EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

viernes, marzo 25, 2011

EL DEMÓCRATA Y LIBERAL JULIÁN LÓPEZ : ALIAS "EL JULI"

EL JULI:  "POR UNA CORRIDA MÁS LIBRE Y DEMOCRÁTICA"
"Si es que no le dejan a uno tranquilo; yo que andaba con el firme propósito de estarme un tiempo callado, pero parece que esto no es posible, al menos si sientes esto de los toros como algo tuyo. Pues hay que ver con lo que se nos despacha don Julián López, alias “El Juli”. El líder y mandón indiscutible de la torería que nos azota va y se nos descuelga con una petición, pretensión o reivindicación que no hay por donde cogerla. Al leerlo en Toro, Torero y Afición, me había pensado que el buen amigo Javier había perdido la cabeza, pero conociendo su forma de hacer desde hace tiempo, me extrañaba, y mucho. ¿Qué quiere don Julián? ¿Qué esto se convierta en un espectáculo abierto a la permanente improvisación y que nadie supiera con qué se iba a encontrar al entrar en la plaza? ¿Que todo el que vaya a los toros pueda decidir antes del toque de clarín si en lugar de unos toros bodegueros prefiere unos toros tobilleros? ¿Que el matador considerado del grupo A se marche a su casa vestido de luces y todo y que le sustituya un torero de los que cada vez que salen honran al traje de luces, a la fiesta y al espectador que paga? Creo que no, que las intenciones de don Julián López, así como la de muchos de sus compañeros de grupo dominante y de su “entorno”, es que les dejen hacer a ellos lo que les dé la real gana y que dispongan a su antojo de toros, compañeros de cartel, de los medios de comunicación irremediables aplaudidores y hasta del público que paga por verlo y que desgraciadamente a veces tiene boca y se queja de que le atropellen. ¿Quizás se pretende legalizar e institucionalizar el atropello al aficionado y el abordaje a su bolsillo?

Estamos ante uno de los líderes de la mayor degradación conocida en la historia de la fiesta de los toros, aunque habrá quien se eche las manos a la cabeza al leer esto, que seguirán coreando los “triunfos” de este torero y de todos sus compañeros, pero que cuando caigan en la cuenta de que les han engañado o que no han obtenido lo que esperaban, serán mucho más crueles que cualquiera de los que ahora no nos mostramos conformes con esta situación. Porque después de tanto tiempo convenciéndonos del momento taurino de privilegio que vivimos, cuando caigamos en la cuenta del fraude, el palo va a ser morrocotudo. Un día abriremos la puerta de casa y nos encontraremos a nuestro amor en los brazos del séptimo de caballería, con caballos, Rin Tin Tín, el cabo Rusty y al corneta tocando “a la carga”.

Creo que nunca tantos se unieron para conseguir un fin tan poco solidario, generoso y honesto con la fiesta como estas prendas que no paran de quejarse. Y ¿cuál es la queja primordial que no les deja vivir? Pues que nadie les entiende, son unos perpetuos incomprendidos y viven su divinidad sin que nadie se lo crea o lo que es peor, sin que nadie se entere. Pero ¿esto no les da qué pensar? ¿Tantos tontos, ineptos y ciegos que no quieren ver, puede haber en el mundo? A mi esto me recuerda al mal estudiante que llega a casa con las notas y con todo suspenso, hasta el recreo y no tiene otro argumento que el “es que el profesor me tiene manía”. A esto los buenos padres les contestaban que los maestros no tenían manía a nadie y que la mejor forma de arreglarlo era hincando los codos. Pero estos niños mal criados, consentidos, pagados de si mismos y encantados de haberse conocido tienen unos padres taurinos que no cesan de repetirles lo buenos que son, aunque no toquen un libro, que lo mejor es copiar en los exámenes, como ellos hacen y que tiene un mérito tremendo eso de copiar y que no te pillen, en lugar de sentarles de cara a la pared y hacerles copiar los diez mandamientos del toro, diez mandamientos que se cierran en dos, respetar y amar al toro por encima de todas las cosas y amar al toreo verdadero como a ti mismo.

El aficionado sí que pide y exige una corrida más libre y democrática. Libre en cuanto a que no esté controlada por esa oligarquía empresarial que actúa como sátrapas que acaban con cualquier asomo de verdad, afición y honestidad; y democrática que permita que los que echen la pata para adelante tengan las mismas oportunidades de verse anunciados en todas las ferias como los demás, aunque ridiculicen a las “figuras del toreo” en cuanto sale el toro y que ese toro encastado y de todas las sangres, mida el valor y la valía de los que se visten de luces. Y ahí sí que estaría de acuerdo con usted don Julián, pero si no, a otro perro con ese hueso."

1 comentario:

  1. Buen artículo.Lo que debe exigir el Juli es;la recuperación del toro al máximo de su casta,y que haga gestas que correspondan a su categoría.
    Desgraciadamente, en los últimos años el toro ha perdido capacidad de transmitir emoción,por la falta de agresividad y movilidad.

    E.M.D.S.

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