Picador: Aurelio García
La LIBERTAD, supone un compromiso con la VERDAD, que cual valor supremo debe presidir todos nuestros actos. El REY de la fiesta, el TORO, exige que se predique de él con LIBERTAD.
EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. Corrida Concurso VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.
sábado, agosto 13, 2011
CENICIENTOS AÑO 2000
Para ver el video pinchar sobre el siguiente enlace:
http://www.dailymotion.com/video/xedjpd_j-i-ramos-con-limpiatodo-ceniciento_creation
Fuente: La cabaña brava tv
http://www.dailymotion.com/video/xedjpd_j-i-ramos-con-limpiatodo-ceniciento_creation
Fuente: La cabaña brava tv
FIESTA EN CENICIENTOS
Sin Toro nada tiene Importancia
Toro de Escolar Gil , Cenicientos 2007
Toro "Cumbero" de Escolar Gil , Cenicientos 2008
Video de la Feria de Ceniecientos 2008
En el enlace siguiente se pueden ver los toros que se lidiaron en la Feria de Cenicientos de 2005, que comparándola con las corridas de 2009 y 2010, nos confirma que se está bajando el listón de la exigencia del TORO. Esperemos que esta situación se revierta por el bien de la fiesta y de los AFICIONADOS del orbe taurino.
jueves, agosto 11, 2011
EL GUARDIAN DE LOS SALTILLOS
La ausencia en el serial de San Isidro de los “Saltillos” de Moreno Silva, ha sido una de las noticias más comentadas últimamente; injusticias como ésta solo pueden venir de parte de una de las peores empresas que ha regido los destinos de la Plaza de Madrid: Tauroodelta. Por desgracia veremos pisar el ruedo venteño auténticos pestiños ganaderos y aunque a última hora el gerente Señor Abella quiso arreglar el desaguisado, convendría para el futuro no muy lejano dejar claro y obligar a los adjudicatarios de la plaza que en Madrid hay festejos suficientes como para que los “Saltillos” y otros encastes minoritarios en cuanto a cantidad de efectivos pisen el ruedo de la que dicen primera plaza del mundo.
P. ¿Es usted el guardián del encaste “Saltillo”?
R. Lo cierto es que este es mi encaste, trabajo duro por él, con muchas ganas y mucha afición, vamos a ver lo que pasa mas adelante, pero que voy a seguir con él, de eso pueden todos los aficionados estar seguros.
P. Hace unos años tuvo problemas serios con los saneamientos ¿Pensó en tirar la toalla?
R. La cosa se puso muy mal, apenas me quedaron 50 vacas, gracias a Dios todo fue mejorando los problemas se solventaron, ahora todo está a favor de obra, eso sí, un saneamiento malo te puede venir en cualquier momento; vamos a tocar madera.
P. ¿Qué opina de las normativas europeas en cuestiones sanitarias y de saneamientos referentes al ganado bravo?
R. La gente no tiene ni idea de lo que es el continuo manoseo de los animales, que si para un lado, que para otro y más en encastes como el mío, pero lo que sí es cierto es que todo lo que sea sanidad en una ganadería es bueno para todos y hay que cumplir con las normas, así está el tema.
P. ¿Piensa en aumentar mucho la ganadería?
R. No, creo que con unas 200 vacas es más que suficiente, así puedo tener controlada la ganadería sin ningún problema.
P. ¿Y qué va a hacer con lo de “Urcola”?
R. Lo de Saltillo va para arriba y lo de Urcola para abajo, ésa es la realidad; cada año lo voy reduciendo, pero sigo con ello.
P. ¿Qué opina de los que dicen que los “saltillos” no se pueden torear?
R. Que no saben lo que dicen, eso es una tontería mayúscula, las vueltas al ruedo y ovaciones que se han dado a mis toros y a otros de encastes parecidos será por algo, digo yo ¿no? y ¿todas las vacas que están en México de este encaste hay que matarlas entonces?
P. Madrid le ha dado mucho pero ¿y Francia?
R. Madrid es Madrid, digan lo que digan, todos los ganaderos quieren venir; en mi caso Francia como yo digo es mi segunda patria, pero ha venido como consecuencia de lo ocurrido en Las Ventas. Madrid es el trampolín para lo demás.
P. ¿Se puede ser ganadero sin venir a Madrid?
R. Yo pienso que no, Madrid es el examen de todo, ahora bien, según está ahora esto habrá alguno que igual piense otra cosa.
P. ¿Qué le parece eso de la variedad de encastes?
R. Muy bien, yo quiero el mío, en todos los encastes hay cosas buenas, lo que no es normal es que el 80% sea todo lo mismo; todo el mundo tiene derecho a vivir, hay sitio para todos, pero llegado el momento actual ya aburre siempre lo mismo.
