EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

domingo, enero 11, 2015

SOBRE LA NUEVA TEORÍA TOURÓMACA O TAMBIÉN LLAMADA INCORPOREA

"DE TAUROMAQUIAS Y ... OTROS CAMELOS" 
"Últimamente, estamos asistiendo a un fenómeno curioso que, al menos a mi, me provoca perplejidad y asombro. La llamada crítica especializada y los profesionales del taurinismo se han lanzado a proclamar las excelencias de ciertas figuras con tal brío que, a más de uno, les parece urgente la necesidad de definir en sesudos tratados taurómacos sus novedosas maneras de torear. No es algo de hoy; la Tauromaquia, es decir, el toreo a pié, ha ido formulándose a lo largo de su historia a través de varios, y muy buenos, libros que han recogido las formas, normas, reglas y arcanos consejos de los grandes maestros que los quisieron transmitir a las generaciones futuras. Fueron los mismos toreros, o admiradores de su entorno, quienes llevaron al papel la esencia y la pureza del ritual en el que descansa la fiesta de los toros. En todos ellos, a pesar de sus diferencias, existe un substrato normativo común heredado de unos a otros: el torero debe conocer todo lo relativo al toro; las querencias, saber adaptarse a sus cambios de comportamiento durante la corrida, pues es el protagonista indiscutible del espectáculo. Debe tener fuerza, trapío, edad y casta, porque sin esas condiciones no hay una verdadera lidia. Además, contienen la explicación de los tiempos, tercios, terrenos y una detallada enumeración de pases y recursos fundamentales para el buen desarrollo de la corrida. De manera más o menos pormenorizada, cada tratado viene a ser un compendio enriquecido de los anteriores. El mandamiento académico de "limpia, fija y da esplendor" podría ser la frase justificativa de su existencia, a la que añadiría "mantener tradición y esencia".
Aunque son muchos, citaré algunos de los más clásicos e imprescindibles: a finales del siglo XVIII se publicó la anónima Cartilla de reglas de torear a pié de la Biblioteca de Osuna, en 1778 se editaron las normas de José Daza y un año después apareció el Arte de torear a pié y a caballo, Tauromaquia de José Delgado, Pepe Hillo. Que esas obras fueron conocidas, sus reglas llevadas a la práctica en los ruedos y estudiadas en las escuelas de tauromaquia de la época, está fuera de toda duda. La autenticidad y la tradición seguirían enriqueciéndose con la aparición en 1836 de la Tauromaquia Completa de Francisco Montes, maestro que aportó un nuevo clasicismo y dejó escrita la fundamentación formal y estética del toreo; su influencia será decisiva para los tratados que aparecerán en lo sucesivo como “El lidiador perfecto”, inspirado por el “Chiclanero”, “El Manual de Tauromaquia” de Sánchez Lozano, la Tauromaquia de Vázquez bajo la dirección e inspiración de “Guerrita” etc. Otros ejemplos importantes son las tauromaquias de Mazzantini, Bombita, Sánchez Neira, Corrochano, José María de Cossío, Domingo Ortega...Gracias a ellas se ha mantenido la esencia y la pureza del arte de torear.
Sin embargo, en los tiempos que corren y aquí viene mi asombro no encuentro ninguna figura digna de inspirar un tratado guía de futuros toreros. Me pregunto, ¿qué Tauromaquia podría transmitir? ¿ la heredera del clasicismo y la tradición? Pues si es así, lo siento, no estoy de acuerdo; porque esos llamados maestros del momento, mandones en los carteles, que se llevan en el esportón orejabaratitas y sólo matan toritos desmochados, sin fuerza ni casta, no son merecedores de inspirar nada. 
