EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

domingo, marzo 25, 2012

PLAZA DE TOROS DE AZPEITIA


Al igual que en Eibar, en Azpeitia es harto conocido el pasado taurino que tan fuertemente liga al toro con la villa.
Tras incontables años celebrando sus festejos taurinos en la plaza mayor de la localidad, el 31 de julio de 1903, festividad de San Ignacio, Azpeitia inaugura su plaza. En principio se contaba con la presencia de Castos Jaureguibeitia “Cocherito de Bilbao”, que igualmente inaugurara la plaza de toros de Eibar, para estoquear reses navarras de Cecilia Montoya. La mala suerte quiso que “Cocherito de Bilbao” fuese herido días antes, por lo que, finalmente, el cartel inaugural fue remendado con la sustitución del mentado Cocherito por Eduardo Leal “Llaverito”.
En los primeros años de vida del coso taurino era el propio ayuntamiento quien organizaba los festejos taurinos, comenzando ya una tradición que jamás se desligará al pueblo de Azpeitia.
El pueblo encontraba en su coso taurino el perfecto lugar para combinar sus dos aficiones más marcadas: los toros y el deporte rural. No era extraño el programar festejos mixtos compuestos por la lidia ordinaria de toros seguido de desafíos de deporte rural.
Muchos fueron los toreros vascos que, en los primeros años de vida de la plaza azpeitiarra , actuasen en la misma, prueba de ello son las brillantes tardes protagonizadas por toreros como “Cocherito de Bilbao”, Zacarías Lecumberri, Ale, “Pedrucho de Eibar” o Martín Agüero, que aportaban el sabor local acartelándose junto a los matadores de la época.

La plaza de Azpeitia se habría paso poco a poco, principalmente, porque la afición local era la primero en poner toda su ilusión y empeño para que las fiestas de San Ignacio fuesen contando, cada vez, con mayor número de figuras y festejos.
La plaza se forjaba a fuerza de afición y nadie en Azpetia escatimaba el más mínimo esfuerzo para seguir trabajando por un coso que al paso del tiempo iba adquiriendo relevancia.

Azpeitia siempre contó con la presencia de numerosas figuras, pero el marcado carácter de la afición no dejaba de lado al principal protagonista de la fiesta: el toro. Hubo años en los que se apostó descaradamente por un carácter más torista, prueba de ello es que, con enorme diferencia, las dos ganaderías más admiradas y que más veces lidiaron en el coso azpeitiarra fueron las de Isaísas y Tulio Vázquez y José Escolar.
El derribo de la plaza donostiarra de El Chofre tuvo consecuencias lamentables para la afición guipuzcoana, que, como no, encontró un sin par alivio en Azpetia, lugar de peregrinaje de muchos aficionados donostiarras que, durante muchos años no han dejado de acudir a la cita iñaxiotarra. Azpeitia se convertía en un perfecto sustituto del añorado Chofre y quizá por eso se comenzó a pensar en una feria que reuniese al mayor número de figuras posibles.

En el año 82 se crea la comisión taurina de Azpetia, que junto con el ayuntamiento, se encargará hasta el día de hoy, de organizar su feria.
Plaza de marcada personalidad y de tradiciones arraigadas (como el zortziko que cada tarde a la muerte del tercer toro se interpreta) cuenta con el cariño de un pueblo que durante todos los días del año tiene una mirada de complicidad con esa parte de su historia que es la plaza de toros. 
Zorionak.

Eneko Andueza.

Fuente  www.elchofre.com



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