P. ¿Quiere que siga esta empresa actual de Madrid o que venga otra?
R. La que venga que me contrate, creo que me lo merezco, pero no de cualquier manera como era la intención de los actuales empresarios y espero volver el año que viene, casi seguro será con corrida de toros en vez de novillada.
P. ¿Está asegurado el relevo familiar en la ganadería?
R. Estoy muy ilusionado con mis dos hijos, Álvaro y Joaquín, les gusta y espero que algún día se dediquen a lo mismo que su padre.
P. ¿Qué opina de los que se meten con los aficionados a los que nos gusta su encaste?
R. Bueno, ellos sabrán lo que dicen, todas las opiniones son respetables, benditos vosotros y benditos todos los que quieren algo distinto.
¡Suerte ganadero¡ y ya nos veremos en Francia o donde sea.
Gracias por vuestro apoyo y vuestra afición y eso espero, que nos veamos en Francia.
Palma del Río (Córdoba)-Febrero 2011
Javier Salamanca
Aficionado y miembro de la Asociación El Toro de Madrid
Fuente: La Voz de la Afición : Órgano de expresión de la Asociación El Toro de Madrid, n° 38, mayo de 2011.
miércoles, agosto 10, 2011
MANUEL VIDRIE : EL MAGO DEL TEMPLE
El mejor toreo a caballo
JOAQUÍN VIDAL, - Madrid - 27/05/1984
Varios pasajes del festejo de rejones de ayer y las actuaciones completas de Manuel Vidrié y Joao Moura, fueron amplio muestrario del mejor toreo a caballo. Cada año, por la feria, hay un reencuentro con la versión ecuestre de la tauromaquia y se puede constatar que siempre eleva su nivel de calidad. Ojalá con el toreo a pie ocurriera igual. Desde aquella época del rejoneo de posguerra, que casi podría considerarse la prehistoria de esta modalidad torera, hasta nuestros días, el toreo a caballo ha evolucionado tanto como desde la invención de la rueda a los viajes interplanetarios. Las suertes que hacen hoy los rejoneadores, entonces hubieran parecido imposibles. Esos quiebros, en un palmo de terreno, que ejecutaban ayer Vidrié, Moura y Buendía en la década de los años cuarenta, sólo imaginarlos habría parecido locura.
Plaza de Las Ventas
26 de mayo. Undécima corrida de feria. Cinco toros de Antonio Ordóñez y sexto de Carmen Ordóñez, con trapío y romana, pero con los pitones excesivamente cortados. En general, dieron juego. Álvaro Domecq, aplausos y saludos. Manuel Vidrié, dos orejas. Joao Moura, aplausos y saludos. Javier Buendía, oreja. Por colleras, Domecq-Moura, petición y vuelta; Vidrié-Buendía, dos orejas.
La propia concepción del toreo a caballo que hoy se hace habría parecido una locura. Hoy se torea con un temple de tal naturaleza que admitiría comparación con el de muleta, interpretado por un Belmonte en las cumbres de la inspiración. En la corrida de ayer, Vidrié fue el mago del temple, tanto por su toreo a una vez sobrio y técnicamente perfecto, como por el mismo temple del toro, que era ideal para ejecutarle todas las suertes que hay inventadas.
La actuación de Vidrié transcurría con una precisión y un ritmo sorprendentes que tenían encandilada a la afición, y cuando quebró en los medios prácticamente en la misma cara del toro, saltó, enardecido, el público, porque aquél era un alarde de emoción máxima; y era, al tiempo, la muestra más palpable del dominio técnico que ha llegado a alcanzar este torero el cual accede, por derecho propio, a la cabeza de los de su especialidad. Lo que ayer hizo Vidrié se diría que es insuperable. Pero tal como evolucionan los rejoneadores cada año parecería ocioso dar por culminados su valor y su creatividad.
Y Joao Moura, el revolucionario torero portugués de escuela, no fue menos que el madrileño. Su tarea resultó más difícil, porque el toro también lo era. El toro estaba querencioso y reservón, se arrancaba a oleadas o no se arrancaba en absoluto. Moura le pisaba el terreno, consentía, arriesgaba, y cuando el manso, que se creía seguro de su presa, le saltaba encima, vaciaba el derrote con limpieza, reunía al estribo y salía limpiamente de la suerte. Los caballos de Moura, ante la fiera y para encelarla, daban verónicas, literalmente veíamos verónicas en su caracoleo y en su piafar; median los terrenos, una veces dando distancia, otras acortándolas; porfiaban el cite con sus encastadas evoluciones de maravillosa flexibilidad. Después Moura realizó quiebros impresionantes, citando tan en corto que parecía imposible no saliera arrollado y, como Vidrié, alcanzaba un éxito legítimo.