Me pregunto si alguna vez han leído alguna línea de los autores nombrados porque, si es así, se les ha debido olvidar todo. Sinceramente, no me explico cómo pueden hacer en la plaza todo lo contrario a las reglas y cánones preceptivos: ¿Los terrenos? ¡Como no sean las hectáreas de sus fincas! ¿Las distancias? Cuanto más lejos mejor y de vez en cuando un arrimón ante el toro tonto para calentar al personal ¿El tercio de varas? En la nueva moda ya no existe, un picotacito y a ordenar sacar el pañuelo ¿Los quites? ¡Ni hablar! no vaya a ser que el "telonero" del cartel nos salga pinturero ¿La torería, el pundonor, la rivalidad en la plaza? Para qué, ¡si tienen los contratos firmados desde el comienzo de la temporada...! ¿Ligar, cargar la suerte? Esas son manías de los del "siete" que protestan por todo ¡Que bajen, que bajen ellos y toreen que, al fin y al cabo, "sólo" han pagado su entrada...! En fin, podría seguir enumerando las reglas del destoreo actual pero me parece innecesario atormentar al lector.
Aunque, a decir verdad, me parece que, posiblemente, sí están inspirando sesudos y modernos tratados de Recontratauromaquias. Cada día observamos cómo los novilleros que empiezan se parecen más unos a otros y todos los demás  "a los de arriba", de los que aspiran a ser clónicos. Son los tiempos del toreo despegado, sin emoción, sin embraguetarse (light), el aprender a mantener al toro en pié durante la lidia el mayor tiempo posible, a eso lo llaman "técnica" ¡Pronto, un maestro de verdad iba a mantener erguido a un toro moribundo! La falta de respeto al aficionado despreciando su opinión; esa moda de bailar pasos adelante, pasos atrás durante la faena; obedecer a cualquiera que grita instrucciones desde el callejón; estar pendiente, entre toro y toro, de dónde están las cámaras para saludar a los amigos, más que de lo que hace el compañero en el ruedo; exigir el "monoencaste", torito comercial y ¡a otra cosa! porque cuando sale un toro de verdad: "¡esto no se puede torear! ¡es un toro a "contra estilo" (¿qué estilo?), "lo que quieren es que me coja"!, "¡me está mirando!", "los toros encastados para los que no pueden exigir ganaderías, oiga, que yo soy el número uno"...!
Sí señores, esta parece ser la nueva teoría taurómaca; les aseguro que tiene grandes conocedores que llevan a rajatabla eso de transmitir conocimientos. Dignos depositarios de ese "saber", catálogo completo de reglas ventajistas y pillerías, coreados por apologistas que, constantemente, se dedican a publicar sus grandezas y animan a los alumnos de las escuelas a que sigan su senda.
Sin embargo, la verdadera Tauromaquia sigue ahí; algunos, los menos, no renuncian a su pureza y emoción. Nosotros, como aficionados, debemos exigir que se mantenga. Desde Pepe - Hillo, Montes, Gallito...a Ordóñez, Antoñete o Esplá, ha habido un largo camino de arte y autenticidad que no podemos, ni debemos, perder. Nos estamos jugando demasiado en la partida". 

YOLANDA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ - CUESTA.
Aficionada y miembro de la Asociación el Toro de Madrid.

Fuente: La Voz de la Afición. Nº 21, Mayo de 2003, página 28.
Sección: El ayer y el hoy en el mundo de los toros.

2 comentarios:

  1. Una figura del toreo es aquel por sus andares en el ruedo,por su buena colocación ante un toro encastado,poderoso,íntegro,en la forma de citar y embarcar al toro en la muleta;por la forma ceñida y ligada que ejecuta las diversas suertes de la tauromaquia.Para ejecutar la suerte de matar a volapié:es perfilarse en corto,bajar la muleta para que el toro humille,herir sin alargar el brazo,salir ligero y limpiamente por el costillar.Así veíamos matar antes,hoy en cambio parecen ser un milagro.El toro auténtico,es el que produce emoción y asombro de ver su lidia.
    M.D.S.

    ResponderEliminar
  2. El toreo consiste en saber transmitir la emoción y la belleza que brinda el toro,que provoca sensaciones de admiración y capacidad de asombro en el aficionado.Sin toro,el toreo no existe.
    Desde Surco.

    ResponderEliminar