar “EL JULI”, en el epílogo final de las Jornadas sobre Tauromaquia organizadas por la Junta de Andalucía y la Asociación Taurina Parlamentaria en la Real Maestranza de Sevilla.

¿Para esto se quiere pasar la Fiesta a cultura? No me entra en la cabeza cómo una “figura” puede meter tanto la pata y perder los papeles. Ya sabemos que El Juli no es un torero para aficionados, sí un torero para el público festivalero y sin percepciones críticas que pasen por alto su concepto artístico, consistente en el desplazamiento de la embestida a que somete a los toros, a lo que nos tiene acostumbrados y siempre con la “pata-atrás”; al “julipié”, saltito feo que realiza a la hora de matar y que tan resultado efectivo le da; a sus tejemanejes en sorteos, ganaderías, vetos a compañeros, composición de carteles y más jugarretas de este personaje, que suponen un FRAUDE para la Fiesta, acompañado siempre y consentido el visto bueno de su apoderado y de su padre, para este dolo y repartirse así las ganancias. Y más fechorías podrán hacer si están unidos los presidentes, los toreros, los empresarios y los ganaderos. Ahí si van de la mano, pero para exigir responsabilidades y buscar la rigurosidad, la pureza, la transparencia, la integridad y lo bueno para el espectáculo y beneficiar al aficionado cada uno va a su particular interés, quedando perjudicado el de siempre, el que mantiene vivo esto, el que paga.

A un aficionado le llega el colmo de que un torero solo quiera ser el único protagonista y el responsable, cuando de verdad el único protagonista en este mundo taurino debe ser EL TORO el que debe mantener la Fiesta, con su integridad, su casta y su bravura. Este torero se preocupa más de su imagen que de la recuperación de la casta en el campo bravo.

Por otra parte, “no se quiere que la fiesta siga en Interior porque en Cultura estará más protegida”. Esto alegan los del G-10, con Julián como uno de los cabecillas que lo tienen en mente entre otras cosas y es uno de sus objetivos más claros: que los presidentes no sean policías ni pertenezcan al Ministerio del Interior. Eso es lo que buscan porque les molestan y estorban. Y ¿por qué les molesta? Porque cuando torean estas “figurillas” siempre hay “baile de corrales”, debido al mangoneo que se traen sus apoderados, sobre todo dos, Roberto Domínguez y Curro Vázquez, que tanto daño están haciendo a la Fiesta. Les molestan porque en algunas plazas aún se sigue manteniendo un mínimo de exigencia de trapío en los toros. El “maestro” Ponce afirmó medio llorando que “en la actualidad todas las plazas quieren ahora el toro de Bilbao o Pamplona”. A uno le hace gracia escuchar esto, quizá los toreros quieran en todas las plazas el toro de Vistalegre (para el aficionado “el palacio de las chotas”) o el de Benidorm…Les molestan los presidentes porque de vez en cuando en el palco hay alguien exigente y riguroso que no se deja influir por la presión del torero ni por el público orejero. “Los presidentes deberían respetar las decisiones del público. Lo que al público le gusta, no lo que le guste a él. Si el público quiere algo no entiendo por qué el presidente tiene que enfadarlo. ¿Quién castiga al presidente cuando se equivoca?”, “coletilla” de El Juli, al que hay que recordar que todas las temporadas se cesa a algún presidente o delegados que cumplen o no con su trabajo, bien porque sea demasiado riguroso y perjudique intereses a la televisión y a la empresa y no hayan concedido alguna oreja - quizá inmerecida - o porque no hayan hecho el favor de moda de indultar un “torillo” de un ganadero amigo del torero. Igualmente se ha cesado a algún presidente por ser demasiado “fácil” y no mantener el nivel de exigencia que la plaza y la afición requería...

Así que, si se castiga a los presidentes, ¿quién te castiga a ti, Juli?, cuando haces el destoreo, cuando abusas del pico, cuando te colocas fuera de cacho, cuando toreas toros “desmochados”, cuando recetas un bajonazo, cuando incumples el reglamento y solicitas el “no sorteo” en la primera plaza del mundo para “traerte el toro debajo del brazo”. ¿Quién te ha castigado?

Estos toreros actuales quieren que los presidentes sean “taurinillos”disfrazados de aficionados, para que consientan las pretensiones de los espadas de turno y así se convierta en un espectáculo más libre, que es lo que pretenden. Imagínense si los toreros tuvieran más peso en las decisiones, cómo serían los reconocimientos ¿Cuántos toros se rechazarían? Enrique Ponce afirma que “desgraciadamente la gente se está acostumbrando a que se rechacen entre tres o cuatro toros y es una pena”. Estoy de acuerdo con él, claro que es una pena que los días que torean las “figuritas de turno” exista el “baile de corrales” y no pasen el reconocimiento varios toros. Pero no lo pasan no por exceso de trapío sino porque lo que sus veedores y apoderados han solicitado a la empresa bajo el trágala del ganadero son “birrias” impresentables, muchos de ellos jamás deberían saltar a un ruedo para estos toreros de primer nivel en plazas de cierta categoría.

Si consentimos lo que estos señores pretenden hacer a la Fiesta sería el fin del espectáculo, pues por ellos los toros no serían toros, serían borregos, serían animales descastados con excesiva nobleza y dulzura, rozando la invalidez, sin trapío y sin seriedad. Olvidándose de la casta no se haría el toreo puro, en redondo, sino que sería el toreo del alivio, el de torear en línea recta, el de echar la “pata p'atrás” para desplazar la embestida del toro lo máximo posible. Y finalmente matar de cualquier manera y que los aficionados críticos y exigentes dejaran de acudir a las plazas, que el tendido 7 de Madrid desapareciera y en su lugar fuese un público “orejista” con su “moquero” predispuesto y que no protestara, para que el “presi” o “colegui” del torero de turno le otorgase los máximos trofeos, que la televisión y la crítica pasase todo por alto y así todos tan contentos.

¿Esto es lo que quieren? ¿Para esto se quiere pasar a Cultura? Como aficionado estoy indignado con el G-10, con la Mesa del Toro, con todos estos “taurinillos de mierda” que dicen promover la afición y defender la Fiesta y lo único que de verdad buscan es ser más dueños de su futuro y de su imagen, hacerse más ricos sin importarle lo más mínimo los demás, entre ellos el AFICIONADO, el único “profesional del mundo del toro” que cumple con su obligación, pues pasa por taquilla y tiene el derecho a exigir un espectáculo íntegro, denunciando el fraude y actitudes como las de estas “figurillas” que tanto daño han hecho en los sentimientos de los aficionados, a los que una vez más - y ahora no en la plaza - vuelven a defraudar.

Para terminar quería recordar una frase que todos hemos oído, para que cada uno recapacite: “el enemigo de la Fiesta no está fuera, está dentro”. Demos pues un grito a la esperanza: “Aficionados, defendamos nuestra Fiesta porque para eso estamos solos”.