Sin embargo mató muy mal Moura, porque siempre mata mal y, como otras veces le sucede, tuvo fallos garrafales al prender los hierros. En su actuación por colleras, con Álvaro Domecq, puso un par de banderillas en el brazuelo, y se quedó tan ancho. Rarezas de los genios.
Domecq toreó mejor que el collero Moura en el quinto toro, y en el que abrió plaza, que tuvo nobleza y pronta arrancada, lució su excelente técnica. Igual que Javier Buendía, que tuvo ayer su mejor actuación en Las Ventas. Ambos imprimen a su toreo fragancias camperas, que enriquecen las suertes y acoje gozoso el público urbano de Madrid. En el sexto, cayó el caballo de Buendía en la cara del toro, pero éste no hizo por ellos sino que los brincó y fuese, para general alivio. Equino y jinete se repusieron pronto del trastazo y el rejoneador pudo dar réplica al toreo de Vidrié, que de nuevo se mostraba fácil y puro.
Entre los toros hubo de todo, bravos y mansos, pero se uniformaban en trapío y fortaleza. Ninguno se cayó. Los taurinos dicen que los toros de rejoneo no se caen "porque no se emplean". Tiene gracia. Los toros de lidia ordinaria se caen en cuanto dan dos carreras, mientras los que sacan para rejoneadores se pasan la faena corriendo de un lado para otro a toda velocidad, les obligan a doblar mil veces, clavan en sus lomos un bosque de hierros, y ahí andan, tan frescos (o así), hasta que los fulminan de rejonazo bajero.
Un gran éxito, el triunfo del toreo a caballo, constituyó la corrida de ayer. Volvemos hoy a la lidia, que es lo que de verdad gusta en esta plaza, y a la realidad de la feria que, hasta ahora, en el paso de su ecuador, ha sido cruda. Veremos qué pasa. Veremos qué pasa, sobre todo, con los percherones que sacan para picar, pues ayer estaban en la cuadra, pero se asomaban para ver pasar a las hermosas y pizpiretas jacas de los rejoneadores, y se ponían a cien.
Fuente: http://www.elpais.com/
martes, agosto 09, 2011
¡¡¡¡¡¡ EL "TORO" QUÉ MONA¡¡¡¡¡
Lo que va del toro a la mona
Yo creo que pocas veces ha habido tanta unanimidad. A lo mejor es que algo se está moviendo, pero el hecho es que prácticamente todo el mundo que publica su opinión va en el sentido del fiasco ganadero de Valencia y de que por ese camino vamos a la ruina. Porque aquí no hablamos de que los toros hayan sido más o menos descastados o fuera de tipo, no hablamos de si se caen o no; hablamos de que eso que se ha visto en Valencia no son toros en sentido estricto. Son otra cosa, bóvidos semiamaestrados o materia artística, pero no toros. Y la ruina del toro, el animal, es la ruina de los toros, el espectáculo.
La única emoción que se ha visto en la plaza de la calle de Játiva la trajo precisamente el toro. Los toros de Adolfo Martín, con sus complicaciones, con su mansedumbre, con su casta, con sus intenciones, con su seriedad, hicieron el papel que se demanda del toro de lidia, que es crear complicaciones y dificultades a sus matadores, que para eso llevan entrenándose y cogiendo oficio desde que les salieron los dientes.
Yo no soy aficionado al balompié ni en general a los deportes salvo, al boxeo, pero por hacer un símil, lo que vemos en las plazas de toros cada día es como si el Real Madrid o el Barcelona (Juli, Manzanares, Ponce,Cayetano...) sólo quisiesen jugar contra la Ponferradina (Cuvillo, Juan Pedro, Garcigrande, Martelilla...), alegando que la excelsa clase de sus jugadores sólo brilla adecuadamente con equipos muy inferiores y que así es como el auténtico amante del fútbol puede degustar la calidad y el arte del equipo. El resultado de ese planteamiento sería que en seguida las gentes perderían el interés por ese espectáculo degradado, puesto que lo que las gentes demandarían sería ver a sus ídolos enfrentados a otros iguales a ellos, de similar condición, unos más duros, otros más ásperos, aunque eso fuese en detrimento del arte balompédico, de los toques y las jugadas ensayadas. Se perdería en arte y se ganaría en emoción y autenticidad.
