EL EJE DE LA LIDIA

EL EJE DE LA LIDIA
"Normalmente, el primer puyazo lo toman bien los toros, y si ése fuera el único del tercio, todos parecerían bravos. En el segundo ya empiezan a dar síntomas de su categoría de bravura. Y es en el tercero donde se define de verdad si el toro es bravo o no. En el tercer puyazo casi todos los toros cantan la gallina, se suele decir". JOAQUÍN VIDAL : "El Toreo es Grandeza". Foto: "Jardinero" de la Ganadería los Maños, primera de cuatro entradas al caballo. VIC FEZENSAC 2017. Foto : Pocho Paccini Bustos.

miércoles, mayo 25, 2011

ALIPIO PEREZ TABERNERO: "EL JEFE"

Alipio Pérez Tabernero: «El semental es la pieza clave de la ganadería»


Alipio Pérez Tabernero Sánchez nace en Salamanca, pero desde los cuatro años, cuandopor desgracia fallece su madre, vive en la finca de ‘Matilla’ en compañía de su padre y su abuela Lucía. ‘Matilla’ será desde entonces el feudo y el orgullo de este hombre de bien y veterano ganadero charro.
Recuerda Alipio, hoy, con nostalgia, aquella época, en la que su padre tuvo que trabajar y la fe católica».
Con la amabilidad y la sinceridad que le caracterizan, Alipio me confesó, sonriendo, que «la primera ganadería que tuvo su padre fue un cóctel formado por Veragua y Miura, algo inaudito, tanto entonces como ahora, que no dejó de llamar la atención en la época». Duró poco el extraño experimento, hasta que en el año 1917 compró vacas y sementales de Graciliano de encaste Santa Coloma, más un semental de nombre ‘Cristalino’ línea Ibarra. Pasan los años y por ‘Matilla’ vienen a tentar toreros famosos de entonces, como Vicente Barrera, los Bienvenida, Domingo Ortega... Y, es ahí, donde Alipio decide torear.
Se hace novillero
Empieza a tentar en ‘Matilla’ y en las fincas de Graciliano, Antonio Pérez, Atanasio y otras y se hace novillero. Una vez más, con sonrisa franca, me responde, cuando le pregunto que por qué no tomó la alternativa, «primero por respeto a su padre, que no quería que fuera torero», pero también, y aquí afloró la sinceridad, porque «él mismo reconoció que no servía y, porque de valor, tampoco andaba muy ‘sobrao’». Como última excusa puso que «a punto estuvo de tomarla con una corrida de Manolo Arranz en Francia, pero unos días antes, toreando se rompió el talón de Aquiles. Pensó entonces que sería cosa de Dios el no tomarla y así lo decidió».
Metidos ya en los tiempos que corren y después de todo lo que ha visto y vivido, Alipio discierne entre lo que era una corrida antes y lo que es ahora. «Para mí, la corrida ha cambiado mucho y ha perdido una barbaridad. Antiguamente, a los toros los paraban los banderilleros y daba gusto ver cómo los corrían a una mano El Boni, El Alpargatero y otros muchos. El matador estaba pendiente de cómo embestía el toro por uno y otro pitón. En aquella época, el matador era el que sacaba al toro del caballo; hoy, se han cambiado las tornas y el matador es el que torea de capote de salida y el banderillero el que saca al toro del caballo».
Victorino y Guardiola
«De la suerte de varas, estoy convencido, sólo se les hace bien a los toros de dos ganaderías: Victorino y Guardiola. A estos toros se les hacen mejor las cosas, los ponen de lejos al caballo y permiten que se refresquen. A los toros de los demás, les pegan el puyazo de cualquier manera, les tapan la salida y los asesinan en el primer encuentro».
Los ganaderos «también lo tenemos más difícil, hay bastantes más y, a consecuencia de eso, muchos más toros. Ahora, el ganadero está en manos y en las decisiones que quieran tomar los toreros y los empresarios. Pero, aunque pueda parecer extraño, las figuras de todos los tiempos han mandado y mandan, han pedido y piden el tipo de toro que les gusta y el que les apetece. Siempre un tipo de toro que embista y mejor le vaya a cada uno de ellos.