Pues en los toros, pasa exactamente lo mismo. No se puede ir a la plaza a esperar que a un tío se le ocurra enhebrar tres series de redondos y una de naturales y a ver si clava el estoque donde sea para tundirle a orejas peludas; que además no suele pasar ni eso, porque los toros es un espectáculo completo, desde que el animal sale a la arena, se le para de capa, se le pone al caballo y se le pica, se le banderillea, se le torea de muleta y se le mata. Y en todo eso, muy de tarde en tarde, aparece lo que algunos llaman arte, que yo lo prefiero llamar el toreo. Pero quien da el interés, la emoción y la gracia, quien crea las dificultades, quien representa el problema, quien eleva al torero y le transforma en un ser especial es el toro, que es la base esencial del espectáculo. Digo toro como contraposición a mona, que es lo que la deformada sensibilidad contemporánea nos presenta como material artístico. La diferencia entre ambos extremos se mide en bostezos.
José Ramón Márquez
Usar y tirar (Publicado en el blog ”Salmonetes Ya No Nos Quedan” el martes 22 de marzo de 2011) Fuente: El Aficionado. Órgano de expresión, de la Asociación el Toro de Madrid, n°38 Año 2011.
USAR Y TIRAR
Todos los días nos usan, pero todos los días nos tiran o, repito, nos abandonan. Por lo que es lógico que nunca, como arriba indico, nos reciclen ¿Cuántas nuevas comidas podrían darse si reciclaran lo que desechan y pudieran convertirlo en alimento joven? Pero no, nosotros estorbamos fuera de la plaza, pero somos imprescindibles dentro de la misma.
Somos los pobres que les llevamos y servimos la comida, pero cuando el mantel está puesto para empezar nos “invitan”...a que nos vayamos, porque ya hemos cumplido nuestro deber, el de acatamiento y sumisión. Al mencionado tripartito se le da todo hecho: al torero, su toro; al ganadero, sus toros para sus toreros; al empresario, sus ganaderos y sus toreros. Y queda el espectador, a quien también le tienen que dar todo hecho: su taquilla abierta, para que puedan vivir los ganaderos, los empresarios y los toreros.
Por favor, señores, no nos usen y tiren; y si tenemos el pecado de ser generaciones de antaño, reciclen lo que vayan a tirar que, por su bien, ya vendrán otras nuevas que les seguirán sirviendo la comida.
Gonzalo García de Castro
Aficionado y miembro de la Asociación El Toro de Madrid
Fuente: El Aficionado. Órgano de expresión, de la Asociación el Toro de Madrid, n°38 Año 2011.
lunes, agosto 08, 2011
domingo, agosto 07, 2011
EL TOREO: PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL
Liberté, Égalité, Fraternité...
“LA Asociación El Toro de Madrid felicita con envidia desde estas páginas a todos los estamentos de la fiesta brava en Francia. La declaración de las corridas de toros Patrimonio Cultural Inmaterial promovido por la afición y apoyado por el Ministerio de Cultura francés, no hace sino corroborar el buen momento que vive la fiesta en ese país, resultado, sin duda, de un planteamiento riguroso y exigente de la misma en el que los aficionados tienen voz y voto a la hora de elegir carteles y ganaderías. Todos a una, sin complejos ni protagonismos, nos han dado una lección, una vez más, de cómo se defiende de verdad la Tauromaquia desde el respeto a la tradición, valorando su implicación cultural y social en los pueblos y ciudades taurinas, sin injerencias políticas. El Observatorio de las Culturas Taurinas francés nos ha enseñado los caminos para lograrlo: el de la libertad para exigir libremente el reconocimiento cultural de la fiesta. El camino de la igualdad por el que marchan todos juntos e iguales ante su defensa. Y cómo no, el de la fraternal hermandad en el que aficionados, empresarios, políticos y pueblos logran que la fiesta brava sea sentida como algo que forma parte de sus vidas y su cultura. ¿Seremos capaces de seguir esos caminos o continuaremos con nuestras banderías, complejos y recovecos políticos?
Fuente: El Aficionado, Órgano de expresión de la Asociación El Toro de Madrid. n°38, Mayo de 2011.
sábado, agosto 06, 2011
PÉRDIDA DE IDENTIDAD
| CRISIS DE IDENTIDAD |
| Escrito por ELCHOFRE | |
| jueves, 04 de agosto de 2011 | |
Sevilla, 2 de agosto de 2011 |
Recientemente el Consejo de Ministros dio luz verde para que la fiesta de los toros pase a ser competencia del Ministerio de Cultura y definitivamente se aleje de Interior, un Ministerio que entendió siempre la Fiesta como una manera más de diversión populachera y de escaparate para que sus dirigentes presumieran de palcos y prebendas, pero sin dar un palo al agua para dignificar un espectáculo que se le escapó de las manos para entrar en una fase depresiva y con evidentes y graves signos de perdida identidad al permitir que poco a poco fueran desapareciendo sus más elementales valores dejando en manos de taurinos desaprensivos el complejo entramado de nuestra Fiesta.
Aprovechando la debilidad actual de la situación política y haciendo uso de una demagogia manipuladora, estos taurinos con la inestimable ayuda de muchos asimilados juntaletras y algunos políticos cegados por aquellos, han conseguido introducir la Fiesta con calzador en el Ministerio de Cultura, a pesar de que la casa de la ministra Sinde no precisamente preparó la entrada con ansia y júbilo, sino que más bien a regañadientes. Fueron los que en la actualidad dominan el escalafón y principales actores de la depreciación de nuestra Fiesta los impulsadores principales del galimatías generado.
Todas las comunidades tienen asumidas las competencias taurinas y no precisamente en Cultura. Es Gobernación, Interior, Política Territorial o Delegación de Asuntos Taurinos, los títulos que la Fiesta tiene en lo relativo a competencia en las diversas autonomías. Reglamento va y viene dependiendo del coso que ofrece toros y así la cosa se sumerge en un esperpento de espectáculo que confunde a todos y nos dicta la cruda realidad de la desaparición de encastes, ganaderos arruinados, toros sin lidiar, descenso alarmante de festejos etc.
Mientras sigamos discutiendo y solapando esta triste realidad los de siempre irán a los suyo. Ahora el siguiente objetivo será la disminución del IVA y la consecución no ya de subvenciones municipales porque estas arcas tienen telarañas, ahora será ponerse a la altura de los Almodóvar de turno y arañar euros a Cultura.
Esta situación es desviar objetivos y perpetuar el actual descafeinado espectáculo, donde nadie se ocupe del fraude, de la pureza de la Fiesta y de lo más importante, el arte.
Parece un contrasentido, pero la realidad se impone y si Cultura fomenta y alienta el espectáculo tal y como hoy lo contemplamos, no parece que la Fiesta vaya a prosperar. Al contrario, seguirán dominando los de siempre. Se repartirán las pocas migajas que existan y la Fiesta quedara reducida a las grandes ferias. Ahora me gustaría ver si la televisión pública estatal sigue arrinconando la Fiesta y cumple con aquello del fomento de la tauromaquia volviendo a televisar corridas
Que tiempos aquellos donde imperaba la afición y el romanticismo. Donde la competencia por ser el mejor dominaba las temporadas de las grandes figuras. Donde la opinión de los ganaderos prevalecía sobre los nefastos veedores. Donde el aficionado distinguía una buena faena del tecnicismo imperante de hoy. Donde el arte consistía en dominar y torear y no como ahora que al toro hay que cuidarlo. Donde el taurino miraba por el aficionado y no le explotaba. Hoy se buscan ventajas en el orden de colocación en los carteles de las ferias. Ha desaparecido la suerte de varas. Antes el arte era inspiración y no un manual reiterado cada tarde. La estocada era la suerte suprema y no un mero tramite Se lidiaba el toro integro y no el medio toro. No dominaba el monoencaste. Se cuidaba escrupulosamente la selección de las reses.
Así se podría continuar con más argumentos, pero lo que dice la cruda realidad es que los aficionados desertan de las plazas, dando paso al público ocasional o en ocasiones al presumido del clavel. El taurino sabe que con esta gente en las gradas y contando con la subvención Sinde o del que le sustituya en las otoñales elecciones, puede seguir generando pan para hoy y el que venga mañana que arree.
Otro capitulo de la enrevesada situación es el papel que juegan en todo el entramado de la Fiesta los medios de comunicación. Son escasas las voces que se hacen eco de la situación, pero tampoco con mucho énfasis. Se limitan, cuando en un festejo se pasan mucho de la raya los actores taurinos, a una denuncia escrita suavecita en sus criónicas, pero sin molestar mucho, no vaya a ser que les aparten de los circuitos de tertulias, jurados, comidas, convites a ganaderías, revistas taurinas amarillas, etc.
Si acaso puede observarse algo positivo en el aficionado es el despertar de muchos de ellos por mor de las nuevas tegnologias de la red, donde la libre opinión y denuncias de situaciones de cada tarde, dominan las páginas y blog taurinos independientes.
Es algo que gusta poco al taurino dominante. Eso de que alguien le cante sus carencias y sus miserias y encima lo propague le hace pupa, pero es la única manera clarificar y defender la Fiesta, porque no nos engañemos, la fiesta que Cultura dice fomentar es la que en la actualidad carece de identidad propia, de esa identidad que es la emoción y el arte por encima de todo y que conduce a la verdadera definición de la Fiesta que es ARTE CON MAYÚSCULAS.