El toro ha cambiado, ahora es más bravo que antes, pero mucho menos fiero. Siendo así, es mucho más colaborador con el torero. El toro de ahora se arranca tras la insistencia del matador. Antiguamente, a un toro le decías ¡ja! y te pegaba veinte arrancadas seguidas, hoy hay que decirle ¡ja! ¡ja! ¡ja! veinte veces para que te embista una».
El público «también es distinto, y el que acude a las plazas sólo piensa en la faena de muleta. Si un toro acude dos veces al caballo, protestan. Por otra parte, y es algo que no se entiende, si no se le pica, muchos aplauden. ¡Esto está al revés, patas arriba!».
Acto social
Hoy, «lo único que interesa es la faena de muleta y que el toro tenga ochenta muletazos. Otra de las cosas que he podido observar es que antes había más aficionados que ahora. Hay mucho público que va por el mero hecho de ir, porque son las fiestas patronales de su ciudad y acudir a los toros y a las corridas se ha convertido en un acto social. Tienes que estar para que te vean, y el vecino y los demás te saluden y no se pierdan ripio».
El cambio más drástico que ha sufrido la fiesta «se produce desde los años de El Cordobés. A partir de ahí, se pide un toro menos fiero y mucho más colaborador, un toro que deje estar, que no agobie y que, en el último tercio, permita torearlo cuanto más mejor».
El Capea y Gallo
Alipio asegura que «siempre han existido grandes toreros y ahora también, aunque muy pocos tienen los seguidores y el apasionamiento que algunos despertaban antiguamente. Los novilleros juegan, como ha ocurrido siempre, un papel muy importante. Son los que crean expectación y esperanza en los aficionados. Los hay que pueden decir mucho y yo me alegro, como lo hago por esas dos futuras promesas charras que son El Capea y Gallo. Les deseo mucha suerte y que lleguen a lo más alto».
En las corridas «me emociono mucho menos que antes, veo torear bien, pero sin que me llene. Al toro lo veo sin movilidad y sin esa agresividad que debería de tener. Recuerdo que antes, cuando a un toro le pegabas los muletazos, oías el choque de las banderillas, porque se fundían la fiereza, el recorrido y la alegría en la embestida. Hoy se oye más el jadeo de la respiración del toro debido a la poca fiereza y a la escasa fuerza».
Fé en el semental
La ganadería tiene «sus momentos, unas veces está arriba y otras abajo. Las causas pueden ser varias, pero yo sigo pensando que un buen semental puede ponerte la ganadería en lo más alto, o, por el contrario, te la puede perjudicar y retrasar mucho. Estoy convencido de que en la selección el buen semental pone en rasgos positivos, más del 80 por ciento».
Hablando de los toreros del momento, «tengo que decir que a muchos les falta ambición, variedad y personalidad. En mi época, Domingo Ortega no se parecía en nada a Victoriano de la Serna, y éste era totalmente distinto a Cagancho. Tampoco Armillita ni Gitanillo de Triana tenían nada en común. Como tampoco Manolete y Arruza eran un calco en nada. Los de ahora torean muy bien, pero vistos por detrás no sabes quién es quién».
Muchos, buenos, regulares y malos momentos recuerda Alipio, pero no acabaríamos nunca. Recuerda una novillada que toreó con Montero y Pedrés en la que pasó mucho miedo. Tanto, que Pedrés llegó a decirle que «ni siquiera se había despeinado».
Ha sido tan drástico para él el cambio en el mundo de los toros, que no se explica que «ahora, en la finca, los toros escapen de los caballos y, sin embargo, se dejen llegar sin problemas con los coches». Pero como recuerdo preferente, no olvidará nunca al que fue su amigo íntimo y torero de la casa, el maestro Julio Robles. Para Alipio, «Robles fue como un hijo más». Para Julio, su amigo el ganadero de ‘Matilla’, «El Jefe».

Fuente : David Montero . La Glorieta Digital.

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