Si como parece va a ocurrir, el 20 de noviembre se produciría, ojala así sea, un cambio de Gobierno, los aficionados deseamos que la Fiesta también se incluya en el paquete, pero por los síntomas que ya estamos viendo en algunos sitios donde en Andalucía ya tiene las riendas el Partido Popular, como en Málaga, parece que incluso la cosa puede hasta empeorar. Seria perder una buena oportunidad y que de una vez por todas los aficionados de corazón, nada medradores, consigan hacer valer no solamente su dinero para ir a la plaza, sino que su voz sea tenida en cuenta para recuperar la identidad de la Fiesta.
Fuente: http://www.elchofre.com/
viernes, agosto 05, 2011
LIDIA
LIDIA: PALABRA EN EXTINCIÓN
Excelsa palabra a punto de extinción del gran vocabulario taurino a consecuencia de la desaparición como concepto para la práctica del toreo. Bonita palabra utilizada como nombre propio y muy extendido en mujeres que pueden hacer gala de tan bello nombre, cambiando la I por otra Y. Digo esto por varias razones que comento a continuación y así es como yo lo vivo.
La palabra LIDIA, es el comportamiento que el torero debe tener con el toro o con el novillo, según el caso. LIDIA, es saber lo que hay que “hacer o no hacer” en cada momento con el animal en suerte. Esto dicho de un modo muy sucinto.
Creo que la situación en la que estamos sumidos con el mono encaste, es una de las razones principales por lo que está desapareciendo la LIDIA como concepto del y para el toreo.
Resulta, que con la variedad de encastes habría que LIDIAR más y de otro modo y eso cada vez menos toreros saben hacerlo. Si cada toro tiene su lidia, ¿qué sería lidiar con encastes variados? Pues para el espectador y sobre todo para el aficionado, volvería gran parte de la EMOCIÓN que hoy falta en nuestra FIESTA DE LOS TOROS.
Esta EMOCIÓN, la pone el comportamiento del toro provocado por lo que el torero debe hacer o no hacer para dominar a este bonito animal y adaptar su embestida a su manera de torear. Más o menos arte: yo a esto le llamo SENTIMIENTO. Hoy se dice: fulano, tiene oficio; este otro, técnica; aquel, está más placeado o menos. Pero decir que ha hecho una buena o mala LIDIA, ya no se utiliza. El resultado es que con menos encastes la acción de LIDIAR se utiliza menos o casi nada. Cuando he tenido la ocasión de preguntar a algunos alumnos recién salidos de una escuela taurina si les dan clases teóricas del comportamiento de los diversos encastes, todos contestan negativamente. Si me permiten, un ejemplo: un profesional que esté todo su período laboral haciendo un mismo armario, no es un carpintero. Sólo hace armarios, con todos mis respetos para ambos. Pues un “Torero” que limita sus condiciones sólo aun tipo de toro, es un torero limitado o no es un torero.
En estas fechas, una gran parte de novilleros y matadores de alternativa van al tercio de muleta o muerte sin haber dado al animal en cuestión más de tres “capotazos”, o sea sin haber LIDIADO.
Cuando sale un toro o novillo, este se pone a dar vueltas - comportamiento casi normal del animal - sin que nadie salga a “recogerlo” o “pararlo”. Cuando se para por sí solo, después de mucho correr lo recogen, lo sujetan en un burladero hasta que se sitúan los picadores y una gran mayoría de veces el animal se va directamente al caballo - sale suelto - sin nadie que lo lleve, por lo que el matador al que le corresponde todavía no lo ha “catado”. Otros lo llevan al caballo y lo dejan ir al “relance” por lo que, al no pararle, el animal entra al caballo sin haberlo visto. Como todo lo basan en picarle mucho en la primera vara, cuando el animal sale del caballo sale tan exhausto que es imposible hacer un quite y en la mayoría de los casos le llevan otra vez al caballo como pueden para marcar un picotazo ¿Qué ha podido ver el matador del comportamiento de ese animal? Nada. Esto suponiendo que el picador haya hecho su trabajo algo bien, porque la mayoría de las veces pican donde más daño hacen, hasta el extremo de dejar al toro inválido, ya saben ustedes a que me refiero. LIDIAR nada de nada, eso se llama de otras maneras que todos sabemos.
O sea, que cuando el matador va al último tercio solamente ha visto el comportamiento en banderillas y tampoco, porque con refrescarse, oír comentarios y cambiar los “trastos”, pasa el tiempo y nada más. Sigue con desconocimiento total sobre su oponente mientras que, si lo hubiera LIDIADO, le podría servir para lo que desea: el triunfo. El resultado es que cuando llega el tercio de muerte al toro no se le ha hecho lo conveniente o se le ha hecho lo que no se debía. Por lo tanto no ha existido LIDIA.
Este es el estado actual de la fiesta. Los pocos que saben lidiar se cuentan con los dedos de una mano, están a favor del mono encaste y los demás, no saben ¿Para qué lo han de saber, si como está esto no hace falta saberlo? Que desaparezca la LIDIA no lo es todo pero sí es una circunstancia más de lo que está ocurriendo, de la falta de EMOCIÓN, PASIÓN, SENTIMIENTO y otras cosas más para que lo que conocemos como FIESTA pueda volver a ser aclamado por más público como ocurría no hace tanto tiempo.
Lamentable situación por la que estamos pasando, que hace que los profesionales que torean todo tipo de encastes y los ganaderos que mantienen los encastes minoritarios no se vean recompensa-dos como merecen, cuando resulta que están haciendo su trabajo con más AFICIÓN y menos ánimo de lucro que los ganaderos y “toreros” que se consideran “figuras”. Estas “figuritas”, junto a la mayoría de empresas que les apoderan, tendrían algo que decir sobre esto y sobre otros temas, lo que nos daría base para muchas discusiones y rellenar muchos folios. Por eso desde aquí denuncio lo que, en mi modesta opinión, es lo que sucede en este mundo y que todos los aficionados conocemos.
Aprovecho para animar a que todo el público asistente a estos eventos, se centren más en el toro e insistan en reclamar más variedad de encastes en su integridad, que las sanciones a los manipu-ladores sean suficientemente severas para que no se rían del espectador que paga y que pasa sus penurias para ver lo que más le gusta. Insisto, LA EMOCIÓN LA OFRECE EL TORO.
Puede que con tan solo esto consigamos QUE EL TORO DÉ Y QUITE el lugar que corresponde a cada uno y no el apellido, la esbeltez, el ser más risueño o menos y otras “gilipolleces” que nada tienen que ver con esto. Además - y muy importante – contribuiremos a que esta Fiesta tenga más defensas ante las diversas y graves enfermedades internas y externas, de cada vez más profesionales y ajenos a esto que se llevan lo que no merecen y que nosotros, los que les pagamos y mantenemos, podamos estar un poco más satisfechos, pensando en que esto no acaba. Quizás conseguiríamos que no desaparecieran más ganaderías de encastes históricos, pues cuanto menos podamos escoger nosotros, más dependeremos de estas empresas, de estas “figuras”, de tanto ganadero del “ladrillo y oro” y tanto especulador sin afición que solo buscan su lucro y no les importa la categoría de la FIESTA ni que llegue a su extinción.
Para que no lo consigan. Adelante. Viva la LIDIA y la fiesta de los toros con todas sus suertes completas y toda su plenitud. Valga como ejemplo de lo que no debe ser, los vergonzosos EJEMPLARES que en el mes de febrero han salido por toriles en la plaza de Vista Alegre de Madrid. En Valencia, en Fallas, otro tanto, siendo plaza de primera. De Castellón, mejor olvidarse y así sucesivamente ¡NO PERMITAMOS ESTO EN MADRID! Insisto, cada día que pasa estamos más a merced de este conjunto de malos aficionados.
José Ricardo Carrasco
Fuente: La Voz de la Afición , órgano de expresión de la Asociación el Toro de Madrid, n° 38, mayo de 2011. www.eltoro.org
miércoles, agosto 03, 2011
EL ¿TOREO...? ACTUAL
HOY SE TOREA, ¿ MEJOR QUE NUNCA…..?
"Esta frase pronunciada como una verdad incuestionable por los taurinos, de tanto repetirse, se ha convertido en una especie de santo y seña por el que se quiere defender y justificar la fiesta sin admitir ninguna crítica a semejante “verdad revelada”. Desde siempre, el “hoy taurino” se ha considerado la edad dorada de la Tauromaquia sin atender a críticas ni al viejo adagio de cualquier tiempo pasado fue mejor. La torería andante nunca, ni antes ni ahora, ha permitido que críticos y, menos aún, aficionados hayan cuestionado lo que para ellos es terreno del que sólo entienden y por lo tanto pueden valorar los profesionales. Buen toreo versus mal toreo, he ahí el dilema.
Son muchas las claves que nos llevan a juzgar lo que vemos en el ruedo: valor, técnica, duende personal de cada torero, personalidad...y sobre todo el toro. Ante qué animal se enfrenta, terrenos apropiados, lidia, ¿quién torea a quién?, capacidad de mando, casta y bravura, mansedumbre... y público, plaza, ¿es lo mismo torear en Madrid que en cualquier otro lugar? Estas y muchas más cuestiones se despliegan ante los ojos del aficionado asistiendo a una corrida de toros y juzga si está viendo buen o mal toreo. Por eso es tan legítimo su juicio como el de cualquier profesional de la fiesta y muchas veces por su experiencia y objetividad puede emitir una opinión más certera. Toda esta reflexión viene a cuento porque es quizás ahora cuando más se oye y se escribe aplaudiendo el “magnífico momento” que vive el arte taurino siendo por tanto, mucho más increíble y preocupante la desafección del público a las plazas y las críticas en parte de la sociedad a la existencia misma de las corridas. Parece una contradicción cuando mejor se torea la fiesta vive sus momentos más críticos. ¿No será que no estamos en un momento “tan brillante” y que muchos elementos esenciales se han olvidado en aras del todo vale? Es verdad que hay toreros muy técnicos pero también fríos, sin personalidad, auténticas fotocopias de las llamadas figuras, empezando por los novilleros mal asesorados que sólo aprenden posturitas, el pasito atrás, perfilarse de costado y bailar frente al novillo o torito caído en suerte. No se si se torea mejor que nunca pero que salimos muchas tardes de las plazas no recordando nada de nada y pensando ¿quién fue el tercer espada, no era fulano...? todos repetitivos, monótonos sin aportar nada especial o personal. Por eso cuando aparece en el ruedo una pincelada de originalidad, un asomo de riesgo y emoción, un pellizco de arte, de pronto prestas una atención nueva: hay de verdad toreo. ¡Pero qué poquitas veces sucede! Sobre todo porque para valorar en justa medida la calidad, como he dicho, hay que ver a qué toro se enfrentan y hoy la falta de casta y la elección de toros de hierros comerciales y tontorrones están vaciando de arte y autenticidad el toreo, por eso nunca será bueno sino vulgar destoreo.
Y para que no caiga toda la ira de los taurinos sólo sobre esta humilde aficionada ahí van las palabras que el gran maestro Domingo Ortega, nada sospechoso de no saber qué era esto y que se jugaba la vida en el ruedo, dijo en su famosa conferencia en el Ateneo de Madridel 29 de marzo de 1950; por cierto, cuando el mundo de la cultura empezando por el ilustre Ortega y Gasset, sin complejos, invitaba a un torero a un foro cultural tan importante.
Ante la afirmación de estar viviendo momentos estelares del toreo el maestro reflexiona: “Hoy que según muchos se torea mejor que nunca son muy pocos los toros que se torean con capote ¿y por qué si se torea tan bien. Pues muy sencillo porque no se ponen en práctica los conceptos, no se torea, se dan pases; eso sí, muchos pases (...) ¿Cómo es posible que me diga que se torea mejor que nunca? ¿Cuántas veces han visto echarle a los toros la pierna adelante, antes de llegara la jurisdicción del torero? Yo he visto lo contrario: cuanto más de perfil, para atrás, destoreando (...). Señores estamos ante un momento grave con relación al arte: el buen aficionado está en minoría y el público se deja convencer de que hoy se torea mejor que nunca (...) y si no se pone coto y se pierden las buenas nor-mas clásicas por completo y si éstas desaparecen, el toreo será una cosa distinta de lo que pudo ser”. Yo lo suscribo y añado: este remedo de fiesta no tendrá salvación posible.
El maestro Ortega nos infunde ánimo y cierta esperanza cuando afirma: “Cuando empecé ya entonces aprendí que para el arte de torear es más importante el toro que el público y que cuando los toros se entregan, a la larga termina entregándose el público también”. El Toro, siempre el Toro. Leyendo estas líneas tan válidas y oportunas para estos tiempos de vulgaridad, pérdida de cánones y oportunismos ganaderos, sólo me queda recomendar a taurinos, “mesas del toro”, escuelas de Tauromaquia, prensa y aficionados que volvamos a los clásicos si queremos conseguir que la fiesta brava sobreviva a base de dignidad y vuelta a los valores de aquellos que lograron crear arte y belleza basándose en normas de dominio ante toros. “A mi me parece un poco temerario afirmar que cualquiera de los muchachos de hoy torea mejor, y por lo tanto es mejor torero, que Largatijo, Frascuelo, Paquiro o Pedro Romero”. Así terminaba Domingo Ortega; su opinión debería meditarla y tenerla en cuenta tanto cantor de estos tiempos en los que se atreve, más de uno, a despreciar el toreo de siempre como antigualla frente a la modernidad del destoreo que nos inunda. ¿Mejor que nunca?"
Yolanda Fernández Fernández-Cuesta
Aficionada y miembro de La Asociación El Toro de Madrid
Fuente : La Voz del Afición, Órgano de Expresión de La Asociación El Toro de Madrid n° 38 , mayo de 2011.
lunes, agosto 01, 2011
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